Martes 23 de junio falleció Arenita.
Todavía me cuesta escribirlo.
Cuando salí a clases no la vi, pensé que estaría por ahí como siempre. Al regresar encontré a Arenita sobre mi silla. Tenía el rostro completamente destrozado. Alguien le había dado una patada en su carita.
La llevamos a una veterinaria.
Quería creer que todavía había algo que hacer, aunque al verle el rostro yo sabía que lo mejor era dormirla.
La única forma de evitar que siguiera sufriendo fue dormirla.
Y tuve que despedirme de ella. Mis últimas palabras para ella fueron vas a estar en un lugar mejor vamos a aliviar tu dolor, ya no estarás sufriendo.
No quise escribir durante estos días porque el dolor era demasiado grande.
Mi cuarto cambió por completo.
Ahora entro y solo encuentro silencio.
Extraño a Garfield.
Extraño a Don Gato
Extraño a Arenita.
Hace poco ella dormía conmigo cuando tenía miedo. Su sola presencia me daba tranquilidad. Ahora también se ha ido.
Nunca imaginé que en tan poco tiempo la perdería a ella que era lo único que me quedaba
Siento un vacío enorme.
Pero ya no están.
Y aceptar eso me rompe el corazón.
Solo espero que, dondequiera que estén, ya no exista el dolor que vivieron aquí.
Los voy a extrañar siempre.













