De esas veces en que camino sin ver las luces tan solo reflejos, reflejos de futuros o destinos que imagino vivir y morir en ciertas caras o en ciertos cuerpos; habÃa pasado años asà de mi vida jugando sin apostar, hasta que al ver esa cara a ninguna parte más pude voltear; nadie mencionó el no cruzarnos vida, mucho menos la separación por no podernos pertenecer, esto me repetÃa al sentir esa llama por dentro tratando de alejarme sin saber lo que hacer. Después de haber madurado seis meses el tiempo a mi lado, y haber experimentado bastos sueños tan sólo en ella pensando, tendido en el pasto del parque viendo al cielo como cambiaba sus tonos de azules, hasta cuando de cada estrella se apagaban sus luces, casi todo el dÃa mis palabras repetÃan, estas palabras que aún no se me olvidan: a veces no me es tan basto el cielo para poder amarla, y cada firmamento me hace recordarla, mucho menos las nubes que sacien esta maldita sed, estas ganas de beber de usted.
El tiempo continuó caminando como todo lo que vida tiene, vida que desperdicio por no buscarla incansablemente, de no saber lo que es morir en sus brazos, de pensarla al estar con otro hombre prendiendo sus fuegos y apagarlos hasta saciarlos; echándome agua al rostro para regresar a la realidad me volvÃa loco de coraje, de impotencia y de celos, pero con ojos desorbitados a mis lágrimas las sentÃa como el más cruel de los deshielos; y como loco siempre con gritos en el aire reclamándole estaba: sólo espero el dÃa en que usted pruebe la vida sin mà le sepan igual que mis labios, y ella sudada, jadeante, de pupilas dilatadas se reÃa diciéndome que me amaba; decÃa que eso ya una locura le parecÃa, para después difuminándose poco a poco para no volverla a ver desaparecÃa, sigue retumbando el eco de su voz diciendo que era yo todo lo que querÃa, pero la vida al pasar de los años a separarnos nos enseñarÃa. Decidido a olvidarla para tener de nuevo la cordura, me sumergà en el mundo de la lectura y la escritura, me interesaron tanto las letras, que las hojas y las plumas eran ya mi forma para a ella hacerla eterna; queriendo escribir de mi vida pequeñas historias, pequeños cuentos, quizás asÃ, no sé, me doliera un poco menos.
Asà que al llegar aquélla mañana saqué a pasear mis hoja y pluma, para irme a sentar bajo aquel árbol sintiendo el pasto húmedo después de la noche de bruma, pensé un poco concentrándome cerrando los ojos, para empezar a escribir un relato de ella, de mÃ, de nosotros: me pedÃa estando juntos en la cama que fuéramos conscientes, pero nos era imposible cuando abrazabamos el fuego, no éramos inocentes, después de arrancarnos las ropas y decirnos todo ese deseo que cargábamos a besos, para ir a refrescarse un poco me pidió unos minutos que se me pasaron lentos, vi como agarraba sus prendas para salir al pasillo de aquél hotel, de ese cuarto donde empezaba a serle fiel; jamás creo en las promesas pero salidas de su boca, fueron el más bello alimento que nunca antes probó mi alma loca, quedándome desnudo en la cama esperando ¿no sé cuánto tiempo pasó?, sentà de pronto un ardor en el cuerpo que me despertó, estaba sometido y amarrado, en mi torso pasaba una vela con la cera vaciando, pero de ella me quemaban más los susurros al contarlos con la lengua, esa lengua que hablaba con mi cuerpo el mismo idioma, el de ella. Soltándome de las mascadas que sujetaban mis muñecas a la cabecera de hierro de aquella cama, hierro que me daba certeza al arremedar su fortaleza, reafirmando ante ella mi virilidad y templanza; inició la más épica batalla sexual como primer encuentro, quedando agotados y abrazados después de pasar un largo tiempo.
Hace años que no tenÃa inocencia, me equivoqué, pues la poca que me quedaba se la llevaba ella entre sus piernas, solamente recuerdo verla desaparecer caminando hacia la pared como si fuera un alma, como si fuera el más bello fantasma, me encuentro en la cama desnudo llorando porque a mis principios no les fui fiel, pero lo que más duele es no volver a sentir esa piel. Esas fueron las pocas letras que pude contarle a la hoja, sintiéndolo tan real que estuve extasiado casi una hora, creà tanto mi relato sintiéndolo de verdad, que voces en mi mente decÃan que no era real, parado frente al teléfono sin saber cuantas veces le he discado, sin querer reconocer esta maldita obsesión pues su número he inventado, le marqué a aquélla mujer que conocà caminando esa inolvidable mañana, para decirle lo tanto que mi mente la extraña; perdà mi cordura y de nuevo sin querer apostar, reconociendo la derrota a una ventana al cielo fui a mirar, sólo me queda esperarla a que baje en forma de lluvia de nuevo, mientras tanto la bebo despacio en vaso con agua recordando su cuerpo. El dÃa apagó sus luces dejándome noches con estrellas fugaces sin escuchar mis deseos, tan sólo pensando en besarle, abrazarle, hacerle el amor como estando en el cielo.
Asà he pasado en ella pensando todo este tiempo vestido de blanco, como los no sé cuántos inviernos que he estado internado, el mundo me teme pues piensan que soy todo un loco, yo sólo espero mi camisa de fuerza para sentir que me abraza y asà dormir poco a poco, me vigilan metiéndome al cuarto acolchado sin ponerse a pensar, que eso me la trae más a la mente, pues sobre un colchón es donde la pude disfrutar; me hacen tomar pastillas para de mi controlar ¿por qué no se las dan a ella? serÃa lo mejor para asà poderla olvidar, los efectos de la medicina en ocasiones me tumban, sin la certeza que vivo entre la fantasÃa o la realidad, esa es mi duda, a su ausencia le grito tan fuerte mi reproche, en donde me encuentro todos me dicen loco, a ella la sueñas aquà entre nosotros cada noche. Estoy tomando consciencia del entorno donde camino, como, duermo y habito, personas con los rostros de aquél dÃa donde la conocà que habÃa ya visto; creo si estoy loco y lo estoy apenas notando, pasándome todo el tiempo por ella preguntando, al final de cuentas ¿qué es el amor sin locuras? para mà serÃa el vivir como todos lo hacen fuera de este manicomio, pero con ataduras. Locura o no sólo me falta descubrir quién deja cada año una carta en el correo del instituto ¿quién es esa persona? donde solo escribe: recupérate pronto porque sin ti, me estoy volviendo loca.