Y lo veo en cada maldita foto donde salen mis brazos.
Esa protuberancia que no es más que una celulitis que se marca cada vez más con la subida de peso. Peso no deseado que me está enfermando cada vez más y que a la vez, es resultado de lo -mentalmente- enferma que ya estoy.
Ojalá y tomar una ojilla y cortarlo, desapareciera todo el problema.Pero no, solo lo haría peor.
85 kilogramos para un cuerpo de 165 centímetros de longitud. Nunca pensé que llegaría a esto. Eran 75 kilogramos que ya me torturaban, porque quería 65, y ahora estoy 20 puntos por encima. 20 kilogramos lejos de lo que sentía que solucionaría mis problemas.
Parecen solo números y lo son. No dicen mucho por sí solos, pero en mí, yo sé que se alteran mucho mas mis números internos (insulina, glicemia, testosterona, paz, horas de sueño, erotismo...).
Y que se reflejan en una piel cada vez mas llena de vellos, vellos en lugares no deseados (naturalmente no típicos)...
En una piel menos tersa...
En unas ojeras más marcadas...
En una mente mas perturbada...
En una necesidad absurda y desesperada y engullirnos de comida sobretodo dulce...
En una vergüenza recurrente que no desaparece...
En una sombra interna que te drena la energía...
En una incomodidad con el propio cuerpo que va mas allá del exceso de peso. Porque también
es la dificultad para moverse...
es la piel que te aprieta y no te deja estar bien...
Vivir con Síndrome de Ovario Poliquístico puede ser una pesadilla. Y no, no es una excusa, el cuerpo a veces no parece estar en sintonía con tus deseos y proyecto de vida. Sino se inflama con lo poco o mucho que hagamos diariamente y a veces duele. Duele y te baja todas las emociones, la motivación, las ganas de vivir...
También, puede ser un llamado de atención para prestar mas atención a nuestras vidas, nuestro cuerpo, nuestra alma. Lo realmente importante.
Es también obligarnos a dedicarnos mas tiempo a la persona mas importante de nuestras vidas:nosotras mismas.
Y sí, es un trabajón y una inversión de energía enorme que nuestra sociedad actual no entiende muy bien y nosotras mismas desconocemos de nosotras.Tampoco podemos solas, se hace con terapia, con alimentación saludable, con movimiento físico y energético, con una comunidad/tribu que nos dé paz y sea realmente contenedoras.
El hueco sigue siendo profundo, la neblina está presente, la energía interna no siempre es suficiente para hacerlo. Pero aquí estamos, internalizando que no son solo 20 kilos de grasa de por medio, también son lágrimas, gritos, frustración y reconstrucción de por medio.