Ser apasionado te cambia la vida
Luego de un tiempo de estar lejos de las redes, de estar inmersa en una aventura sin regreso, he encontrado el momento para escribir. Para los que les gusten las historias debo contarles que NO van a leer un final feliz.
Así es, para los que me conocen, sabrán que siempre tuve una inquietante manera de ser. Inquietante por ser dinámica, divertida y reflexiva. Por ser, un poquito de todo pero siempre caracterizándome por querer hacer la diferencia. Sin presunciones, sin espectáculos. Con el corazón.
Si alguna vez tuve la fortuna de trabajar o estudiar con algunos de ustedes, recordarán que siempre he tenido grandes sueños. Sueños que se asemejan un poco a lo que Pinky y Cerebro llamarían: “Conquistar el mundo” y aunque pudo sonar ambicioso, hoy lo he conseguido.
¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuando?
En el momento en el que me atreví a soñar y a darle rienda suelta a mi pasión, la vida me ha sorprendido con tantos escenarios… Que a la final me han demostrado que soñar, luchar y hacer lo que te MUEVE, te cambia la vida.
Te fortalece, porque en el camino te das cuenta que nada es tan fácil como lo sueñas. Es increíble, pero nuestros sueños están configurados sin orden cronológico, sin estimaciones de esfuerzos, sin contemplar los contras y al lanzarte a por ellos: te estrellas con la realidad. Te das cuenta que no se puede “correr antes de andar” y te apresuras, intentas enfrentarte a las barreras del tiempo, sobrepasar limitaciones y materializar aquella META, aquel estado de “perfección anhelada” que te motiva.
Te hace crecer, porque madurar es aprender a aceptar. Aceptar nuestras limitaciones y alcances para entender cuáles son los caminos que podemos andar. Para darle tiempo al tiempo y saber jugar con lo que tenemos.
Te vuelve recursivo, porque nada está escrito cuando uno emprende la aventura por un sueño. Cada historia es diferente, cada contexto es particular e inherente a cada uno de nosotros y a pesar de escuchar y leer miles de consejos y experiencias de terceros, a la final: nada se repite de la misma manera. Así que si preguntas, lees e investigas, podrás guiarte y tener herramientas para decidir pero siempre estará en la creatividad y determinación de uno, salir adelante de lugares desconocidos e inimaginables.
Te convierte en creyente, te das cuenta de que todo en esta vida pasa por algo. Valoras el camino que recorriste porque hoy reconoces que TODO, absolutamente TODO, contribuye a lo que eres y sabes. Recuerdas tiempos pasados con gratitud, desde una perspectiva más objetiva, conociendo tus fortalezas y debilidades. Sabiendo cómo luchar, cómo hacerlo mejor y cómo andar sin miedo.
Y hoy… Hoy eres alguien valiente, apasionado, con heridas de guerra pero con la satisfacción de haber saltado hacía la conquista de un sueño. La vida no cambia cuando hacemos lo mismo, cuando nos conformamos, cuando nos aferramos a nuestros sueños de un mañana que no queremos ver llegar.
La vida se transforma cuando estamos dispuestos a perder. Cuando nos liberamos de nuestros miedos y conformismos para construir algo mejor, algo que nos mueva.
Esta reflexión la comparto para contarte que no hay mayor satisfacción en mi vida, que hacer lo que me apasiona y que Sí, mi vida hoy es diferente. Rica en experiencias, llena de conocimientos, responsabilidades y muchas ilusiones.
Quisiera contarte que este no es un final feliz porque todavía hay mucho por lograr y quizás, jamás merme mi sed por más. Mi alma evoluciona y crece mi pasión por hacer la diferencia, contribuir y hacer lo mejor. Hoy he conquistado al mundo que he diseñado para mi, aquel en el que trabajo todos los días para hacerlo más grande, diferente y rentable.
Cierro esta entrada invitándote a ti, mi querido lector, a tomar la decisión. De ver cómo evoluciona y toma forma tu vida en función de lo que anhelas y esperas.
Llénate de fe y de coraje.
¡Feliz 2017!










