“A veces, salir al mundo real, es como salir de una madriguera en la que te sientes absolutamente segura. Sobre todo, cuando te mezclas con el resto de la humanidad, la humanidad que no es como tĂş, la que vive en una sociedad en la que tĂş no vives, la que tiene unas costumbres que tĂş no tienes, Ă©sa sociedad que no sabe nada de la magia ni de su existencia, que considera "pseudociencia” a la existencia de fantasmas, la telequinesia, y todas esas cosas que sabes que son verdad, esa sociedad que cree que la magia, es algo llamado fantasĂa, que solo existe en los libros, en los cĂłmics, las series de Netflix y las pelĂculas de Ă©xito. En MARVEL, llaman “superhĂ©roes” a aquellos que pueden hacer cosas extraordinarias. Los niños los admiran, se ponen camisetas con ellos, y se los imaginan vestidos con ropa brillante que parecen disfraces… Y en cambio, aquĂ estamos nosotros, entre la gente normal, como gente normal, con vaqueros y camisetas, con piercings y tatuajes… No llevamos Guanteletes del Infinito, ni capas para volar…. Ni siquiera somos superhĂ©roes, ni hĂ©roes, tampoco. Solo somos personas, sin ningĂşn superlativo detrás, ni delante. Porque las superpersonas no somos nosotros. Cuando sales de “tu madriguera” y te enfrentas al mundo “real”, ves las noticias del mundo real. La Ăşltima gran tragedia del paĂs habĂa sido el secuestro de la chica de la que toda Inglaterra estaba pendiente de ver aparecer retransmitiendo desde Siria la situaciĂłn en el paĂs por la guerra. Ahora, todo el mundo hablaba de la patera que habĂa volcado en el mar, llevándose la vida de mucha gente, pero una en particular habĂa captado el foco de la sociedad mundial. Un niño de seis años habĂa sido fotografiado sin vida en la playa de Gibraltar, y el mundo entero se habĂa conmovido. Ahora, todos los humanos, y hasta los “sĂşper” humanos como nosotros, tenemos en la retina la imagen de aquĂ©l niño con pantalĂłn azul y camiseta roja, en los brazos de su padre… HabĂa llegado a la orilla que querĂa conquistar, pero no habĂa podido verla"