¿Cómo le digo a Doña Cruz que baje un ratico?,
Se habrå ido enojada con la nieta Aleja por ser tan dispersa o distante, o solo no alcanzó a despedirse por que el Divino Niño, estaba tan emocionado de que al fin ella lo iba a cargar y lo meceria como a todos sus hijos, nietos y bisnietos.
Le tocĂł irse ligerito como decĂa ella para cumplir su promesa con Dios de ir a hacerle sancho y rellenas, aconsejarlo y regañarlo; porque ya a los que nos quedabamos con el corazĂłn roto habĂa regañado y aconsejado.
Yo siempre pensaba que al decir que alguien falleciĂł a sus 80 y tantos era que ya estaba cogido del tiempo, pero luego, cuando la despedĂ a sus 83âs pensĂ© en que cortos fueron estos 29 años con ella y como dolerian los 30, 31, 32⊠y todos los años sin su âfeliz cumpleaños mijaâ y su bendiciĂłn.
Dios la bendiga, la virgen la acompañe y el divino niño la proteja de todo mal y peligro⊠ahora ¿quién lo va a decir? cada noche cuando se lo digo a Trufa la escucho, la siento pero no percibo su aroma, su risa a carcajada y sus madrazos. ¿Quién mide hasta cuåndo se llora o hasta cuåndo el sol dejarå de sentirse como cuando ella contaba sus historias de terror?.
Que complicado es pensarla sin llorar o que jodido es querer llamarla (ahora sĂ). Cuanto duele ya no querer ir a la tierra donde soñaba con ir todo el tiempo.
Ahora, no quiero volver, no quiero ir a verla dormir sola cuando sé que a ella no le gustaba o quién nos contarå esos cuentos o como dice mi prima, ¿a quién se le llama cuando no sé qué remedio tomarme o darle a mi hija?.
Y el nuevo miedo es: y si por fin cumplo eso de casarme ella no va a estar ahĂ, no bailarĂĄ, no cantarĂĄ.
Ahora quiĂ©n visita a sus amigas, va a la galerĂa o simplemente conversarĂĄ con mi papĂĄ mĂĄs de tres veces al dĂa, siempre tenĂa algo por contar.
Ella, cruz, apagó la luz⊠Y quién la vuelve a encender o quién nos dirå lo que sea que nos recuerde a ella.
QuiĂ©n cantarĂĄ con nosotros, quiĂ©n reirĂĄ de mis bobadas o quiĂ©n⊠quiĂ©n serĂĄ ella con sus vestidos de flores y su gusto por ellas. Las Ășltimas flores eran una despedida terrenal, y en definitiva confirmĂ© que las flores son en vida no despuĂ©s cuando nos vamos a descansar del dolor o sufrimiento, dos cosas que ella habĂa sentido toda su vida y aĂșn asĂ nunca se rindiĂł o bajĂł la cabeza y nos formĂł de tal manera que nunca la bajaramos tampoco o nos dejĂĄramos de nadie.
Hasta pronto mi vieja, doña cruz, agĂŒelita⊠Estaremos bien mi vieja, no tenga miedo. Como lo Ășltimo que le dije ya nos dejĂł formados, ya tranquila no sufra mĂĄs sigase riendo y cantando, pero allĂĄ arriba con mis tĂos, Tata, Lala, Natasha y recibiendo a los que van o vamos despuĂ©s, solo prometame que nos volveremos a ver.
Ăchele mantequilla y sal para que goce la navidad⊠¥Ay esta vergaja como nos dejĂł de tristes!.