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-Pues habrá que vernos más seguido para que no lo olvides -si voz sonó cargada de deseo- Por mi parte jamás olvidaré lo sexy que eres y lo tanto que me gusta verte con y sin ropa.
Lamió por en medio de su torso. SabÃa que estaba algo ebrio y por eso estaba más comunicativo y desinhibido. Le gustaba verlo asÃ.
-¿Hay algo en especial que quieras que haga esta noche para ti?
El castaño rió bajito por las cosquillas que le hicieron esas húmedas lamidas -¿Algo especial?- preguntó pensativo -Tú ya eres bastante especial, lo que sea que haga contigo será digno de recordar- volvió a besar sus labios -Por cierto, no bebà tanto, asà que de verdad voy a recordarlo todo.
-Eso me gusta porque no iba a aprovecharme de ti, quiero que estés consciente y recuerdes todo.
Siguieron los besos, hasta que ya no puedo más y buscó el lubricante para comenzar la preparación de su amado. Como siempre fue gentil y paciente.
-Listo- confirmo atrayendo sus caderas presionandolo con ambas piernas -Mmmm… Si…- suspiró de placer al sentirlo dentro, presionaba los lugares indicados, su expresión era seductora y atrayente.
Los movimientos comenzaron con bastante suavidad, aumentando el ritmo a medida que el castaño se sentÃa más cómodo, solo tenÃa que pedirlo cuando querÃa que fuera más profundo o más rápido, Nowaki cumplÃa todas sus solicitudes con una sonrisa.
Cuando el orgasmo los alcanzó a ambos, se deshicieron en gemidos y besos apasionados que los dejaron sin aliento y muy satisfechos.
Se extrañaban de eso no habÃa quedado duda, pero no sólo en ese aspecto, sino la cercanÃa y compañÃa que se regalaban.
-Voy por algo para limpiarnos.
Aunque lo hubiese intentado, no habrÃa podido ponerse en pie, sus piernas y cadera estaban débiles como gelatina a causa del esfuerzo pero al menos desde la cama tenÃa una agradable vista de la desnudez de su pareja.
Cuando el moreno llegó con pañuelos a limpiar su pegajoso vientre el castaño sonrió travieso.
-Gracias por limpiarme y por ensuciarme también…
Rió por lo bajo -Cuando quieras, lindo. Es todo un placer para mà y para ti también -besó su vientre ya limpio.
Se acomodó en su lado de la cama para abrazar a Hiroki -Me alegra mucho habernos encontrado y poder estar aquà -besó su mejilla.
-Te refieres a hoy o a todas las otras veces que hemos coincidido?- pregunto mientras se acurrucaba a su lado.
-Tienes razón. Creo que me refiero a todas porque cada una nos ha llevado a donde estamos. Hiroki, me haces muy feliz -apretó el abrazo.
El castaño se acercó para besarlo en la mejilla -Siento lo mismo, te quiero mucho lindo- murmuró cerca de su oÃdo.
Cada que le decÃa esa simple frase, su corazón se alborotaba al máximo -Dilo otra vez, y otra, otra, otra -rió.
Le parecÃa adorable esa reacción por eso cumplió su capricho y repito sus palabras una y otra vez, ganándose más besos y un abrazo apretado.
Luego de las caricias, se quedaron dormidos muy abrazados. TenÃan muchos dÃas que compensar al haber estado lejos.
Por la mañana, seguÃa conservando la sonrisa enamorada al ver el rostro de Hiroki. Era un sueño de hombre: guapo, inteligente, cariñoso a su manera, considerado.
Aunque le dolÃa un poco la cabeza su dÃa se sentÃa más agradable en compañÃa de su novio.
-Quieres hacer algo especial este fin de semana?- preguntó mientras tomaban desayuno.
-Mmmm, déjame pensar -bebió de su taza de café- PodrÃamos salir de la ciudad a algún sitio que no esté tan lejano pero donde podamos andar sin tener que cuidarnos tanto.
-Eso suena bien, adelantaré algo de trabajo en la mañana para poder relajarme sin culpa- tomo su mano solo para sentir su calor mientras comÃa algunos bocados.
-Mientras yo buscaré donde serÃa bueno irnos -apretó su mano y le sonrió- ¿Te parece si voy a mi casa por algo de ropa y vengo a buscarte en un par de horas?
-Si, de esa forma no te aburrirás mientras me mantengo ocupado- con el acuerdo hecho se separaron un rato luego del desayuno, aunque el castaño se sintió un poco solo al verlo partir tan pronto, se consoló sabiendo que lo volverÃa a ver solo en un par de horas. Motivado por esta idea trabajó arduamente para poder disfrutar de su cita.
Considerando que necesitaban un sitio lejos de las miradas curiosas, buscó un buen lugar donde poder estar, encontró uno con cabañas cerca del monte Fuji, donde podÃan hacer caminatas y si lo deseaban acampar, asà que le dejarÃa elegir que le apetecÃa.
Llamó a la puerta y sonriente saludó -¿Estás listo? Tengo un buen lugar al que podemos ir, pero quiero que tu estés de acuerdo con lo que haremos.
Apenas habÃa terminado sus pendientes cuando el moreno llamo a la puerta, -Si, estoy listo- dijo tras saludarlo animado.
Cuando supo cuáles eran los planes el castaño tuvo que buscar algo más de ropa y zapatillas para la ocasión, pero aunque era inesperado, le gustaba la espontaneidad de su novio.
-Entonces qué prefieres: la cabaña, acampar. Honestamente nunca he acampado pero podemos aprender juntos -rió- De cualquier manera la pasaremos bien, eso te lo aseguro.
-Olvidalo, seremos un desastre si acampamos sin tener idea, mejor quedemos en una cabaña- concluyó el castaño divertido al imaginar los posibles problemas.
-Bien decidido. Ahora hablo para reservar el espacio -tomó su celular para hablar mientras Hiroki subÃa sus cosas al auto.
-Ya está, vámonos de Ina vez para aprovechar lo que queda del dÃa.
El moreno condujo con precaución pero sin perder tiempo, se maravillaron con los hermosos paisajes que comenzaban a mostrarse ante sus ojos, para cuando llegaron, todo lo que los rodeaba era naturaleza.
-No sabÃa que existÃa un lugar asà tan cerca- el castaño tomo aire y se sintió revitalizado -¡Me encanta!
-Tienes razón, es el lugar ideal para relajarnos y encontrar fuerzas -lo abrazó por la cintura para darle después un beso en el cuello- Sigue disfrutando de esto mientras bajo todo y desempaco.
-Será más rápido si lo hacemos juntos- ignorando la buena voluntad de su novio, se apresuró a sacar las cosas del auto, de esa forma pronto estuvieron instalados en ese agradable lugar.
En ese lugar alejado del resto del mundo se sintió realmente libre, no debÃa preocuparse por miradas curiosas, asà que tomó su mano y fueron juntos a mirar los alrededores.
HabÃa sido una buena idea elegir un lugar asÃ, porque les daba libertad y podÃan ver paisajes que sumergidos en la vida cotidiana de la ciudad no serÃa posible.
Nowaki disfrutaba no sólo de la vista, sino del delicado toque de su novio, el calor que emanaba de su mano y ante todo su expresión de asombro. Era una postal hermosa.
-Nunca habÃa visto árboles tan altos.
-Deben ser muy antiguos para que hayan logrado crecer tanto… ¿Y tú cómo lo hiciste para llegar a esa altura?- bromeo mirándolo hacia arriba -De seguro debe ser molesto siempre tener que bajar la vista, lamento si hago que tu cuello duela.
Rió por lo bajo -Creo que mi altura se la debo a la familia de mi papá, todos son muy altos, pero yo tomé más lÃquido agrandador y asà quedé -abrazó a Hiroki para darle un beso en la frente y en los labios- Todo en ti encaja perfecto conmigo. Tú eres perfecto para mÃ. Â
El castaño rió bajito conmovido por su respuesta -Me gusta que seas tan cursi ¿Eso también lo heredaste o es tu sello personal?- preguntó divertido de molestarlo un poco, aunque lo que decÃa era cierto, le gustaba que fuera tan dulce.
-Todo es mérito mÃo -volvió a besarlo en los labios- Aunque debes saber que contigo ha aumentado mucho, asà que tú eres responsable también.
-Bueno estoy dispuesto a hacerme responsable, asà que no es un problema- dijo coqueto mientras avanzó unos pasos, llevándolo consigo para seguir explorando el lugar.
Todo el ambiente era perfecto, coquetear tan libremente era un lujo que rara vez podrÃa permitirse asà que el castaño se dejó llevar durante todo el dÃa, parecÃa que esto solo animaba aun más a su novio para ser inmensamente dulce.
Estar en ese lugar era como tener un mundo solo para los dos, y a Nowaki le encantaba esa sensación de total libertad, no sólo por poder estar a solas con Hiroki sino porque los dos estaban dispuestos a aprovechar cada momento juntos.
-¿Qué quieres que te prepare para cenar? -preguntó Nowaki tras salir de la ducha pues habÃan ensuciado durante su larga exploración.
El castaño escuchó sus palabras pero realmente no le prestó atención, verlo salir de la ducha era algo que le aceleraba el corazón, afortunadamente ya habÃa sido su turno de tomar un baño asà que no tenÃa que preocuparse de no estar presentable.
Caminó hasta él y lo abrazó del cuello buscando un beso, no era necesario decir mucho para expresar lo que realmente querÃa.
Entendió de inmediato lo que su encantador novio necesitaba. Él también deseaba algo asÃ, por lo que lo cargó sin mucho esfuerzo para dejarlo sobre la cama e ir quitando una a una las prendas que lo mantenÃan vestido.
Cuando el bien formado cuerpo de Hiroki quedó al descubierto, tomó su propia toalla y la dejó sobre el suelo -Oye, Hiroki… yo he descubierto que te gusta mucho lo que ves cuando estoy desnudo, ¿o me equivoco?
-No solo cuando estás desnudo, con ropa luces muy guapo también- admitió con una sonrisa coqueta -Es solo que te he visto asà unas pocas veces, asà que tal vez me emocionado demasiado porque no estoy acostumbrado todavÃa…
Sonrió de medio lado -Y espero que te sigas emocionando.
Atacó su cuello con apasionados besos y mordidas que fueron calentando los ánimos, aunque no era que lo necesitaran mucho porque a ese punto los dos estaban ya muy excitados.
-Dudo que eso deje de pasar…
No se trataba únicamente de su apariencia, ese hombre lo hacÃa sentir realmente especial, con esas caricias tan devotas, su voz dulce susurrando palabras cariñosas, le gustaba demasiado y poder compartir la cama con él era como un sueño.
Sentirlo dentro mientras sus ojos le sostenÃan la mirada tan intensamente lo hacÃa estremecer, todo su cuerpo se derretÃa ante el toque de sus manos, sus piernas se abrÃan a disposición del moreno, dejando que oleadas de placer inundaron su cuerpo.
Siempre habÃa pensado que tener relaciones era parte de una conexión mucho más profunda que solo penetrar un cuerpo y entregar el propio, precisamente por eso solo querÃa hacerlo con quien sintiera algo intenso y personal.
Con Hiroki tenÃa todo eso y muchos más. Conforme los dÃas habÃan pasado se habÃa enamorado como un loco de él y por eso estar conectado de manera tan especial era tocar el cielo. PodÃa comprobar en su mirada que estaban en la misma sintonÃa.
-Hiroki… ¡Mmmm! Hiroki… Mi Hiroki -le sonrió- Te amo.
Lo escuchó decir esas palabras en un tono tan seductor, su sonrisa lo contagió de inmediato ¿Qué otra cosa podÃa ser lo que sentÃa sino amor?
-También te amo Nowaki…- respondió antes de besarlo con intensidad, no solamente sentÃa mariposas en el estómago sino que apenas podÃa tener control de su propio cuerpo gracias a las profundas estocadas que comenzó a recibir.
Cuando le respondió de manera tan convencida, volvió a sonreÃr y se empujó con más fuerza, haciendo que cada una de las estocadas fuera profunda; sus movimientos ponÃan al descubierto lo loco de amor que estaba por el castaño, como lo hacÃa sentir tan dichoso.
Asà siguió hasta que ambos alcanzaron el orgasmo y terminaron tendido en la cama ofreciéndose caricias, sonriendo como bobos cada que sus ojos se encontraban.