El viento es un duende bueno
el artífice que pinta la huella invisible
de cada dolor por grande que sea
lo pinta de arena limpia sobre la orilla
capas de llevar fantasmas que habitan
no puedo explicar como quisiera
casi nunca puedo son torpes las palabras
mientras tropiezan en tiempo presente
con la cara de geroglifico y signo
está poca cordura desgastada por agua fuerte
de soledad se estira sobre cada línea
antes de perderse en sinsueño
mientras cada palabra se desmaya adrede
porque si porque es necesario
poner cada antiguo grito en la forma
de agua tranquila de tregua
sobre tanto polvo y caos es tan necesario
que surja tanto silencio en pólipos
desde el abismo a alcanzar la luz
de estrellas por todo lo alto del azul oscuro
decía de la capacidad del viento
que seco la humedad que no deja ver en veces
la línea siguiente de los nombres
el color de la herrumbre es polvo
que lleva el viento dejando los muros
para pintar con musgos diminutos
despeñadas desde recuerdos felices
quisiera menos tragedia para que no tarde
el viento en llevarse tanto olvido sobre el olvido
otra retórica de montañas de la luna quisiera
para el viento en todo lo alto
no sé ni cómo se estira este índice
para narrar lo que queda bajo mi sombra
está a punto de vencer el plomo
sobre cada párpado pero mientras y adrede
por la inercia de una palabra y otra