Menos mal que me vale para algo -digo, sonriendo. Mi trabajo como auror me ha dado muchos quebraderos de cabeza, pero también muchas satisfacciones. Es algo que aprendo cada día, cuando salvas a alguien que está en peligro o resuelves el caso de alguien que murió a manos de otra persona.-
Yo creo que para mucho. -Sé que la sonrisa que me muestras es de satisfacción y orgullo, porque en todos estos años jamás te has rendido en ningún caso, esté en tus manos o no. Y a mí me llena de orgullo ser tu hija por eso, entre otras cosas.- ¿Me puedo aprovechar de eso y pedirte ayuda?
-Estoy sonriendo cuando me preguntas si puedes aprovecharte de eso para pedirme ayuda, por lo que se me borra la sonrisa de golpe.- ¿Es que pasa algo? ¿en que necesitas que te ayude? -insisto, porque eso ya me ha puesto en alerta.-
-Se te borra la sonrisa de golpe cuando me escuchas pero sé que es porque vas a lo peor, no importa que sepas que yo suelto las preguntas tal como aparecen en mi mente, en el momento que sea y que no siempre me explico cómo quiero.- ¿Por qué siempre piensas que pasa algo malo? -Insistes en saber en qué necesito ayuda y yo suspiro.- Necesito que me digas ¿cómo haces para saber que alguien es de fiar? ¿Cómo hago para saber que no miente cuando no le conozco? -Pregunto, porque tiendo a confiar demasiado rápido en la gente y ya me he llevado varios chascos con las personas que se han llevado algún animal y después resulta que no eran la mejor opción y ahora con las personas que quieren ser casa de acogida, necesito resolver eso.-
-Me encojo de hombros cuando me haces esa pregunta.- Experiencia… -digo con las cejas alzadas. Nueve de cada diez veces, alguien pide ayuda porque le pasa algo. Y la pregunta que me haces me coge por sorpresa. Por eso cuando acabas de formularla, suelto una risa nerviosa, alzando hacia ti la copa de vino.- Buena pregunta -afirmo, ladeando la cabeza, y cruzando un pie sobre el otro para apoyarme en la barra. Me quedo pensando en una buena respuesta, durante un rato, y cuando creo que la tengo, te miro.- Si te soy sincero, Lily… Creo que eso nunca lo sé. -te digo, alzando mis hombros.- Me guío por lo que creo, por lo que siento, pero también he fallado en muchas ocasiones, hay gente que me ha traicionado, gente que lo seguirá haciendo, gente que incluso a lo mejor lo esté haciendo ahora mismo… -afirmo.- Nunca podrás saber algo como eso, hija. Pero hazle caso a tu instinto… Yo le hago caso siempre. A veces, me funciona.
¡Oye! Que no solo te pido ayuda para cosas malas… -Protesto haciendo una mueca cuando me dices que es por experiencia, prestarte toda mi atención cuando empiezas a responder mi pregunta, esa que sé que no te esperabas por la manera en la que ríes y por el tiempo que te toma responderme y, cuando lo haces, siento que la sonrisa se me tambalea un poco en los labios, porque tú que lo sabes todo me dices que no tienes idea.- ¿Y qué haces cuando fallas? ¿Cómo haces para no sentirte tan culpable cuando fallas? -Pregunto volviendo a mirarte, viendo ese guiño de tus ojos verdes que reflejan la sonrisa que tienes en los labios.- Papi, ¿y si tengo el instinto atrofiado a veces?
¡Está bien, está bien! -digo, alzando ambas manos, con la copa en una de ellas. Siento que mi respuesta no te ayude lo suficiente, pero no te puedo engañar, y aunque la sonrisa se te tambaleé en los labios, era lo que debía decirte, aunque estoy ahí, atento a que no se caiga, o cogerla al vuelo si lo hace antes de darse contra el suelo y romperse, porque lo que no quiero es que a ti te falte la sonrisa nunca. Cuando me haces esas preguntas, me tomo mi tiempo para responderte, y cuando lo hago, sonrío.- Recordarme a mí mismo que soy humano… -afirmo, recordando uno de mis mayores fracasos, cuando vi que los Aeternos habían llegado antes que nosotros al Tapiz Christabel.- Que por mucho que intente salvar al mundo, formo parte de él, por lo que no soy superior, sino una pequeña parte del mismo. A veces no podemos hacerlo todo, porque no está en nuestra mano… Somos humanos -extiendo mi mano para apartar tu pelo de tu cara y mirarte a los ojos.- Y eso ni te lo preguntes. ¿Un Potter con instinto atrofiado? Eso no existe -te guiño un ojo.-
-Mi cabeza le está dando vueltas a todo lo que me respondiste. Puedo sentir que te apena no darme una respuesta diferente o que me ayudara más, aunque la realidad es que ni yo misma sé qué es lo que puede ayudarme, después de todo, a veces ni un litro de veritaserum ayuda en esas cosas pues, las personas somos un mundo cambiante. Me dices que cuando fallas te recuerdas que eres humano y eso me hace sonreír, porque de tanto que te quiero y te admiro, puedo llegar a olvidar que lo eres que, aunque yo te vea ese hombre invencible, estás hecho de carne y hueso justo como yo. Y que con todo lo que eres siempre tengas presente que no eres superior a nada sino parte de un todo, es solo otra muestra de lo grande que es tu corazón.- A mí eso me cuesta un poco más. Cuando me pasa algo así, pienso que no debería creer tanto en la gente… Pero no puedo. -Confieso, sintiendo ese cariñoso gesto cuando apartas mi cabello y mis ojos se encuentran con los tuyos.- Soy una Potter defectuosa. -Bromeo arrugando mi nariz cuando tu guiñas, antes de olvidarme un poco de todo y rodearte con mis brazos, pensando que si tu fallas yo puedo hacerlo y que, si lo hago, tú vas a entenderlo y no vas a reprochármelo. Que vas a estar ahí para entenderme y ayudarme, como llevas haciendo toda mi vida que existe gracias a la tuya.-
-Las palabras que dices al admitir que piensas que no deberías creer tanto en la gente, me hacen pensar en todas las veces que lo he pensado yo. Asiento con la cabeza.- Me ha pasado muchas veces… -digo, y después sonrío.- Pero crees en ti misma, si crees en ti misma no importa con cuántas personas te equivoques… - Tú me rodeas con tus brazos, y yo lo hago, sin soltar mi copa de vino, besándote el cabello, y apoyando después mi barbilla en tu cabeza.- Equivócate tantas veces como tu humanidad te permita… Y acierta todas las veces que tu instinto te diga… -te digo.- Y pase lo que pase, yo voy a estar a tu lado… -sonrío, pensando en que estaré a tu lado tantas veces como necesites.-