En unos inicios Enid creía eso, que solo se había enredado con ella para joderle más la vida a Ezekiel, sin embargo con el tiempo se dio cuenta que era diferente, que en realidad el chico si la quería. “Solo lo pensé al inicio… creí que solo querías joder más a Ezekiel.” Le confesó mientras se encogía de hombros y esbozaba una sonrisa triste. “Pero luego me di cuenta que no.” Y apreciaba mucho aquello, saber que no era el juguete de Kristoff. “Lo que te estoy pidiendo Kris, es que me saques de aquí.” Le suplicó, mas tarde se encargaría de enfrentar a su novio; lo único que deseaba ahora era largarse de aquella cena familiar. “Por favor…” Suplicó.
Jamás haría algo como aquello por joder a su hermano, las cosas se habían dado por sí solas y tanto Kristoff como Enid las habían llevado mucho más allá. Su súplica se escuchó más como una orden lo que lo hizo medio sonreír viéndole pícaramente. Ambos escaparían y él no tenía problema en hacerlo. — Esta bien, pero si nos marchamos juntos permaneceremos de la misma forma. —Sabía que una vez bajaran las escaleras se podrían encontrar con cualquier personas de por medio así que tenía que pensar con la cabeza fría. El bailarín se mantuvo unos segundo callado pensando, pero tenía que estar seguro de lo que harías. — Cariño, ¿realmente estas segura de hacer esto? —Inquirió con seriedad, él estaba enamorado y no había dudas de querer marcharse de allí.


















