“Me callo, me callo” asiente, llevándose un dedo a los labios como promesa de sus palabras. Ante la pregunta carcajea, echando su cabeza hacia atrás cual crío, y niega. Por su puesto que no lo quería solo y aburrido, le gustaba que el contrario disfrutara de la vida tanto como lo hacía él (quien encontraba una maravilla hasta en las cosas más pequeñas). Agradece no haberse distraído generando charla con algún conocido pues no quería hacer esperar a su compañero. “¿Cuando te he fallado?” Tal vez, solo tal vez, alguna vez si le había fallado. Es que suele tener algo de mala suerte de vez en cuando, y sus planes no salen del todo como espera. ¿Puede alguien culparlo por eso cuando esta fuera de su alcance? Decide tomar asiento cerca de su acompañante, y refugia sus manos en unos puñitos para no tentarse de agarrar algo del plato. Quería que el menor probara todo primero. Lo ve escoger y alza las cejas, sus labios vuelven a curvarse en una sonrisa, que pronto decae cuando le escucha. Cuando ofrece el pastelito le da un mordisco y se toma un momento para saborear…¿es canela? ¿Con chocolate? Piensa mientras menea de lado a lado la cabeza y arruga el ceño. “No me disgusta” admite. La siguiente pregunta causa que se ahogue y tosa para luego reírse una vez que se recupera. “Ordenadito” repite con gracia, se adueña del dulce y le da otro mordisco. “No tengo ninguna cita, no seas tonto” y le es imposible que sus mejillas no ardan ante la idea, ¿con quién iba a tener él un encuentro? No es como si fuera muy popular en el campo del amor. “Pero, gracias, me halagas. Tu también estas bien, voy a creer que el que tenía una cita eras tu y yo solo era una excusa para venir…”
“me abstendré de responder esa pregunta.” bromea, porque no lo recuerda, quizás alguna vez, pero fue un evento que decidió extinguir de su memoria. siempre le agradaba la idea de poder contar con él, porque, ciertamente, en nadie podía confiar si tenía algún problema. cede entonces el dulce una vez que fue aprobado por su contrario, dedicándole una sonrisa al notar que, uno de los dos, lo estaba disfrutando. “quizás no una cita directamente, pero tal vez querías impresionar a alguien.” dice al azar, tampoco siendo un experto en cuanto a temáticas amorosas, su primera y última relación no duró más de un mes, por ahí hace unos cinco años. frunce ligeramente su ceño al escucharlo, mirada posándose en facciones masculinas opuestas. “si sabes que nunca he tenido una cita, ¿no? bueno, no es como que te lo haya dicho directamente, pero sí implícitamente al nunca mencionar que tuve alguna.” era cuestión de lógica según él. sus hombros se encogen después, antes de añadir: “además, ninguno es mi tipo. no físicamente al menos.” repasa su entorno por segunda vez, sin fijar la mirada en nadie en particular, volviendo a encontrarse en la del mayor. “bueno, tú no estás mal, pero seguramente no cumpliría tus expectativas como una cita.” medio bromea, permitiéndose otro pastel de color marrón, a la primera mordida nueva mueca en sus labios se forma, imitando maniobra anterior y aproximándolo a labios impropios. “tendrías que comerte toda mi comida. —aunque es algo que tendrás que hacer de todas formas.” le sonríe, sus cejas se alzan e insiste para que le de una mordida al dulce que sostenía entre sus dígitos.