Después de dos días en prisión..
Quizás su humor si podía desaparecer después de todo, porque en cuanto la rubia empezó a relatar el por qué de que acabará en la cárcel y quién era el hombre al que casi matar se sintió como una mierda por haberla recibido como si fuese una puta broma. Y él que pensaba que su vida era bastante jodida y ahora pensaba que había tenido suerte al tener un padre drogadicto y una madre vegetal. —Joder.. —Se le escapó, aún bastante sorprendido por el giro de los acontecimientos y que la rubia hubiese decidido poner su confianza en él contándole todo aquello. A él no se le daba bien consolar a la gente, y siempre conseguía decir lo incorrecto, sólo esperaba que en esta ocasión fuese un excepción. —Lo siento.. —¿Eso es lo único que sabes decir, genio? Pensó. —¿Y-Y el cabrón de tu padre sigue suelto?
En el fondo no necesitaba a nadie que le consolara, el simple hecho de poder contarlo le hacía sentirse mucho mejor aunque su memoria le hacia recordar lo ocurrido y todo lo malo volvía y volvía. Un lo siento le había parecido incluso demasiado, sería de las primeras veces que verdaderamente alguien sentía compasión por ella. -- Si, pero tengo una orden de alejamiento, aunque él si puede acercarse a mi si quiere follarme, así es el país.

















