Quisiera tener lindas palabras para decirte lo mucho que te amo.
No quiero decirte lo mucho que siento que te amo, ni lo mucho que siento que te extraño o cualquier sentimiento estéril.
Mis sentimientos van y vienen como estaciones en el año, y se que no son fiables.
Lo sé desde que nos dijimos ese SÍ en el altar frente a Dios, nosotros dos como ministros de nuestro sacramento agradable a Dios y la asamblea como testigos de esta declaración de amor.
Lo sé, porque hemos luchado incansablemente desde la primera discusión, desde el primer desacuerdo, para que, junto con Dios, superemos prueba tras prueba, cómo carrera de obstáculos con la meta en el Cielo.
Lo sé, cuando en la espera de la rutina de cada día, me recibes con ternura paciente en nuestro hogar.
Simplemente lo sé, porque en cada rincón de nuestro hogar y en cada melisma de nuestra voz, se siente y se respira la ternura, lo único, lo especial y la calidez de este profundo amor.
Un amor, imperfecto, pero revestido de la Gracia de Dios, que siempre está solícito para actuar cuando flaqueamos en nuestras dolencias y heridas.
Este arduo caminar, de 6 años bellos pero hasta cierto punto, efímeros años, que se han pasado como un respiro; quisiera que este día y estos días posteriores a nuestro aniversario, durarán otros 6 años de amor puro y unión perfecta para convertir de estás vacaciones nuestra segunda y verdadera Luna de Miel.
A ti, mi bella niña, dama, mujer, amiga y amante, pero sobre todo, esposa y compañera ideal en mi caminar, a ti, te agradezco enormemente tu amor para este hombre que se esfuerza por amarte con una sola cosa: El Amor con el que Dios te ama, el Amor Misericordioso de Dios.
A ti, mi esposa muy amada. En ti mi regocijo y en ti me uno para siempre.
Tu eres mi verdadero y único amor eterno de mi vida.
Te amo muchísimo en el Amor de Dios.
Dios siga bendiciendo nuestro amor.