habia una vez un muchacho que no creia en nadie, creia que todo lo podia lograr por si mismo, su confianza era muy grande y su ego tambien, no sabia reconocer cuando se había equivocado, y vivia en soledad con su corazón guardando dolor que había acumulado tras varios capítulos en su vida, pero un día, conoció a una persona que le hizo darse cuenta de tantos errores que cometía, y le hizo darse cuenta que su vida podía ser mejor, que podía olvidar eso malo y ver hacia adelante con una sonrisa, pero cuando aquel muchacho aprendió a ser una mejor persona, cuando aprendió a querer a alguien mas que a su soledad, aquella persona que le había enseñado, decidió desaparecer de su vida y sin explicaciones, se llevo esa alegría que un día le había dado a aquel muchacho. Había una vez una muchacha, sus rizos eran como disfrutar una tarde junto a la playa, el movimiento ondulante de este era hipnotizante, sus ojos, claros, comunes, unos ojos cualquiera, pero su mirada, su mirada guardaba muchas cosas, sentimientos, historias, que tal vez nadie pudo ver. Ella era una chica sonriente, alegre, disfrutaba de los momentos con gran euforia, y siempre con una gran sonrisa, un día, conoció a alguien, y ese alguien se llevo su corazón, ella le dio todo, le dio ese bello universo que hay en su mirada, le dio ese color claro de sus ojos, dio su amor, pero aquel alguien no tuvo suficiente, su avaricia hizo sufrir el corazón de aquella doncella, solo el gran firmamento en el cielo y su creador pudieron saber cuantas lagrimas derramo aquella joven, así que con mas que dolor, decidió arrancarlo de su corazón. La muchacha cerro su corazon, y con dolor no quizo volver a amar.
un día el muchacho, busco a aquella persona que un día lo abandono, y con nostalgia y amor, quiso arreglar su vida de nuevo ya que no soportaba todo su pasado doloroso, así que creyó que aquella persona se quedaría de nuevo en su vida, lo que fue un grave error, ya que queriendo quererla, llego a amarla, y cuando su corazón había dado, fue roto frente a sus ojos por aquella persona, había vuelto a desaparecer y esta vez, se había llevado mucho mas que la vez anterior. solo las paredes de su cuarto, el firmamento nocturno y unas cuantas botellas de licor fueron testigos de su llanto, llanto por esa ausencia que se había llevado gran parte de lo que para el significo comenzar a ser un alguien. Siempre la espero desde entonces, pero no para volver a darle lo que le quedaba de amor, la espero para escuchar una disculpa, disculpa por haber dañado su corazón. Un día comun y corriente, mientras el muchacho y la muchacha sin saberlo se reunieron en un mismo lugar, tal vez sin saberlo cruzaron una mirada, tal vez sin saberlo algo en sus almas se conocía, tal vez la pieza de corazón que le habían robado a cada uno era la pieza que le faltaba al otro, tal vez ninguno sabia la historia que les esperaba, quizás fue una buena jugada del destino para reparar a aquellos jóvenes que tuvieron dolor en su vida. y ahi en aquel lugar donde habia dolor, la sonrisa del otro lo sanaria. ahi sin saberlo, comenzo una historia, una historia con solo dos dueños, una historia que este escritor amara contar tanto como ama a la mujer que inspiro este primer capitulo para esta historia, la historia de Laura Leal y Luis Rivera.