Ya sé que no han confirmado ni mencionado nada todavía… pero me parecería tan gracioso que terminaran confirmando una nueva temporada de 31 minutos antes que la temporada reboot de The Muppet show 😆😆
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Ya sé que no han confirmado ni mencionado nada todavía… pero me parecería tan gracioso que terminaran confirmando una nueva temporada de 31 minutos antes que la temporada reboot de The Muppet show 😆😆

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Esa melena. 🥹
Today i woke up hating how society treats women
Hola..me llaman Romeo..
Es un placer conocerla 😳
No me quiero ilusionar... Pero ¡Ahhhh!.

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Parappa the rapper fact #4!
when asked about the 2001 ptr anime, Rodney Greenblat allegedly shot me in the leg.
Más pq no cabían imágenes
olaolaola
Dibujos de miefda por aki
Capítulo 2: Edén
El reloj marcaba las nueve con treinta y siete cuando el edificio de 31 Minutos comenzó a vaciarse.
Las luces de los estudios se apagaban una a una, los camarógrafos se despedían entre bostezos y los últimos productores abandonaban las oficinas cargando carpetas bajo el brazo. Afuera, la ciudad apenas despertaba a su verdadera vida. Los neones comenzaban a teñir las avenidas con tonos púrpura y carmesí, los bares levantaban sus cortinas y las calles se llenaban de automóviles brillantes que parecían perseguir un mismo destino.
Bodoque seguía sentado frente a su escritorio.
La lámpara iluminaba apenas el montón de expedientes desordenados. Entre ellos sobresalía la fotografía del edificio llamado Edén. El periodista pasó lentamente el pulgar sobre la imagen mientras repasaba una vez más el mensaje que había recibido aquella mañana.
"Si quieres conocer la verdad... ve esta noche. Pero no confíes en nadie."
Apretó la mandíbula.
No era la primera amenaza anónima que recibía, pero aquella tenía algo distinto. No sonaba a advertencia. Sonaba a invitación.
Con un suspiro cansado tomó su saco del respaldo de la silla y guardó la fotografía en el bolsillo interior. Justo cuando apagó la lámpara escuchó unos pasos acercándose por el pasillo.
No necesitó levantar la vista para saber quién era.
Reconocería ese andar despreocupado incluso en medio de una multitud.
Tulio apareció apoyando un hombro contra el marco de la puerta. Se había quitado la corbata y llevaba las mangas de la camisa remangadas hasta los antebrazos. Aun después de una jornada completa frente a las cámaras conservaba esa expresión relajada que parecía desafiar cualquier problema.
Sonrió apenas al encontrar al pelirrojo poniéndose el saco.
—Sabía que seguirías aquí.-
Bodoque soltó un resoplido mientras tomaba las llaves de su automóvil.
—¿Y eso te hace feliz?-
—Un poco. Al menos acerté en algo hoy-.
El periodista pasó junto a él sin detenerse.
—Buenas noches, Tulio.-
—¿Eso significa que ya te vas?-
—¿Qué otra cosa podría significar?-Tulio comenzó a caminar a su lado por el pasillo. El eco de sus pasos resonaba entre las oficinas vacías.
—¿vas por un café?-
—No.-
—¿irás a cenar?
—Tampoco.-
—¿Una cita?-
Bodoque giró apenas el rostro para dedicarle una mirada seca.
—¿De verdad me imaginas yendo a una cita?-
Tulio fingió pensarlo.
—Ahora que lo dices... no. Pobrecita la persona.-
—Exacto.-
El comentario arrancó una risa baja del conductor.
No era una carcajada escandalosa, sino una de esas risas sinceras que nacían solas. Bodoque la escuchó de reojo mientras seguía caminando y, por un instante, le resultó extrañamente agradable.
Se reprendió de inmediato.
No tenía tiempo para distraerse.
Llegaron al estacionamiento.
El aire nocturno era fresco y traía consigo el rumor lejano de la ciudad. Tulio observó cómo el pelirrojo sacaba un paquete de cigarrillos del bolsillo.
—Pensé que estabas dejando de fumar.-
Bodoque sostuvo el cigarro entre los dedos unos segundos antes de volver a guardarlo.
—Lo estoy intentando.-
—Eso es bueno.-
—No cantes victoria..-
Tulio sonrió con cierta satisfacción.
Era un detalle pequeño, pero sabía que para alguien tan obstinado como Bodoque admitir siquiera que lo intentaba era casi un milagro.
Mientras el periodista buscaba las llaves de su automóvil, Tulio dejó escapar una pregunta con aparente casualidad.
—¿Vas a Edén?-
El silencio fue inmediato.
Bodoque dejó de moverse.
Muy despacio levantó la cabeza hasta encontrarse con los ojos grises del conductor.
—¿Quién te habló de ese lugar?-
Tulio mantuvo la calma.
—Nadie.-
—Entonces, ¿cómo sabes que existe?-
Durante unos segundos ninguno dijo nada.
Tulio bajó la mirada hacia el concreto del estacionamiento antes de responder.
—Porque hace años... me invitaron.-
Las palabras hicieron que el gesto de Bodoque cambiara por completo.
El fastidio dio paso a una expresión mucho más seria.
—¿Entraste?-
—No.-
—¿Por qué?-
Tulio soltó una risa breve, aunque esta vez sonó vacía.
—Porque incluso yo sé reconocer cuando algo huele demasiado mal..-
El periodista lo observó con atención.
Era la primera vez que veía desaparecer aquella sonrisa tan característica de su compañero.
No era una actuación.
Había algo en ese recuerdo que realmente le incomodaba.
—¿Quién te invitó?-
Tulio negó despacio. -No lo recuerdo.-
—¿No lo recuerdas... o no quieres decirlo?-
El conductor volvió a sonreír, aunque esta vez era una sonrisa cansada.
—Las dos cosas.-
Bodoque desvió la mirada.
No le gustaban las respuestas incompletas.
Pero, por alguna razón, sintió que Tulio no estaba mintiendo.
Antes de que pudiera decir algo más, un automóvil negro pasó lentamente frente a ellos.
Los cristales estaban completamente polarizados.
No disminuyó la velocidad.
Solo pasó.
Sin embargo, ambos sintieron cómo alguien los observaba desde el interior.
Bodoque siguió el vehículo con la mirada hasta que desapareció al doblar la esquina.
—¿Lo conoces?-Murmuró Tulio.
—No...-
Respondió el periodista en voz baja mientras una sensación incómoda le recorría la espalda.
—Pero ellos sí nos conocen a nosotros.-
El silencio volvió a instalarse entre ambos.
La ciudad seguía brillando a su alrededor como si nada ocurriera. La música escapaba de los bares, las parejas reían en las banquetas y los anuncios luminosos prometían una vida perfecta a quien pudiera pagarla.
Todo parecía normal.
Demasiado normal.
Bodoque abrió la puerta de su automóvil.
—No me sigas esta noche.-
Tulio inclinó ligeramente la cabeza.
—¿Porque es peligroso?-
—Porque no quiero que termines metido en esto.-
El conductor dio un paso hacia él.
—¿Y si ya lo estoy?-
Las palabras quedaron suspendidas entre los dos.
Por primera vez desde que se conocían, Bodoque no tuvo una respuesta sarcástica.
Solo contempló el rostro de Tulio durante unos segundos.
Bajo las luces amarillas del estacionamiento, su expresión era distinta a la del presentador que aparecía en televisión. No había bromas ni poses elegantes. Solo una determinación tranquila que resultaba... inesperadamente convincente.
El periodista apartó la mirada primero.
—Eres un idiota.-
Tulio sonrió con suavidad.
—Eso ya lo sabía.-
—Y no pienso llevarte conmigo.-
—No te preocupes.-
La sonrisa del conductor se ensanchó apenas.
—Nunca dije que fueras a invitarme.-
Bodoque frunció el ceño al comprender demasiado tarde lo que significaban aquellas palabras.
Conocía esa mirada.
La misma que aparecía cada vez que Tulio había tomado una decisión imposible de cambiar.
Y por primera vez en toda la investigación...
El periodista sintió que el mayor peligro no era Edén.
Era que Tulio Triviño estuviera decidido a entrar con él.
lol 🤣
Fanart hecho por @eljulianramz en Instagram
(Compartido por la cuenta oficial de 31 minutos)

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Logré dibujarlos humanizados.. aunque Tulio no me acaba de encantar
(igual paso a decir q publique un capítulo de mi fic y quedó en flop Je..)
Hice esto envés de estudiar
Sorry I don't treat you like a goddess, is that what you want me to do? Sorry I don't treat you like you're perfect like all your little loyal subjects do.
Capítulo I: La ciudad de los deseos
La ciudad siempre olía igual.. A café recién hecho, humo de cigarro, tinta de imprenta y perfume caro.
Era un aroma extraño, casi embriagante, como si las calles mismas respiraran ambición. Los edificios se alzaban cubiertos por enormes pantallas publicitarias donde modelos sonreían prometiendo felicidad, políticos aseguraban un futuro brillante y empresarios hablaban de éxito con la misma facilidad con la que escondían sus fraudes.
Todos querían algo.
Dinero, Fama, Poder...Amor.
O simplemente alguien que los mirara por unos segundos.
Nadie estaba conforme con lo que tenía.
Era una ciudad construida sobre deseos.
Y en medio de todo aquello se encontraba el edificio más famoso del país: las oficinas de 31 Minutos.
.
.
.
.
Como todas las mañanas, el caos reinaba.
Alguien gritaba porque habían desaparecido unas luces del estudio. Un maquillista perseguía a un actor cubierto de brillantina mientras que Juanin nuevamente discutía con un técnico sobre quién había roto una cámara.
Nada fuera de lo normal.
En el camerino principal, Tulio Triviño observaba su reflejo mientras acomodaba el nudo de su corbata. Sonrió satisfecho.
—Perfecto... como siempre.-
Se puso de pie, acomodó la solapa de su saco azul marino y salió silbando por el pasillo, saludando a cualquiera que cruzara frente a él.
—¡Buenos días, Patana!-
—Buenos días, tío Tulio!-
—¡Policarpo! Ese peluquin
se ve magnífico hoy.-
—Es el mismo de ayer, Tulio...-
—Precisamente por eso.-
Policarpo negó con la cabeza mientras Tulio seguía caminando como si el estudio entero fuera una pasarela.
Había algo curioso en él.
No importaba si alguien estaba de mal humor.
No importaba si el día era un desastre.
Tulio encontraba la manera de arrancarle una sonrisa a cualquiera.
A cualquiera..
Excepto a una persona.
Al final del pasillo, detrás de una puerta cuya pintura comenzaba a desprenderse, se encontraba la oficina de Juan Carlos Bodoque.
Tulio golpeó dos veces.
No hubo respuesta.
Abrió la puerta de todas formas.
La habitación parecía una bodega.
Había carpetas apiladas sobre el escritorio, fotografías pegadas en las paredes con tachuelas, mapas cubiertos de anotaciones y una máquina de escribir tan vieja que probablemente era más antigua que la mitad del personal del canal.
Sentado frente a todo aquello estaba Bodoque.
Camisa arremangada, Corbata floja, Ojeras profundas.
Un lápiz entre los dientes mientras leía una montaña de documentos.
Sin levantar la vista preguntó:
—¿Qué quieres?-
Tulio sonrió.
—Buenos días para ti también, Bodoque!-
—Ajá.-
—Vine a saludarte.- respondió el oji miel con entusiasmo.
—Ya lo hiciste.-
—También vine a invitarte a desayunar.-
—No.- respondió con algo de fatiga y sin interés.
—Todavía no termino.-
Bodoque dejó el lápiz sobre el escritorio y lo miró con evidente fastidio.
—¿Qué parte de "no" te parece negociable?-
—La "o".-
Bodoque suspiró.
—Tulio...-
—¿Sí?-
—¿Tú naciste así de desesperante o practicaste?-
Tulio llevó una mano al pecho, fingiendo indignación.
—Qué comentario tan hiriente.-
—Sobrevivirás.-
—No estoy tan seguro.-
Bodoque volvió a concentrarse en los papeles.
—Tengo trabajo.-
—Siempre tienes trabajo.-
—Porque alguien tiene que hacerlo.. y Juanin no puede con todo.-
—Yo también trabajo.
—Tú lees un teleprompter con mucho entusiasmo.-
Tulio hizo una mueca.
—Eso dolió.-
—Era la intención.-
El silencio volvió a llenar la oficina.
Tulio caminó lentamente alrededor del escritorio, observando las fotografías pegadas en la pared.
Había empresarios,Diputados, Cantantes, Presentadores de televisión.
Todos unidos por hilos rojos.
En el centro destacaba una palabra escrita con tinta negra.
EDÉN.
—¿Qué es Edén?- el mayor pregunto con ingenua curiosidad.
Bodoque reaccionó demasiado rápido.
Se levantó de golpe y arrancó la fotografía antes de que Tulio pudiera acercarse más.
—No es asunto tuyo.-
Tulio arqueó una ceja.
—Solo pregunté.-
—Y yo respondí.-
—No respondiste nada.-
—Exacto.-
Tulio lo observó unos segundos.
Había aprendido a leer los silencios de las personas.
Y el de Bodoque era distinto.
No era un silencio de molestia.
Era uno de preocupación.
De miedo, incluso.
Sonrió apenas.
—¿Estás metido en algo peligroso?-
—Siempre.-
—¿Más de lo normal?-
—Mucho más.-
Tulio dejó de bromear.
No era frecuente que Bodoque admitiera algo así.
—¿Necesitas ayuda?-
Bodoque soltó una risa seca.
—¿Tú?-
—Sí.-
—¿La misma persona que hace una semana confundió un micrófono con una cafetera?-
—Fue un accidente.-
—Intentaste servir café.-
—Bueno...-
Bodoque volvió a sentarse.
—No.-
—Pero...-
—No.-
—Podría servir.-
—No.- el pelirojo respondió con una fatiga evidente.
Tulio cruzó los brazos.
—Eres muy terco.-
—Y tú muy insistente.-
—Hace buena combinación.-
—No la hace.-
Tulio sonrió de esa forma tranquila que tanto desesperaba a Bodoque.
No respondía con enojo.
Nunca lo hacía.
Era como intentar pelear con alguien que respondía cada golpe con una carcajada.
Y aquello resultaba exasperante.
Bodoque volvió a los documentos intentando ignorarlo.
Lo consiguió durante exactamente treinta segundos.
—¿Ya te vas?-
—No.-
—¿Por qué?-
—Porque me caes bien.-
Bodoque levantó la vista lentamente.
—¿Quién te dijo semejante mentira?-
—Nadie.-
—Entonces deja de inventar cosas.-
Tulio soltó una pequeña risa.
—No entiendo por qué todos creen que estás enojado todo el tiempo.-
—Porque lo estoy.-
—No conmigo.-
—Especialmente contigo.- dijo sin dejar de ver los papeles.
—Mentira.-
—¿Cómo puedes decidir tú eso?-
—Porque si realmente te molestara mi presencia ya me habrías echado hace diez minutos.-
Bodoque miró la puerta.
Después volvió a mirarlo.
Tenía razón..
Podía haberlo sacado desde que entró.
¿Por qué no lo había hecho?
Frunció el ceño.
—Lárgate.-
—Ahora sí me voy.-
Tulio caminó hasta la puerta.
Antes de salir volvió a girarse.
—¿Hoy también te quedarás trabajando hasta la madrugada?-
—Probablemente.-
—Deberías descansar un poco.-
—No soy tú.-
—No hace falta ser yo para dormir ocho horas.-
Bodoque no respondió.
Tulio sonrió con cierta ternura.
—Nos vemos en el programa.-
La puerta se cerró.
Por primera vez en toda la mañana...
La oficina quedó en silencio.
Bodoque apoyó los codos sobre el escritorio.
Había algo claro.. no entendía a Tulio.
No entendía cómo alguien podía sonreír tanto sin cansarse.
Ni cómo era posible que siempre encontrara un motivo para regresar a molestarlo.
Tomó una fotografía del montón de documentos.
Era una imagen borrosa de un edificio elegante iluminado por luces doradas.
En la entrada podía leerse un solo nombre.
EDÉN.
El lugar más exclusivo de la ciudad.
Un club donde solo entraban políticos, empresarios, artistas y personas demasiado ricas para preocuparse por las consecuencias de sus actos.
Durante meses había seguido el rastro de ese lugar.
Dinero desaparecido.
Funcionarios comprados.
Periodistas silenciados.
Testigos que cambiaban su versión de un día para otro.
Todo terminaba conduciendo a Edén.
Y esa mañana había recibido una llamada anónima.
"Si quieres conocer la verdad... ve esta noche. Pero no confíes en nadie."
Ni siquiera sabía quién había dejado el mensaje.
Solo tenía una certeza.
Si aquella pista era real...
Su investigación estaba a punto de cambiar para siempre.
Y sin saberlo...
También estaba a punto de cambiar su vida.
Técnicamente nadie lee esto pq no llega a aparecer... Pero quiero publicar un AU(?
De Tulio y bodoque que estoy escribiendo..y que mejor lugar que hacerlo por aquí, solo que no sé si es una buena idea, da igual lo voy a hacer

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Quieren ver a mi hijo??? Si?? Bien
.....you CANNOT tell me they ain't a polycule
Like....we got:
Bodoque x Tulio
Tulio x Juanin
and Bodoque x Juanin
aaaaaanyways,bury me six feet under with your headcanons while i stay in my hyperfixation coffin full of gay ass puppet shows