— Claro, como digas. Yo, huh… ¿Sabes? No se lo diré a nadie de todas formas. No es que tenga muchas ganas de hablar con los policías. — Aclaró, dado que quizá aún no se tenían la suficiente confianza. Incluso, en el caso más extremo, Natasha podía ser un agente encubierto, todo eso ser un plan, estar cazando ladronzuelos de barrio. Pero no.
Frases filosóficas, por así decirlo. Las amaba. Había escuchado algunas antes. Cuando la gente la veía en la calle, algunos de ellos se tomaban un minuto de su tiempo para hablarle sobre lo bien que sería trabajar conseguir las cosas por su cuenta. Sobre un hombre barbudo sentado en una nube allá arriba, en el infinito universo. Uno que observaba sus obras y que “Siempre la perdonaría”. Toda esa gente sabía que hacía el bien, que ganarían algo con eso al morir. Pero las palabras son diferentes que las acciones. He allí la chica, que había pasado unas noches tras las rejas bajo el juramento de “No lo haré más”.
— ¿Por qué no has comido? Te pareces a la gente que yo robo. No a la que roba conmigo.
— Estás admitiendo que robas, ¿en serio eres una ladrona? — Dijo con una media sonrisa. Nunca había oído a un ladrón confesando que robaba, demostraba que la chica poseía sinceridad, uno de los pocos valores que el mundo estaba perdiendo.
— No es que no quiera comer, sólo es que... a veces no hay alimento, así que... — Hizo una mueca.
En cualquier caso, eran los experimentos. A veces, lo dejaban realmente cansado, tanto que ni tenía ánimos de comer. O no le daban de comer como una especie de experimento. No era justo. Sólo porque fuera diferente a los demás, no significaba que no le dieran comida. No era justo absolutamente en nada.
Por otro lado, los lentes comenzaban a molestarle, el aumento comenzaba a hacerse borroso, tenía que ponerse los lentes de contacto. Tiró un billete al suelo, a propósito, claro. — Oh, dios. — Dijo con falsa exclamación. Cuando se agachó a recogerlo, sacó sus lentillas y las puso cerca de sus ojos. Tomó el billete y dejó que las lentillas "volaran" a sus ojos, parpadeó un poco antes de quitarse los lentes.
— Es irónico que se vuelva incómodo cuando tienes problemas a la vista, pero bueno... — Se encogió de hombros, guardando sus lentes en uno de los bolsillos de su pantalón.











