"Recuerdo cuando era pequeña y soñaba con crecer e irme de casa,lo que me hace preguntar: ¿por qué deseábamos tanto crecer? Extraño el no tener que preocuparme por nada e ignorar todo, porque al crecer entendemos que el mundo que nos rodea es abrumador, sin sentido e irreal; no es lo que imaginábamos que sería. Y no por el trabajo o las responsabilidades, sino porque ya no hay diversión; todo es repetitivo y aburrido…
Extraño llorar y que los brazos de mamá me consolaran, sin que nadie dijera que "exagero por nada". Extraño que papá me cargara… y ahora me pesa, no por el peso físico, sino por la ausencia.
Tal vez lo que tanto anhelaba ahora es lo único que ya no quiero. Extraño ver el mundo como antes y no vivir ahora solo en la nostalgia de aquello que ya no tengo; no con arrepentimiento, solo con anhelo."









