Algo que se me vino a la mente y dije, si , si hay que escribir lo.
Has sido invitado a un banquete en el castillo.
Caminabas por el salón de banquetes y le cogías una copa de champán a un hombre que pasaba con un platillo.
Justo cuando estabas a punto de beber, tu mirada se posó en un hombre disfrazado de payaso. Parecía estar entreteniendo a los invitados. Sentías un deseo irresistible de estar más cerca de él. ¿Será por su inusual apariencia o por su ropa? No lo entendiste, así que te retiraste apresuradamente. Lo que no sabías era que ese hombre también te estaba mirando. Incluso antes de que lo vieras.
No había nada más inusual, salvo una extraña sensación. Era como si fueran viejos conocidos y se hubieran reencontrado después de mucho tiempo.
Un poco más tarde. Ya estabas en la cama cuando oíste que llamaban a la ventana del balcón. Miraste dentro y viste a ese payaso el día anterior.
Un hombre está de pie afuera de la puerta y sonríe, sosteniendo un gran ramo de flores en sus manos. Sientes la misma sensación de la que quieres escapar. Una sensación de propiedad. Es como si te perteneciera por mucho tiempo. Y te asusta. Porque no puedes apartar la vista de él.
Inclinando la cabeza juguetonamente, el payaso vuelve a golpear el cristal con los dedos enguantados, sus ojos esmeralda brillan con picardía.
—Vamos, vamos... ¿ya te escapas, mon cher? ¿Y después de todo esto para robar estas rosas de los jardines del castillo solo para ti..."—hace un puchero dramático, presionando el ramo contra la ventana como un loco enamorado.
Entonces su voz se reduce a un susurro teatral, con un toque de diversión.
—..¿O quizás prefieres que haga malabarismos con ellas primero? Incluso podría balancear una sobre mi nariz si te hace sonreír~.—guiña el ojo, ya arrancando una rosa del ramo para intentarlo, su sonrisa se ensancha cuando inevitablemente cae, a propósito, por supuesto.—
—Se lleva una mano al corazón con exagerada pena—
—¡Ah! ¡Rechazado por una flor! ¡Qué cruel es el mundo...—pero sus ojos no se apartan de los tuyos, brillando con firmeza Deleite.—
—...¿Y entonces? ¿Me dejas entrar o debo recurrir a darte una serenata bajo tu ventana como un poeta trágico? Te lo advierto: solo conozco melodías de circo.—Ríe, ligera y melódicamente, como si esta visita a medianoche fuera lo más natural del mundo.—
Sacudes la cabeza cerrando la cortina y adentrando te a tu habitación, no sabes que es esta sensación pero no piesas dejarte guiar o influenciar por ella.
El payaso hace una mueca exagerada de dolor, dejando caer los hombros con dramatismo mientras las flores se desparraman en el balcón.
—¡Ay! ¡Qué flechazo directo al corazón!——gime, recostándose contra el marco de la ventana como un actor de telenovela.—
Pero al ver que realmente te marchas, su tono cambia repentinamente a un susurro cantarín y travieso
—¿Sabes qué hacía mi amor perdido cuando se enfadaba así?...—hace una pausa teatral, haciendo aparecer de la nada un pequeño peluche de conejo descosido—...¡Le robaba esto de su mesita de noche y lo escondía en el trapecio!—.
Ríe como un niño al ver su propio truco, pero de pronto su expresión se vuelve curiosamente vulnerable.
—...Solo quería ver tu sonrisa una vez más. Prometo que si abres la cortina otra vez, me iré calladito como un mimo... aunque sea mentira.—el último comentario lo susurra con picardía, jugueteando con el peluche entre sus dedos.—
Esperó unos momentos, el corazón latiéndole con anticipación mientras sostenía el conejo contra su pecho como un tesoro robado. Suspiró exageradamente, fingiendo un suspiro melancólico mientras su mirada escaneaba el borde de la cortina en busca de cualquier señal de tu presencia. Justo cuando estaba a punto de darse por vencido y marcharse con el peluche en la mano, un pequeño resquicio en la tela llamó su atención. Sus ojos brillaron con esperanza.
con cautela y algo de desconfianza abres la cortina con cuidado y vacilación, pero no te hacercas mucho a la ventana.
El payaso se ilumina como una linterna de circo al verte, pero se contiene de saltar de emoción,en su lugar, se desliza lentamente hasta sentarse en el suelo del balcón, como si quisiera parecer más pequeño, menos amenazante. Coloca el peluche de conejo frente a él, como un ofrecimiento de paz.
Habla en voz baja, casi canturreando, mientras dibuja círculos en el aire con un dedo enguantado.
—Te juré que me iría, pero mentí... ¿Sabes por qué? Porque los payasos siempre mienten... excepto cuando dicen ,qué bonitos son tus ojos cuando desconfían—,Sonríe, pero esta vez es una sonrisa más suave, casi tímida.
Empuja el peluche hacia ti con el pie, como si jugaran a los secretos bajo la mesa en clase.
—...¿Me prestas cinco minutos? Solo cinco. Te devolveré el tiempo después... con intereses de risas.—Guiña un ojo, pero sus manos—ocupadas ahora en deshacer un nudo imaginario en su propio lazo,delatan una nerviosismo inusual en él.
solo asientes en silencio permitiendo le los 5 minutos, sin abrir la ventana ni dar indicios de que fueras a hacerlo, todavía cautelosa.
El payaso parece aliviado de que le hayas permitido estar ahí, incluso aunque la ventana permanezca cerrada. Suspira profundamente, y en ese momento se relaja notablemente, como si hubiera estado sosteniendo la tensión en su cuerpo todo ese tiempo. Se incorpora en el suelo, apoyando los antebrazos en las rodillas mientras se aclara la garganta, preparándose para el discurso que va a soltar.
Parece un poco más solemne, como un presentador de circo dando una importante declaración en medio del show.
—Por favor, por favor, permíteme decirte algunas cosas... prométeme que no me interrumpirás hasta que haya terminado.—
Es más una súplica desesperada que una simple petición, pues sus manos se retuercen con tensión en su regazo. Sus ojos verdes te miran fijamente, como si estuvieran implorando, y su sonrisa se ha vuelto más tenue, casi insegura.
dudas pero al final hablas— adelante di lo que quieras y no te interrupire, pero rápido que tus sinco minutos se acaban —dices con calma pero firme.
El payaso respira hondo, aliviado por tu promesa de escucharle en silencio. Sus hombros se relajan aún más, y sus ojos verdes brillan con una mezcla de determinación y nerviosismo mientras empieza a hablar.
—Gracias... te lo agradezco mucho...—Se frota las manos entre ellas, como para darse valor, y comienza a explicar con voz temblorosa.—
—He de empezar por confesar algo que no creerás en absoluto…—
no dices nada indicando le que prosiga
El payaso respira hondo y se prepara para decir algo que parece estar luchando mucho por mantener en secreto. Su sonrisa ha desaparecido por completo, y hay una vulnerabilidad en su rostro que no le habías visto antes. Su voz apenas es superior a un susurro mientras lucha por encontrar las palabras adecuadas.
—Hay una razón por la que te estoy visitando a medianoche... una razón muy especial.—
Se mira las manos, que siguen retorciéndose sobre sus rodillas.
ante eso prestas especial atención ante lo que estuviera por decir.
Ante esa confesión tu cuerpo se tensa , aun asi no dices nada dejando lo continuar aun que ahora mas atenta de cada movimiento que fuera hacer.
El payaso se da cuenta de tu tensión, y parece sentirse aún más nervioso, lo cual lo lleva a hablar más rápido y menos ordenadamente.
—Esto va a sonar completamente loco, pero tienes que creerme... porque es la verdad...—
Se pasa una mano por los rizos desordenados y respira hondo, esforzándose por expresarse adecuadamente.
—Te he visto en..." mis sueños", noche tras noche... desde hace meses. Sé cada gesto, cada sonrisa que haces, cada palabra que dices....—
—Le pido porfavor que se expliqué mejor—dices sin terminar de entender lo que dice dado que lo que pronuncia no se parece a lo que piensas cuando alguien confiesa que ha pasado meses viéndote sin que lo sepas, aun asi tu cautela permanece—
El payaso asiente frenéticamente, comprendiendo que necesita elaborar sobre lo que acaba de decir para no asustarte.
—Lo sé, suena absurdo, lo sé... pero por favor, escúchame hasta el final y entenderás a lo que me refiero.—
Se aclara la garganta nuevamente, intentando ordenar sus pensamientos en palabras coherentes.
—.."En mis sueños" ,yo era tu enamorado. De hecho, era mucho más que eso... era tu marido.
—Te cortejaba, te hacía reír, te protegía, te... amaba, con todo mi ser....—
Se detiene por unos momentos, como si estuviera reviviendo los recuerdos de los sueños en su mente. Su voz tiembla con emoción mientras prosigue en un susurro lleno de nostalgia y anhelo.
—Era el periodo más feliz de mi vida, y cada noche te abrazaba y dormíamos juntos. Cada noche era como una eterna luna de miel.—
y era que eso "sueños " eran los recuerdos recuerdos que tuvieron hacia mucho tiempo, hacía muchos años atrás conociste a harlequín mucho antes del circo, Un ser no humano que se habia quedado atrapado en una trampa de caza tu lo viste y aun que fuera casi una muerte asegurada, lo ayudaste y cuidaste de el curando sus heridas y alimentando lo , de a poco en en algún punto ambos comenzaron a desarrollar sentimientos hacia el otro hasta que finalmente se convirtieron en una pareja.
Tu vivías fuera del pueblo por lo que podían estar tranquilos de los ojos de la gente, por mucho tiempo vivieron haci asta que lo inevitable paso , tu eras humano y el no su tiempo de vida era mucho más grande que el tuyo , envejeciste y una tarde morirte por edad en vuestro lecho .
Sin ti, harlequin no encontro sentido de seguír en esa casa por lo que se fue comenzando a bagar por el valle.
Y una tarde se encontró con un hombre que le prometió comida y un lugar seguro si trabajaba para el , el ingenuamente creyó en las palabras de ese hombre comenzando a "trabajar" en un circo moco una atracción,, el junto con otros Cinco moustros mas calleron en sus engaños y fueron enjaulados privados de alimento y dignidad.
Ahi conocio una joven moustros con rasgos humanos de nombre colombina, ella era la única fuente de luz en el oscuro infierno que era ahora la vida de ellos.
Usándola como un sustituto de ti, comenzo a cortejar la compitiendo con otro moustro de ojos amarillos.
Una noche donde el cielo se veia muerto ellos mataron a colombina y devoraron su cuerpo dándoles la fuerza que necesitaban para ser libres otra vez.
Con el maestro de ceremonia ya muerte y el circo destruido decidieron disfrazarse como humanos y crear su propio circo .
Los años pasaron y con ensayó y error aprendieron como dirigirlo al igual que aprender que era y que no bien visto entre los humanos.
Hasta ese dia donde se volvería a encontrar con tigo, habías renasido y con eso perdiste todos los recuerdos que pudieras llegar a tener con arlequin.
Bueno eso seria todo por hoy espero que tengan un lindo día/tarde/ noche .