El Narciso azul y la Rosa Roja.
No vivimos en una guerra de personalidades, somos 2 ramas distintas de la misma raíz, 2 endiduras de la misma moneda.
No tenemos que discutir por quiénes crecen hacia adentro y quiénes crecen hacia afuera.
Yo nunca fuí de multitud.
Tú nunca fuiste de mirar 43 atardeceres seguidos.
Qué cuadrante es este que nos sigue?
Yo lo sé, porque nado como pez entre libros que me llevan de un universo a otro, porque prefiero la libertad de mis sueños dónde viajo a lugares que quizá este otro cuerpo mío de materia jamás conocerá, porque decidí conectarme a la Tierra para comer más melatonina de la que nadie jamás tendrá y eso me permite el desface hacia Saturno o hacia Plutón y más allá.
He aprendido a hablar en reptiliano, he podido ver la luz ultravioleta, la duplicación celular, la explosión de súper novas y la constelación de los 3 pilares que fundó el universo entero con su polvo y sus metales ...tú en cambio necesitas un vehículo para poder ir a Perú o al desierto y pedirle a un aviador que te dibuje un cordero.
Yo no tengo fotos de mis viajes porque yo los pinto con mis dedos en la arena de mis memorias que pronto volverán al polvo, tengo las llaves del Hades y tengo las llaves del cielo, puedo entrar y salir de un lado y del otro cuando quiero, y para ambos tengo el misterio de ser la rosa que se abre en cualquier lugar quieto y sereno, pero tengo mis fuertes espinas para defender miedos.
Tú en cambio eres la sensible electricidad, la viajera escena desplazante, la que se enciende y se mueve como chispa de luz radiante, de allá para acá sin un punto fijo que la sostenga, usas toda la energía ...la quemas ...a veces tan rápidamente que te confundí con una estrella fugaz, mi narciso amarillo ...tu necesitas observar.
Yo en cambio prefiero la energía en reposo, en descanso pleno puedo viajar y desplazarme hasta los espacios más distantes sin siquiera abrir los ojos, viajo en mis sueños al desierto de colores, a Brazil, a Egipto en plena deserción, pero muy pocas personas comprenderán el milagrode poder hacer "dormidos" lo que todos hacen despiertos.
Cómo poder explicar que no estamos en guerra, mi narcisa escena, sino que somos los dos personajes del mismo libro intentando doblar lenguajes de otras Eras, Isis y Ra, La Luna cambiante y el radiante Sol fijo, una rosa roja que se queda a mantener tibia la hoguera y un príncipe amarillo que toma su traje azul y una docena de palomas para viajar a otros planetas.
Deberé dejarte viajar, mi dulce príncipe, hasta que vuelvas a recordar que en esta piel está tu hogar, hasta que recuerdes que no somos rivales, sino complementos de ambas partes ...nos debemos aceptar como la roja rosa y el eléctrico narciso amarillo.
El que se va y la que espera.
Uno que necesita un cuerpo material para viajar por el plano físico, otro en cambio reposando bajo su hermosa cúpula de cristal se proyecta sobre las prestadas formas ...un aviador ...un zorro ...un rosal, incluso una serpiente de coral para estar siempre cerca de su acelerado principe de cristal.
La aceleración es movimiento, el movimiento gasta las naves rápidamente, por eso ahora solo me siento y observo los naranjas de neon y los rojos en el cielo mientras te espero.
La aceleración necesita su contraparte ...el hogar que aguarde en algún lugar del tiempo con una chimenea y un chocolate caliente a que el principito deje caer su azul abrigo sobre mis piedras rojas y ardientes.
Cuenta la leyenda que a los príncipes narcisos les encantan las rosas quietas, pues los hacen sentir finalmente que algo les late dentro como lava ardiendo, pero el principito debe hacer su largo viaje para quemar sus excesos y finalmente comprender esto:
No estamos en guerra rosas con narcisos ...solo necesitamos del amor y del tiempo para aceptarnos desde lo que somos y transformamos en el universo mismo, pues si la rosa también estuviera siempre en movimiento cómo podría pintar 43 atardeceres para su principito, quién podría imaginar los baobabs y redactar este escrito.