su cuerpecillo se mueve a toda velocidad, dando saltos sobre la nieve sin importar el ardor que recorre sus piernas al golpear restos de ladrillos y rocas. entre sus manos guarda un par de mantas conseguidas de los escombros, variedad de colores realzando grisácea escena. ‘ ¿podrías ayudarme? ’ pregunta a silueta cercana, con apenas un hilito de voz. ‘ quiero… quiero cubrir a los elfos con ellas. no pueden enfermar, sería terrible que les pase algo. ’
el estruendo ajeno es el que roba un sobresalto de su cuerpo, más que la voz que dedica pregunta. tarda un poco de tiempo en poner en contexto sus palabras con las mantas que sostiene, pero su reacción es igual de visceral: estomago se remueve y garganta se cierra, teniendo que guardar silencio otro momento antes de hablar. “ ¿no sería mejor dárselas a... los adultos? ” los pocos que quedan entre ellos, porque ve imposible el catalogar incluso a los alumnos más grandes con un titulo de tanta responsabilidad bajo las condiciones actuales. “ hay personas al borde de la muerte. ” su tono es suficiente para dejar en claro lo que piensa: humanos primero, criaturas después. ignora el escozor que no ha dejado de sentir por todo el cuerpo en lo que va de día.











