Desde pequeña había creído que la lluvia era horrible, que solamente servía para arruinarte un perfecto día de luz, con el tiempo mis pensamientos siguieron siendo los mismos y solamente veía aquellas nubes grises inundando el cielo y ni se hable de los truenos que corrompían el espacio con su semejante sonido producían en mi mucho temor.
Pero ahora, mi perspectiva de la lluvia cambió hoy. No es para nada triste y depremiente, es purificadora y hace que mi alma se llene de tanta paz y tanta felicidad. La lluvia me hace pensar, me hace poner los pies sobre la tierra y pensar en lo que en verdad importa.















