hycrins:
sus pies siguen el mismo camino que el de su compañero, no se escuchaba más que el sonido de sus respiraciones y el ruido que hacían sus pies a la vez que pisaban el suelo con cada paso que daban. sus ojos se dirigen a cualquier parte menos a la espalda de yong, tratando de prestarle más atención a su alrededor a que a su exasperante compañero de especialización. inevitablemente suelta un suspiro y piensa en por qué acepto seguir al contrario. podría decir que era cansancio, todo lo sucedido se había acumulado en su cuerpo a través de los días y tal vez esa era la razón para su poca resistencia a ir con él. tal vez no era eso. ni ella lo sabía realmente. mueve su cabeza de manera casi imperceptible y se sienta en la silla que estaba junto a su cuerpo, parpadea un par de veces y pasa la palma de una de sus manos por sus ojos, tratando de borrar el sueño que estaba intentado hacerse presente y sin darse cuenta tiene al chico en frente a ella nuevamente, mano ajena colándose en su campo de visión y sin dudarlo extiende la propia. escucha con atención lo que dice, mirada en el rostro contrario mientras habla “no tengo ni un roce contigo.” aclara, pocos sentimientos tenía hacia el contrario y si bien muchos de sus encuentros habían sido…menos que agradables, ella no tenía ni un problema con el “¿haces esto para sentirte bien contigo mismo?” interrogante no tarda en salir por entre sus labio después de que la idea se generara en su cabeza, no lo dice de mala manera, genuina curiosidad todavía presente en ella incluso después de escuchar la explicación del accionar del yong.
“De acuerdo, los roces que yo tengo contigo” corrige con algo de aspereza en la voz. Aunque tan pronto pronuncia aquellas palabras se da cuenta de algo esencial: no sentía tener ningún problema con ella. Subraya dicha idea mentalmente y para corroborarse de si eran sus ideas o no sube la mirada para encontrarla con la de ella, sosteniéndola a la espera de que algún disgusto dispararse en su interior. Una vez más, nada. Sin preocuparse en enmendar su error, se enfoca en abrir el frasco del ungüento y hundir dos de sus dedos en el contenido. Al obtener un poco de la sustancia gelatinosa la extiende por la muñeca contraria, usando movimientos firmes pero cuidadosos, y asegurándose de estar esparciendo la medicina para que le penetrara bien. “Supongo que sí...” Murmura un tanto abstraído en su trabajo, sin apartar la vista de los masajes en ningún momento. “Puede ser para hacerme sentir bien a mí mismo, quién sabe.” No se consideraba un héroe; Yong no iba por la vida buscando a quién podría salvar y mucho menos intentaría sacrificarse a sí mismo por el bienestar de alguien más (al menos no de alguien que no considerara como una familia, los cuales eran muy poco), sin embargo, el no querer sentirse peor podría entrar más o menos en lo que ella proponía. Puede ser que sí, lo estuviera haciendo para sí mismo. “Todos buscamos un tipo de bienestar diferente. Así que no importa el por qué lo hago, sólo imítate a portarte bien con tu cuerpo y no ponerte en peligro” deja el masaje cuando siente que parte de la sustancia se ha deshecho de tanto frotar, así que toma la cinta y empieza a envolver la muñeca; baja algunas vueltas un poco por debajo del punto inicial y vuelve a subir haciendo pasar la cinta entre el pulgar y el resto de los dedos. Al terminar hace un pequeño nudo para evitar que se deshaga el agarre. “¿Está muy ajustado? Lo podría arreglar, aunque seguramente tu grupo está por partir y ya sé que mueres por ir con ellos.”



















