CHO MIJOO / 미주 ! JOJO. aquelarre EMBLA, cantante de mitz. › SAGITARIO * 12/01/2000. 26 años. SHAPESHIFTER (gato negro). › PODERES. concilum (N:3), descendum (N:1), habilidad: herbolaria.
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CHO MIJOO / 미주 ! JOJO. aquelarre EMBLA, cantante de mitz. › SAGITARIO * 12/01/2000. 26 años. SHAPESHIFTER (gato negro). › PODERES. concilum (N:3), descendum (N:1), habilidad: herbolaria.

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Creo que llevo un tanto consternada desde hace un par de semanas porque primera vez que mis amigos-conocidos cercanos estuvieron recibiendo mensajes incómodos/de odio. Aún así, lamento mucho que este haya sido el desenlace de todo. PERO EN FIN, yendo al grano: A quienes me dieron la oportunidad de escribir con ustedes, muchas gracias. Fuese sólo una interacción, dos, tres, o todas las semanas, les agradezco mucho lo que me permitieron conocer de sus personajes. Del mismo modo, les envío abrazos a la administración, recuerden que nada de esto es culpa de ustedes y que nos dieron un espacio e historia hermosa (independientemente de las manzanas podridas). Por último, si alguien por ahí desea contactarme o escribir conmigo, me encontrarán en @izebra. ♡
actúas como una cualquiera
quién está leyendo las respuestas de jojo y why do they care so much 🤔
sstartariot:
Una vez que recoge todas las cajas del suelo, las apila una encima de la otra y las agarra fuerte con ambas manos, procurando que no suceda otro incidente. “Te sigo.” Anuncia mientras avanza, permitiendo que marque el paso y la guíe hasta dónde sea que estén yendo. Saluda a quien atiende el puesto una vez que llegan allí, deja las cosas donde Jojo también lo hace y luego la enfrenta, esperando nuevas instrucciones. Es extraño, dejar que sea la contraria quien manipule la situación, usualmente es diferente y no deja que nadie le de órdenes, pero en este caso sabe que ella no lo hace desde un mal lugar. “Vale, pero tienes que prometerme que cuando terminemos con las últimas cajas ya no seguirás trabajando y te dedicarás a disfrutar.” Es su única condición, entiende que acompañante siempre quiera ayudar, por su personalidad cálida ya amable, pero también merece divertirse.
Mientras hacen el camino de regreso, y con ambas manos siendo sostenidas por detrás de su espalda, Jojo se permite conjugar un pequeño mohín en medio de varios pensamientos. “¿Tú lo estás disfrutando? ¿Te gusta este tipo de festividades? Porque tengo que confesar que me siento un poco fuera de lugar. Sólo accedí a venir porque pensé que a mi amiga le vendría bien algo de ayuda.” Fuera de eso, no sabía muy bien qué podía hacer. “Ni siquiera podría decir que tengo un libro favorito en el mundo. O quizá sí lo tengo, pero no es muy conocido siquiera,” frunce los labios al finalizar. No se arrepentía de haber ido hasta allá, sólo... No sabía muy bien qué hacer. “¿Qué opciones tienes para que nos divirtamos?
rosiemccn:
apretó los labios para acallarse, pues no iba a rebatir las palabras ajenas, no cuando se trataba de jojo. ‘ me parece de lo más entretenido —— los espectáculos para niños siempre me han gustado. nunca fallan en acaparar toda mi atención ’ admitió. una tonalidad rosácea se asentó en sus mejillas como producto de su confesión. para distraerse de ello, acomodó bien la caja entre sus brazos y no tardó ni un segundo en seguir los pasos de mijoo. esta vez fue diligente, concentrándose por completo en evitar la colisión con el resto de los espectadores y, además, los asistentes a la feria que se paseaban admirando lo que ésta tenía para ofrecer. pidió perdón y permiso en voz bajita, sintiendo pena por incordiar a algunes, pero sus movimientos eran apresurados para poder mantenerse justo detrás de su amiga, siguiéndola de cerca. una risita escapó de sus labios. ‘ ah~ por un momento la idea cruzó mi mente. nadie tiene tantos libros como les alejandrines ’ comentó risueña, a pesar de estar atribuyendo un estereotipo que, en parte, creía verdadero; los hechos solo le servían de evidencia. ‘ no hay necesidad jojo, pero si gustas acompañarme a tomar té, estaría encantada ’ le dijo tan fuerte como pudo para que su voz no se perdiera entre el constante murmullo dentro del salón. ‘ ¿cuántas cajas te quedan? ’
La tensión. Mijoo había podido ignorarla los últimos días, pero sabía que estaba allí. Como quien empieza a percibir un cierto olorcito de algo que se incendia y aún no reconoce dónde es. “¿Te imaginas cómo podría sentirse percibir todas las historias con los dedos? El mismo libro se lo leerán dos y tres veces... Quién sabe si más,” le mira de reojo compartiendo una sonrisita. Quizá aquello le ayudaría avanzar algunas lecturas que tenía pausadas desde hace meses. “En fin, si ves alguno que te interese entre los que estamos llevando, seguro que mi amiga te los puede dejar.” Pues a ella misma le habían ofrecido un par también, aunque terminarían siendo rechazados no mucho después. Su problema con la lectura era que se distraía con demasiada facilidad y raras veces terminaba un ejemplar. “¿Un té está bien? ¿Segura que no quieres más?” La está mirando con un deje divertido al tiempo que alcanzan la mesa de la Alejandría dueña del cargamento que transportaban. Esta les saludó y estrechó manos de forma cálida, luego se concentró en Jojo y en una conversación que no duró más de medio minuto. Aparentemente le pedía que disfrutara del evento y que el resto de los tomos los buscaría con alguien más. Después de que rechazaran su negación, tanto Roselyn como Mijoo quedarían libres. “Supongo que... Eso fue mucho más rápido de lo que pensé. Aunque eso me deja sin cosas por hacer. ¿Tu té sigue en pie?”

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zexi4n:
“Para mí, todo en ti grita Embla,” admite, y si no fuera por las cajas, tal vez le hubiera dado un empujoncito. Se limita a entregarle una media sonrisilla, casi una mueca. Entonces mira a sus espaldas. No sabe cuántas cajas faltan, pero si debían volver a traer más… pudieron ir allí primero, y llevar más cajas. Ser más eficientes. Pero claro, todo eso no estaba entre los planes originales. “La verdad yo no me hago mucho tiempo para leer.” Al menos puede decirlo sin fingir que no tiene el tiempo, porque siempre podía hacerse tiempo para cosas que no fueran el trabajo. La cosa es que simplemente no lo hacía. “Es que… parece una gran pérdida de tiempo a veces, pasan tantas horas. No me gusta pensar así, porque sí disfruto de algún que otro libro, pero…” se encoge de hombros. Acaba por soltar un suspiro mientras vuelve a encogerse de hombros, medio riendo. “No sé — ¡Oye, espera! No dije que lo haría, dije que lo estaba pensando,” corrige, juguetón. Ojalá se sintiera detenido por la vergüenza, pero es más bien otra cosa. Algo que no entiende. Pero eso no es algo que se atreva a compartir con Jojo. No es el momento, supone. Deja las cajas junto a las demás, y su atención se enfoca en aquel aparente dolor de hombros. “La verdad, no soy bueno con la poesía. No la entiendo,” ríe. Hace el ademán de tomarla por los hombros, pero ella es más rápida que él y al final termina por arrancársele, literalmente, de las manos. Acaba sólo por seguirla, entonces, sintiéndose una versión positiva de ridiculez. “Pero bueno, ¿sobre qué es tu poesía? Siempre me dejas curioso. ¿Sabes que no me puedo olvidar de estas cosas? Al menos dime ese detalle.” Esta vez, le choca con el hombro, juguetón. Se le escapa una risilla. “¿Por favorcito?”
Aquella respuesta le hace pensar que tienen algo en común... ¿Pero qué tanto? Porque ahora tiene una curiosidad imposible de domar es que le mira por encima del hombro, ojos grandes y parpadeantes. “¿Para qué haces tiempo? O, mejor dicho, ¿cómo disfrutas de tus ratos libres? En algún momento le harás un espacio a tu apretada agenda de cocinero y bartender para disfrutar de otro tipo de actividades,” al ladear la cabeza un par de mechoncitos caen sobre su frente. “¡Pues no tienes que pensarlo mucho! Busca motivos para hacerlo, no excusas para no hacerlo. Ese es el lema de mi vida,” al explicar se echa toda la cabellera hacia atrás. Jala la liguita que envuelve su muñeca y se ata el cabello en un moto alto. No estaban en una época del año calurosa y aún así su cuerpo se entibiaba con la actividad. “Mmmmm, no importa si crees que no eres bueno,” frunce un poquito el ceño mientras se arregla el fleco, pero termina por sonreír cuando la ligera sacudida le interrumpe. “Yo no era buena con la música cuando empecé; simplemente escribía o cantaba lo que me movía hasta lo más profundo. Quería que, más allá de lo técnico, los demás pudieran sentir lo que les quería transmitir. Así fue como fui aprendiendo las herramientas...” Al exhalar parece que su cuerpo se desinfla. De todos modos, no podía decir que en el presente era una gran conocedora del arte pues, en gran medida, seguía componiendo lo que el corazón le dictaba. “¡Lo haces sonar como si te ocultara cosas...! Y sólo ha sido un par, pero para hacerlo más interesante,” al fruncir los labios su sonrisita se ve graciosa, porque sigue allí, siempre está allí, por más que intente reprimirla. “Escúchame-- si tanta curiosidad tienes, tendrás que resolverme una duda muy importante,” levanta un índice hacia él mientras se hace la seria. Los nervios se sentían como hormiguitas que rozaban la ansiedad... Pero ella misma lo había dicho: Era hora de buscar razones para preguntarle, no excusas para quedarse con la duda. (Zexian parecía ser toda esa razón.) “¿Qué harás el catorce?”
hanvbin:
la rápida disculpa que recibe lo llena de culpabilidad, porque, en realidad, él estaba caminando con la mirada fija en la pantalla del celular. ‘ ¡lo siento yo! ’ repone con la misma facilidad, luciendo conflictuado… hasta que sus ojos detallan sobre facciones sospechosamente familiares, reconociéndola enseguida. la mirada se enciende en ese instante. atención después se traslada hasta aquello que ha resonado con fuerza contra el suelo segundos atrás, ‘ no contiene nada demasiado frágil, ¿verdad? ’ busca confirmación, pretendiendo recibir una respuesta negativa, pues de ahí partirá su suposición de que, lo que sea que haya adentro, seguirá intacto. sus pasos se dirigen en dirección a la caja, encorvándose para tomarla entre sus brazos. aunque la idea inmediata es emplear su maravilla para no involucrarse físicamente en la tarea, decide tomarse el gesto por mijoo. ‘ ¿por qué no pones el resto arriba de la que estoy cargando? ’ ofrece, tildando su rostro con extrañeza, ‘ también podría ocuparme de eso con… telequinesis. si no pesan más que un adulto, no debería tener problemas ’ a veces hay ligeras fluctuaciones de acuerdo a sus reservas de energía y su estado emocional, pero no cree que eso vaya a terminar siendo un problema ahora mismo.
“No, sólo fotografías, posters y un par de revistas. Llevarlas se hace más incómodo que pesado.” Se queda justo al lado de Hanbin a la espera de que se haga cargo de la caja y le acompañe en su camino. Aunque este parece tener una idea mucho mejor. “Oh-- la mía no...” Pestañea un par de veces, con el resto de la oración deshaciéndose en la punta de la lengua. Todavía no había hablado con muchos de su más reciente habilidad; después de lo muy observados que se sentía tampoco podía hacerlo con libertad. “¿Hace cuánto cuentas con ella? ¿Cuánto te ha tomado dominarla?” Y al mismo tiempo que pregunta deja el cargamento por encima del que su amigo había intentado llevar en brazos. Al verde libre se jala las mangas de las camisas, luego les sacude el poco sucio que han agarrado. “¿Cómo te has sentido estos días? Debes estar a tus anchas con este evento. Tú...” Duda un poco a la hora de ser frontal. “¿Estás más tranquilo?”
Cho Mijoo ha recibido una dedicatoria en Voces de Svalbarö. ( @jojocho )
Han So Hee as Lee Eun Soo in Soundtrack #1 (2022)
alsanibdk:
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“¿estás indignada porque me negué a llevarte sopa?” cuestiona alzando las cejas, con un suspiro. “puedo ayudarte ahora pero si no quieres que lo haga, está bien” niega con su cabeza. “solo dime para saber si me voy o no”
“Estoy indignada porque para todo tienes una predisposición constante. Todo te pesa, todo te molesta, nunca tienes tiempo,” refunfuña mientras pone en el suelo las cajas que llevaba en brazos. Al mismo tiempo deja por encima aquella que se le había caído. “¿Que estás de prisa? ¡Maravilloso! Entonces puedes continuar como si no te hubiera preguntado nada, sigue con tu camino.” Al final vuelve a recoger todo el cargamento para, por fin, ponerse en marcha.

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zexi4n:
Se hace el que no ha notado el rubor de sus mejillas, mas de todos modos hay una sonrisa levemente chueca haciéndose de sus labios. “¿Una amiga?” pregunta, repite. Reprime, sin embargo, aquel deseo de preguntar quién por no sonar demasiado intenso. “Ya, no lo digas como si fuera algo malo. ¡Pasas metida en el Mitz! ¿Quién no lo creería?” O al menos, por esa razón él pensaría algo así. En sí, para él al menos, todo en Jojo grita Embla. Supone que si su relación se hubiera forjado dentro de su querido Mitz, tendría una opinión diferente. Le sigue, entonces, con las cajas encima. “¿Dónde están las otras cajas?” inquiere, deteniéndose por un segundo, antes de seguir, dubitativo. Quizás van en esa dirección. “¿Eres muy mala para leer? Si fueras de Alejandría tendrías ese superpoder, sí. Ese para leer con el tacto o no sé.” Intenta hacer algo con la mano, pero ya que la tiene ocupada no funciona. “Tenía pensado subirme al escenario. Ya sabes, a recitar poesía. ¿Me irías a ver?”
“¡No es malo! Tengo muy buenos amigos allí, sólo pensé que todo en mí gritaba, bueno, Embla,” murmura, quizá pensando que calzaba en una especie de estereotipo hippie. “Pero es cierto, precisamente por eso pensaron que era parte de Omashu,” porque parecía que no era normal que una de sus cantantes fuese de otro lugar que del aquelarre que le funcionaba de casa. “Están en un almacén pequeño, atrás. Después de llevar estas tendremos que volver,” explica con la mirada que se le alterna entre el camino y su acompañante. No cometería el mismo error dos veces, mucho menos si esta vez suponía quedar en ridículo. “Mmmm, me distraigo muy fácil. Empiezo algo hoy, mañana lo olvido, y al mes siguiente, cuando recuerdo que leía un libro, ya no me acuerdo cuál página era ni nada,” alza los hombros en un movimiento corto. Y no es que no disfrutara de la buena lectura, es que su mente siempre se encontraba en las nubes. Aquellos títulos que sí habían absorbido toda su atención los había leído más de tres veces. “¡Vas a recitar poesía! ¡Yo lo quiero leer!” Exclama casi al mismo tiempo que él le invita, cosa que le hace morder una risita. “Lo siento, es que claro que me encantaría verlo. También pensé en hacerlo pero... Quizá no sean muy buenos. Pero antes de que digas algo, te los puedo mostrar a ti... en otro momento. Y ahí me das tu opinión sobre si merecen o no ser compartidos con más,” al mismo tiempo llegan al stand donde su amiga estaría repartiendo aquellos libros. Cuando las cajas abandonan sus brazos, Mijoo hace algunos movimientos circulares con los hombros. No habían sido muy pesadas y aún así resultó agotador. “Andando, ¡vamos con el otro viaje!” Allí deshace sus pasos, esperando que el hombre no tarde en seguirle. Cuando se trataba de ayudar a los demás era como una hormiguita trabajadora.
sstartariot:
“Auch.” Se queja cuando siente el choque, se gira dispuesta a quejarse con la persona en cuestión y entonces reconoce a Jojo, lo cual provoca que baje la guardia al instante. No va a pelearse con ella. “Descuida.” Encoge sus hombros y luego ve las cajas desparramadas en el suelo. “¿Qué es todo esto?” No entiende por qué se toma todas esas molestias, ni qué está haciendo tampoco. “No lo dudo, cargar cajas debe estar en el top cinco de los trabajos más exigentes del mundo.” No lo dice bromeando, sino que habla en serio, podría incluso entrenar para boxear con las mismas. “Te ayudo.” Accede finalmente y se inclina para recoger las que se cayeron.
“Ah, pero no está tan pesadas...” Sólo un poquito, piensa, pero sólo para sus adentros. “Lo más difícil es equilibrarlas,” hace un amago de sonrisa hasta que ve que Riot acepta, sólo allí deja que su sonrisa sea más amplia. “¡Bien! Yo te enseñaré dónde dejarlas,” con una alegría renovada se hace paso entre la gente, esta vez esquivando apropiadamente aquellos que se detiene a disfrutar del espectáculo anteriormente mencionado. Cuando salen de allí alcanzan un puestito con más libros, atendido por nada más que una chica. Deja la caja sobre la mesa y las presenta a ambas. Aquella era una amiga de su infancia, ahora de Alejandría. Finalizada la parte formal, vuelve a girarse hacia Riot. “¿Me acompañas a buscar más? Contigo sólo tendríamos que hacer otro viaje,” explica ahora arremangándose las mangas.
alsanibdk:
ha decidido que es hora de irse, suficiente convivencia por ese día; a demás que sus animales llevaban ya bastante tiempo por su cuenta. está preparado para emprender su camino fuera cuando ocurre la colisión. observa a la responsable alzando sus dos cejas. “¿qué son las cajas?” pregunta frunciendo el ceño suavemente. “¿a dónde hay que llevarlas? tengo prisa”
Frunce los labios. A pesar de que él cede, siente que la respuesta sigue siendo una negativa. “Entonces no importa, pon la caja que se me cayó aquí arriba,” hace un pequeño movimiento con sus brazos para sostener la que lleva en brazos un poco más apretado. “Yo sigo llevándolas,” refunfuña bajito. Esa vez no quería insistirle por nada.
rosiemccn:
se había quedado pegada en el show dedicado a los más pequeños, sintiéndose, por un instante, una niña más interpelada por la historia del cuentacuentos; esa fue la razón tras la lentitud que habían adoptado sus pasos y que ciertamente se había vuelto un estorbo no solo para quienes caminaban en dirección contraria a ella, sino también para quienes venían detrás suyo. el impacto la hizo frenar de inmediato y luego voltear. distinguir las facciones de jojo le causó pena. ‘ ¡ay, no jojo! fue mi culpa, estaba muy distraída. lo lamento mucho ’ se apresuró a hablar mientras se acuclillaba para recoger la caja que yacía en el suelo. retomar su altura normal tardó un poquito, pero no fue así con la sonrisa que ocupó su rostro. ‘ por supuesto que no. has de estar cargando mucho peso… ¿a dónde llevas tantas cajas, jojo? ’ pecó de curiosa, alzando las cejitas.
“No, no, nada de disculparse, fui yo quien no noté por donde iba,” niega varias veces mientras los brazos intentan equilibrar el peso para que aquellas cajas no se vuelvan incómodas. “Está bastante bueno, ¿no?” Le sigue con la mirada ese momento en el que Roselyn se inclina y toma la caja que a ella le falta. La sonrisa en sus labios era perenne. “Ay, ven, yo te muestro, ¡no está tan lejos!” La inseguridad de verse rechazada se disipa casi instantáneamente. En su lugar apura los pies, ahora sí esquivando los cuerpos que se habían detenido a presenciar el mismo espectáculo. “Una amiga de Alejandría quiere regalar algunos de sus libros. Y como puedes imaginar, pocos no son,” aprieta una sonrisita cuando gira por encima del hombro para ver si no tiene problemas al seguirle. “¡Prometo recompensarte por esto!”
zexi4n:
Antes de que ella se disculpe, Zexian ya se ha agachado a recoger la caja que cayó. No se había dado cuenta que era ella hasta oír su voz, pero ya cuando la tiene cara a cara le está dedicando una amplia sonrisa. “Estás aquí,” dice, contento de encontrársela. “Estás aquí, llena de cajas. ¿Por qué tienes tantas cajas? ¿Por qué tienes cajas, en absoluto?” Reprime una risa, pero mientras pregunta, ya le está quitando la otra caja de las manos para ponerla sobre la que ya rescató. “¿Es trabajo? Cielos, Jojo, pensé que eras Embla. ¿Vivo una mentira?”
“Estoy aquí, sí,” responde con varios suaves, quizá deseando en segundo plano que no fuese tan obvio ese rubor poblarle las mejillas. La manera en que el contrario inquiere sobre la razón por la que está allí, y de ese modo, no tarda en robarle risas. Cuando intenta suprimirlas los hombros se le agitan un poco. “Estoy ayudando a una amiga, eso es todo. Aunque si supieras que no siempre creen que soy de Embla. ¿Puedes creer que una vez dijeron que era de Omashu? ¿Tú creerías eso?” Camina hacia él, doblando la dirección ligeramente para pasarle por un costado y animarle que le siguiera. “Además... Me parece que Alejandría hubiera sido el último aquelarre que me hubiera aceptado. ¿Pero cómo la andas pasando? ¿Te interesa alguna de las actividades del día?”

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dxraruk:
observó la situación de cerca, estaba acompañando a un grupo de niñes para que no se fueran del círculo de lectura, al menos ayudaba a la muchacha que intentaba ponerle todo su corazón a la lectura. por momentos se imaginaba que aquel niñito de cuatro años (que se había aferrado un poco mucho a ella) era su pequeño hijo del futuro. aquella imagen la hizo sonreír hasta que el estruendo la espabiló. persona-víctima intentó quejarse con malos modos antes de retirarse despotricando, dara levanta al pequeño para dejarlo sobre el suelo y se acerca a ayudarle “¿por qué cargabas con tanto?” le pregunta con una sonrisa amigable, tratando de restarle importancia a la escena “¿a dónde tienes que dejar esto?” expresa mientras se carga de las cajas que habían caído.
Mijoo se sintió algo acongojada después de que la respuesta que recibiera fuese una rotunda negativa. Está por continuar con su camino, excepto que una nueva voz llama su atención. “Supongo que quería hacer esto rápido... Pero eso nunca sale bien, ¿cierto?” Le regala una sonrisa corta, algo desesperanzada. No está contemplando volver a pedir ayuda y por eso es que da dos pasos hacia las cajas, aunque la contraria se le adelanta y Mijoo agradece profundamente el haber estado equivocada respecto a la otra. “¡Ay! ¡Me ayudarás!” Celebra con una sonrisa amplia. “Es en un puestito más adelante. Están regalando libros usados y son... muchos.” Ella apenas llevaba los que podía cargar. “Creo que tengo que hacer varios viajes. ¿De verdad no te molesta acompañarme?” Al mismo tiempo se está moviendo hacia el lugar mencionado.
Las risitas de los niños que atendían el pequeño espectáculos del cuentacuentos le distrajo lo suficiente como para no notar que se acercaba peligrosamente a alguien. Es a causa de ello que no se da cuenta cuando el par de cajas que lleva en brazos colisiona con la espalda de alguien. Una de ellas caer al suelo, mientras tanto Mijoo ya se está disculpando. “Uh-- ¡lo siento! No veía por donde iba, de verdad,” los primeros segundos se muestra consternada... Cuando un pensamiento cruza su cabeza, su rostro sólo puede expresar esperanza. “Un momento, ¿sería mucha molestia si me echas una mano? Todavía me faltan otras cajas... Mis brazos se empiezan a fallar,” dedicó una sonrisa pequeña tímida, temerosa de recibir una negativa.