Chocolate Espeso: sensaciones que abrigan el alma
“Deberías darle un poco de chocolate a mi hija Caroline, así se derretirá su temperamento glaciar” (Frase de la película Chocolate, 2000)
Buscando sobre el origen de cierto dicho que es muy utilizado a la hora de hacer negocios y ponerse francos, se dice que el popular “las cuentas claras y el chocolate espeso” nació en plena época de la Conquista española, cuando unas monjas de Oaxaca (México) le agregaron azúcar al cacao cuando lo llevaron a Europa. Esto comenzó el debate acerca de la mejor forma para tomar chocolate: ¿espeso y oscuro o con una consistencia más líquida y un color más claro? Ganó la primera opción, esa que invitaba a disfrutar el chocolate de forma “cargada”, tal como el nombre del negocio que visitamos cerrando el mes de mayo de 2019: Chocolate Espeso. Igual, cada uno lo puede tomar como quiera y más tras la asesoría que allí le ofrecen a cada nuevo visitante.
Como Laureles Gourmet hemos conocido muchos cafés, pero nos faltaba toparnos con una chocolatería artesanal dedicada a este placer líquido, lugar que de entrada cautiva con una cata en la que el cliente irá descubriendo su sabor favorito y adquirirá un poco de conocimiento sobre esta bebida milenaria en medio de un recorrido lleno de sensaciones, sabores, olores e historias que narran los orígenes de cada chocolate que se va probando, siendo algunos de ellos tan propios como los de Chigorodó, Capurganá y Tumaco.
La cata se brinda de forma gratuita con la idea de dar a conocer diferentes orígenes, sabores y porcentajes de chocolate. Manejan del 70% al 100% cacao. Según ellos, comercialmente consumimos un chocolate que tiene el 30% de cacao con endulzantes, aditivos y sabores artificiales, por lo que buscan generar cultura alrededor del chocolate y sus sabores más puros, al tiempo que intentan que la gente se quite algunos imaginarios que hay alrededor de este producto.
En la cata, cada chocolate va evocando recuerdos que hacen que la gente converse alrededor de ellos. Algo muy acorde con lo que nos dijo doña Luz Stella Marín, una cliente que los visita a diario, cuando nos vio tomando fotos:
“Cada chocolate, si usted cierra los ojos al probarlo, lo lleva a una época diferente de su vida”.
Desde Chocolate Espeso, lugar donde una sonrisa es la respuesta natural a los estímulos de aroma y sabor, buscan aprovechar todas las propiedades del cacao, el cual tiene un montón de beneficios en temas como la circulación y la concentración, además de subir los niveles de serotonina, esa que ayuda a estar un poco más feliz. Allí cuentan que el chocolate estimula, pero no tanto como el café, mientras genera una buena relajación.
Nace un sueño chocolatero
“Llevamos poco, seis meses. La visita de Laureles Gourmet es una oportunidad muy grande para nosotros. ¿Por qué surgió la idea? Mi esposo y yo somos comunicadores audiovisuales y trabajábamos en Teleantioquia, en un programa sobre agricultura, por lo que conocimos muchos procesos productivos, siendo el del cacao el que más nos llamó la atención”, nos contó Verónica Múnera, quien fue nuestra anfitriona.
Según ella, mientras maduraban la idea de negocio, descubrieron que la gente ni siquiera sabe de dónde viene el chocolate, que se lo toman o se lo comen y pare de contar, a pesar de que en Colombia somos grandes productores de cacao. Verónica afirma que el mejor sale de Colombia, como sucede con el café: “Con el café hay un boom muy grande y con el chocolate no. Para disfrutar café en Medellín hay diferentes opciones, pero un negocio como el nuestro no”.
De ahí surgió la idea de hacer algo diferente y pensaron en el tema del chocolate, viendo la necesidad de ayudar a que la gente conociera un poquito más y generar cultura chocolatera. Incluso empezaron un poco tímidos, cuenta Verónica, al llamarse Café Chocolatería y pensando que el café iba a ser el gancho, para meter el chocolate de a poquitos. Pero con el tema de las catas de chocolates, la gente de inmediato pedía chocolate. El café se les iba quedando y los clientes les decían: ¿cómo, después de esta cata, vamos a tomar café? Las personas les empezaron a decir que el negocio debía ser una chocolatería y no un café, aunque también ofrecen esta bebida con una opción catalogada como café de especialidad, que es el Café Canelo procedente de Santa Fe de Antioquia y el occidente del departamento.
A partir de la cata se escogen diferentes sabores de chocolate. Ya dentro de la carta también se pueden pedir chocolates fríos y calientes. Manejan malteada de chocolate, que es un poco diferente a la tradicional porque es con cacao 100%, y se puede pedir con helado, esto permite un contraste bien interesante con su dulce y el “amarguito” del cacao, lo que hace que la bebida quede muy equilibrada.
Las porciones de chocolate son bastante generosas. Allí afirman que esta bebida es para tomársela con ganas. Y tienen razón, aunque también manejan medias porciones. Eso sí, en Chocolate Espeso saben del encanto de su menú y están seguros de que aquel que prueba sus chocolates, se enamora. Eso hace que la gente busque recorrer toda la carta, siendo un producto el favorito de muchos: “Tenemos un chocolate especial, que es la combinación de todos los sabores que se prueban en la cata y que le permite a uno sentir en cada sorbito un sabor distinto”.
Eso sí, en cuanto al chocolate, que es el tema principal del negocio, hay de dónde escoger: chocolate tradicional, con clavos y canela, con cardamomo, con té rooibos (endulzado con caña orgánica, aromatizado con flor de Jamaica, arándanos y pétalos de rosa), con jengibre y cúrcuma, con queso, con masmelos, con crema chantilly, con Nutella, con Oreo o con chocolate blanco con salsa Hershey's.
Otras opciones para probar
La pastelería es exclusiva y logra ser distinta a la tradicional. Alguien cercano a la familia se las hace y allí la hornean. El brioche de chocolate, por ejemplo, es un pan que tiene una fermentación de 48 horas y no sabe al pan tradicional porque tiene una acidez muy sutil que, combinada con el chocolate, da un gran sabor: “El nuestro es con cacao, una alternativa diferente a los demás panes de chocolate”.
Verónica manifiesta que su pastelería es diferente porque buscan que tenga mucho “rellenito” y nada de aire. Y agrega: “Nosotros horneamos aquí para garantizar que el producto esté fresco. Lo hacemos en la mañana y en la tarde, en la medida en que se va necesitando, para que no nos quede pastelería para el otro día. A la horneada le ponemos cariñito, más tiempo y a menos temperatura, para que quede mejor, más suave, menos industrial y más artesanal”.
Su búsqueda los ha llevado a encontrar sabores tradicionales, pero con un toque diferente. Así, el pastel de pollo es en finas hierbas, el de carne es con boloñesa, laurel y zanahoria, el napolitano con tomate, queso y albahaca, el palito de queso es hecho con cuajada y parmesano para que quede crocante.
Si se quiere comer algo diferente a la pastelería, wraps como el tropical (tortilla rellena con pollo, piña, lechuga, mozzarella, salsa de queso cheddar y salsa de la casa) e italiano (relleno con pepperoni, salami, albahaca, tomate, mozzarella, queso crema y salsa de la casa) son una opción que puede acompañar a cualquiera de las bebidas.
Con respecto a las opciones líquidas diferentes al chocolate, tienen café expreso, americano, capuchino con amaretto, latte de chocolate y de arequipe. Asimismo, hay aromáticas con hierbabuena y trozos de fruta, bebidas refrescantes tipo frappé de chocolate y café, sodas saborizadas y limonadas de frutas. Incluso ya están sacando cerveza artesanal con cacao. Un amigo de ellos, cervecero artesanal cuya marca es Beerserker, se las hace. Ellos le dan los insumos (que son los mismo que se usan en la cata) y él las elaboras, siendo una grana opción para los amantes de la cerveza negra.
Las chocolatinas, nos cuenta nuestra anfitriona, también han gustado mucho, porque son en alto porcentaje de cacao: al 70% y otras al 80% con sabores como naranja. Las trufas son entre el 70 al 100% de cacao y son rellenas con opciones tipo cereza y arequipe. Todas son muy suaves, que es otra forma de reconocer el chocolate puro, que es cuando se disuelve muy fácil en la boca: entre más se demore en derretirse, es más artificial. Los brownies, por su parte, son al 70%.
Ante la pregunta sobre por qué eligieron el barrio, Verónica asegura: “Escogimos Laureles porque de alguna manera queríamos empezar con toda. Uno sabe que Laureles se ha vuelto muy gastronómico y que la gente ya lo busca para salir e ir a comer, entonces optamos por estar en un sector no tan comercial como algunas zonas del barrio, pero tampoco tan residencial”.
Tras indagarla sobre por qué la gente debería visitarlos, aseguró: “No hay muchos lugares para tomar chocolate y más con tan buena calidad, la cual sabemos que es saludable y te va a aportar un montón de beneficios por sus propiedades. Este un lugar donde no solo vas a consumir, sino a tener una experiencia, adquirir nuevos conocimientos, aprender alrededor del chocolate. Tras venir, no vas a quedar con ganas de consumir chocolate comercial”.
En cuanto al lugar, nos cuentan que la gente se engancha fácilmente porque lo ven distinto y tranquilo. La gente dice: “¡Qué tan rico estar aquí!”, razón por la que se quedan y se amañan. Cabe resaltar que ofrecen sus paredes para ser una galería de arte con obras que cambian cada mes con la idea de ser una vitrina de artistas, con los que también hacen talleres.
Dirección: Calle 35 #80 – 82 (subiendo por la 35, dos cuadras antes de la glorieta de Don Quijote)
Teléfono: 311 3619673
Horarios: lunes a sábado de 10:00 a.m. a 8:00 p.m.