Los gritos que no se escucharon en el silencio, la lluvia que en las noches parecia callar lo que siento, en realidad su sonido expresaba lo que habĂa en mi pecho. Llorar en las noches sin hacer ruido se habĂa convertido en mi talento, pero cuando esas noches llovĂa, libre me sentĂa, yo escribĂa, cada gota era una palabra mĂa, cada golpe un estruendo que estas hacĂan, todo fluĂa, como mĂşsica, como melodĂa, como poesĂa, como arte o cualquiera de sus variantes, la lluvia a veces calma, a veces espanta, lo mismo me pasaba cuando observaba lo que dentro me habitaba, quizás es tonto decir que sentĂa que me comprendĂa, pero asĂ era en mis dĂas, y lo sigue siendo hasta hoy, ya no solo escucho la lluvia, la siento en mi piel, me empapĂł en ella, me cala, me abriga incluso siendo tan frĂa, me alivia, he comenzado a reconocer lo que por tanto tiempo ignoraba, a veces espanta otras me calma, a veces es ambas. AquĂ dejo atrás lo fui, para dar paso a lo que soy, escribo los gritos que no se escucharon en mi silencio, es que estoy cansada de guardarlos en mi pecho, aquĂ los reconozco, los nombro, los libero, me siento en cada texto.
Ishannaina













