Una historia que no debió terminar ni comenzar
Sentí que esto debía ser, que estaba destinado, pensé que un amor como el de nosotros era de aquellos que pintarían para libro, pero resultó que no. Tantos años juntos como amigos, de una amistad incondicional donde nos apoyamos siempre, donde estuve para ti y tú para mí, donde nos conocíamos tanto que cuando sentimos después de seis años esa conexión por primera vez del amor no lo dudamos mucho.
Teníamos mucho en común, hasta experiencias por lo que todo se suponía que sería como andar en las nubes por un buen tiempo, pero poco a poco nos fuimos rompiendo, nuestros corazones comenzaron a descascararse. Nunca entendí porqué, cómo es que pasó a pesar de que toqué mis temores más profundos, nunca quise abrir los tuyos, y aunque no “fuera” así los tratos que recibí jamás los vi venir, me quedé todo este tiempo esperando a esa vieja persona que me era familiar porque la que estuvo conmigo durante casi un año se había convertido en alguien que desconocí completamente. ¿Cómo una persona tan brillante puede apagarte tanto?, y ahí me di cuenta que ya no brillabas más y que el brillo que yo emitía te era incómodo, que con cada llamada de atención a tu desabrido amor te remecía de tu zona. Y claro, uno no se puede quedar donde no te aman, no te respetan... Aún me acuerdo la primera vez que me gritaste porque no tenía un lugar definido para ir a caminar y entre lágrimas te respondí a tu grito de : “¿¡DONDE QUIERES IR, CÓMO ES TAN DIFICIL DECIDIR!?”, te dije : “llévame a mi casa por favor”, lloré todo el camino y aún seguiste desagradable, no sé como es que siempre hacías que me convenciera de que me lo merecía, no actué con rencor sino hasta nuestro quiebre y lo divertido es que me pasé días pensando en que había sido una mala persona, pero entonces ¿Qué eres tú?. Espero jamás volver a caer en tus manipulaciones de las que jamás pensé ser parte, jamás pensé que tú jugarías con mi mente ni que tú romperías así mi corazón.
















