Es increÃble como puedes sentir el alma de un artista a través de sus obras, hoy me sentà cobijada por un alma nostálgica, triste incluso, a veces fantasiosa, idealista, otras tan sola. Y parada ahà en medio de una lluvia de imágenes recordé como fue que llegué ahÃ…
Yo soy de las personas que piensan que la casualidad no existe, que creen en el destino y la magia. Pero mi cerebro, mi parte más consciente, me lo refutó siempre… hasta aquel dÃa.
Obvio ellos estaban ahÃ, mis tres grandes amigos, lo normal. Hasta que lo vi a él ¿Quién era? Lo ignore. Pero mis ojos flotaban sobre él sin mà permiso.
¿Quién eres?
El eco de mi propia voz en mi cabeza.
Él no me miraba, pero mi mirada era tan intensa que no me hubiera extrañado que la sintiera. Y busqué cualquier excusa para acercarme a él.
¿Qué me atraÃa tanto?
Le miré, me miró.
¿Quién eres?
QuerÃa preguntarle. Pero era una locura, aún ahora creo que lo es. Una locura. Porque lo que realmente querÃa preguntar no era ¿Quién eres? Sino ¿Qué eres?
Y entonces me robé su nombre de un cuadro, como una vulgar ladrona, me lo robe delante de todos.
Asà fue como mi curiosidad me llevó hasta ti. Mientras más investigaba, más se llenaba de formas el dibujo que bocetaba de tu personalidad, más me intrigabas y atraÃas.
QuerÃa conocerte, querÃa hablar contigo ¿Qué te iba a decir? Ni yo lo sabÃa.
Y de nuevo, la casualidad me llevó a ti. Vi una oportunidad y la tomé sin pensarlo. Cuando me di cuenta de lo que estaba haciendo tuve miedo ¿Qué estaba haciendo? Nunca, jamás alguien me… ni siquiera se que palabra deberÃa usar ¿Gustar? ¿Atraer? ¿Llamar?
¿Qué eres?
¿Qué diablos eres?
Nunca habÃa cometido una locura asÃ, pero allá iba, y tuve que mentirles a todos para lograrlo. Y yo odio mentir.
¿Qué eres?
Tuve la sensatez de pensar que seguramente no eras alguien que a mi me gustarÃa. La verdad era que yo no te conocÃa, y me dije, seguro cuando le conozca se me va a pasar esto.
Que equivocada estaba.
No podÃas ser más inteligente, más talentoso, más noble. Tan bueno, tan guapo.
Y entonces descubrimos que nos parecÃamos en tantas cosas, y me olvidé que eras un desconocido y comencé a sentir que te conocÃa desde siempre.
Temblaba, y al pensar que tu lo notarias te dije que estaba emocionada, pero estaba nerviosa. Tu pensaste que era por otra cosa. Pero era por ti, por tu sola y simple presencia.
Cuando no me mirabas yo te observaba. AbrÃa y cerraba la mano, inquieta. QuerÃa tocarte.
¿Eres real?
¿Qué eres?
Y me fui sin regresarte a ver siquiera, era solo para que no pudieras ver mi sonrisa.
Todo este tiempo trate de racionalizar algo que al parece no se puede. Quise pensar que fui solo yo la que sintió. Que solo yo te vi, que tu no me veÃas a mi.
Pero hoy te vi moverte nervioso por todos lados, sentà tu mirada sobre mi todo el tiempo, llena de preguntas y quizás que más…
Nos miro tartamudear como dos idiotas y digo ¿Qué es esto?
No te conozco.
No me conoces.
¿Qué es esto?
Hoy también me fui sin mirarte, pero esta vez fue porque no se como mirarte. Huyo de tus ojos, soy una cobarde ya lo sé.
Y mientras caminaba calle abajo seguÃa escuchando las mismas preguntas en mi cabeza.
¿Quién eres?
¿Qué eres?
Jane Black
26/01/21











