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las palabras de emmett logran dibujarle una sonrisa amplia que hasta emerge una risita. fíjate, que tenía que llegar al fin del mundo para ser empujado a un positivismo surreal. ‘ en absoluto, soy ateo, cuando era adolescente me impresionó mucho esa frase de nietzsche … dios ha muerto ’ alberga honestidad en la respuesta, siempre le interesó inmiscuirse en el pensamiento filosófico. ‘ aunque no me vendría mal confiar en la salvación divina, quizá estaría más despreocupado ’ ha estado viendo a algunas personas rezando esos días, le da envidia que puedan sentirse cobijados.
‘ toda tuya, toda tuya ’ alza ambas palmas en búsqueda de misericordia, pero aún mantiene ese gesto. ‘ no sé si estarán mejor que nosotros, sólo podemos esperar que sí … si dejaron el núcleo encerrado en la zona residencial estaremos bien ’ si hay otro, sin embargo … ‘ ¿crees que serían los únicos infectados? ¿habrá un paciente cero en otro lugar? ’
“justo la edad perfecta para caer en garras del nihilismo,” si era esa una experiencia universal o no, emmett no suelta su duda al aire. en cambio, su mirada viaja hasta la tierra del piso y allí se queda hasta que otra ligera risa se le escapa—con ella, una curiosidad que no profesa pero que sí tinta sus orbes cafés durante un momento algo largo. cuando por fin parece querer volver a decir algo, le toma un par de intentos por fin soltar su voz. “¿te convertiste en superhombre o sigues en-proceso-de?” al pelinegro le gustaría percibirse a sí mismo como el primero, pero sabe que estaría mintiendo, de hacerlo. “por ahí bien dicen que la ignorancia es felicidad, ¿no?”
él bien sabría.
“¿paciente cero?” volver a la realidad de sus circunstancias es tan decepcionante como lo es de aterrador. la incertidumbre, aunque su terapeuta se cansara de decirle que no era del todo mala, siempre había sido la peor enemiga de emmett. se ve, por la impaciencia que demuestra al morder una esquina de la uña de su pulgar derecho. “no se sabe de qué parte vinieron, no? si vinieron del sur quizás haya chance en que no haya ocurrido nada aún, pero si vinieron desde el norte...” no quiere ni pensarlo. tal vez, por eso la pregunta que se había ahorrado momentos atrás, sale ahora sin previo aviso: “¿y jangmi?”
"Bastante miserable." Responde sin pensarlo siquiera, probablemente la sinceridad absoluta es una de sus pocas cualidades salvables. (Aque no siempre parecía una.) "Tienes pinta de ser la carnada más fácil. No decepciones a tu hermano, eh," palmea el hombro del muchacho cuando pasa por su lado, aunque, a decir verdad, no sabe lo que dice. Gabriel seguía pensando igual a la vez anterior; era demasiado pronto para tirar la toalla, considerando que no sabían todavía el estado del Greenville que tanto perseguían. Aquella seguridad podría ser una ilusión y debían estar mentalmente preparados para lo peor. Tironea de las cuerdas de su mochila mientras le da un último vistazo a la cocina. Al final, no se lleva más que un par de cubiertos a los que les ve potencial. "Ah, muy inteligente, es de estúpidos pretender que podemos ganar todas las batallas. Mientras menos nos toque enfrentar, mejor. No queremos que la soberbia sea la soga que nos aprieta el cuello," le dedica una muequita torcida, buscándolo por encima del hombro. No lo sabía él, ¿acaso? Que por soberbio había tenido que abandonar la Florida. "Es una manera de decirle, supongo," exhala una risita. "Pero sí, algo similar. No confío en todos y, tarde o temprano, algunos vínculos serán más valiosos que otros. Por ejemplo, ¿por qué algunos se han autoproclamado líderes? Y si esta lugar nunca ha sido tan seguro, ¿por qué no elegir otro camino? Bien podrían estar llevándonos hacia la boca del lobo y no lo sabríamos sino hasta ser demasiado tarde—" parlotea, inconsciente de qué tan conspirativo estaría escuchándose. "En fin, Hawkeye, estarás bajo análisis. Ya veremos qué tan competente puedes ser. Continuemos." Y con eso se refirió a partir, aquella cabaña no les ofrecería nada más.
emmett guarda el silencio que tanto le gustaba su hermano mayor cuando pasaban tiempo juntos, décadas atrás. no sabe por qué lo hace, si es que se ha quedado demasiado en su cabeza o si las palabras ajenas genuinamente han tocado alguna cuerda sensible dentro suyo (como si ya no lo hubiese hecho la noche anterior y momentos atrás). tal vez, sólo quiere guardarse que claude tenía cara de vivírsela decepcionado de él. “imagino que mis ojeras sólo contribuyen al look general.” mufa por fin.
sea para evitar sus pensamientos o la mirada de gabriel, el menor se toma un momento para agacharse y revisar las gavetas inferiores—sólo se encuentra un pequeño sartén con el teflón desgastado que no demora en guardar junto al cuchillo.
“el mundo no se ha acabado y tú ya estás buscando formar grupos aptos para derrocar el poder,” mira tú si no había gente prevenida y utilitaria en este mundo. no puede culparlo de todas formas si él mismo, inconscientemente o no, no ha hecho más que rodearse de gente que (quisiera creer) podría sacarle de algún aprieto, incluyéndolo. si es su instinto de supervivencia o su cobardía hablando, no logra hacer distinción alguna, en lo que se hace camino hacia la salida. “o sea que quieres bajarte a zohan.” lanza el anzuelo con poca esperanza a una respuesta completamente genuina, con un par de ojos marrones que colorean una inocencia de antaño. nada pierde con intentarlo. “si ese fuera el caso, ¿qué ganarían con, no sé, dirigirnos a un lugar con más infectados? si ni el ejército ni otras autoridades les salvaron el trasero en safe haven, dudo que lo hagan en greenville. en el mejor de los casos, todos seríamos parte de una emboscada más grande.”
y cuánta gracia le haría que ese fuera el caso. “un día a la vez, nick fury. cuando nos metan a cuarentena en greenville ya veremos qué hacer.”
imposible no congelarse al menos un poco, una vez siente la mirada ajena encima. ¿qué era eso? ni siquiera era tan fornido. “¿o sea que las chaquetas son puro bulto? si por allá llueve, por acá no escampa.” disimula al reír con suavidad. aunque rueda los ojos, mentiría al decir que no le gustaría ver un poco más allá.
de todas formas, el deseo culmina en cuanto las siguientes palabras del contrario comienzan, así como la sonrisa que migra a algún lugar lejos de sus labios. en cambio, algo más parecido a una mueca que otra cosa, es lo que él muestra en su rostro. “¿eres del tipo solitario, entonces? para saber si me salvarías de ser yo la presa.” cuestiona en lo que sus manos atajan el mango de plástico.
emmett lo era, aunque no por gusto propio.
“pégale fuertde en la cabeza si lo vez por ahí. no vayas a terminar con mal de rabia después.” se lo encomienda por que quizá está seguro, piensa al darle una palmada en el hombro, de que él mismo no sería capaz de hacerlo.
"Todo depende. No me molesta la soledad. Verás, no soy un hombre paciente—" y no siempre gozaba del mejor de los humores. Eso de acoplarse al otro y tolerar conductas que no iban con él, simplemente no estaban dentro de su libreta de opciones. "Pero no con ello quiero decir que me cierre a opciones. ¿Tú? Pensé que tu cara de cachorro abandonado era cuestión del trauma tan reciente, pero..." Pero no podía decir que ahora luciera diferente. ¿Lloraría si lo abandonaba a la suerte de Dios? En todo caso, su perspectiva venía condicionada por la practicidad de los vínculos. ¿Le serviría salvar al contrario de alguna amenaza? Todavía no había determinado su utilidad. "Ah... ¿Entonces no tienes ningún conocimiento de defensa?" Chasquea la lengua. Casi se había ilusionado con la posibilidad de una unión. Es decir, todavía no confiaba en los líderes de los grupos que se habían formado mágicamente, y sin opción a voto. "¿En qué sí eres bueno? Además de saberte chistes y postear en reddit, supongo."
“¿cachorro abandonado?” sabía que del aura patética era difícil deshacerse pero, ¿tanto así? es entonces cuando no puede evitar preguntarse si será efecto del duelo continuo o si simplemente fue lo que la vida le dio. emmett supone que un poco de ambas. “puedes decir que estoy acostumbrado a arreglármelas por mi cuenta.” de eso se había tratado su vida hasta ahora, después de todo—incluso si así no lo hubiese deseado. “¿tan miserable me veo?”
un suspiro encuentra camino a través de sus labios al escucharle. está tan concentrado en el opaco reflejo del cuchillo, que parece irse por unos buenos instantes.
“la defensa número uno de un cobarde siempre será huir.” suelta sin más, por fin subiendo sus luceros cafés hasta el mayor. contrario a sus palabras, el menor (¿y único?) de los byeon, le dedica una mirada pensativa. “se me da bien esconderme y pasar desapercibido. ¿cómo es que dice el dicho? quien come callado, come dos veces.” no es que ese fuese su caso en particular, pero bien que la gente parecía pasar de él sin tanto complique. “¿por qué, estás haciendo tu propia iniciativa avengers o algo? quiero ser hawkeye.”
“no creas que yo sé mucho más que cualquier persona que publica en reddit sobre estos temas.” aún cuando tanto le había rogado a cole que le contara más a fondo, los relatos siempre llegaban a las mismas conclusiones: figura desconocida en la copa de los árboles, innombrable, a la que se debe ignorar hasta llegar a casa. si no es eso, son fantasmas, y si no son fantasmas ni monstruos, han de ser una tercera cosa oculta de la cual no está seguro si quiere saber más al respecto.
lo que sí sabe, sin embargo, es que no quiere pasar la noche en este sitio. “es más fácil para el monstruo del bosque comerse a un solo humano que a un grupo, ¿no es obvio?” ante su propio chiste sin gracia, ríe, quizá en parte para darle a entender que no debe pensarlo tanto. mira si no le había echado mente él en un pasado.
hay una pausa al escuchar su pregunta, seguida de la sombra de una sonrisa: “si me quedaba, mi hermano me habría llamado un idiota—no podría dejar que lo hiciera.”
El humor del otro le hizo bufar suave, involuntariamente. "Vaya, qué suerte entonces que no estoy solo. Y que pareces tener más carne que yo," le echó un vistazo rápido y descarado de abajo hacia arriba, sin enfocarse en ningún punto en específico, mas cerrando para posarse en su mirada. Su clásica sonrisa traviesa se mantuvo allí. A continuación, movió sus pasos al espacio reservado para la cocina. No se había hecho con ningún arma que le convenciera, quizá encontrara algo útil allí— en fin, no es como si alguien lo fuera a extrañar. "Entonces lo has hecho para no decepcionar a alguien más, qué detalle tan bonito," rueda los ojos. Ya había escuchado historias sensibleras y, a esas alturas, se ha vuelto insensible. "Si lo llego a ver, le diré que te encontré llorando frente a la barricada porque habías perdido todos tus funkos," burlón, al girarse le está señalando con un cuchillo de cocina. Excepto que lo toma luego desde el filo para ofrecer del mango. "Ten. Por si te toca abrirle el estómago al mosntruo para sacarme de sus entrañas."
imposible no congelarse al menos un poco, una vez siente la mirada ajena encima. ¿qué era eso? ni siquiera era tan fornido. “¿o sea que las chaquetas son puro bulto? si por allá llueve, por acá no escampa.” disimula al reír con suavidad. aunque rueda los ojos, mentiría al decir que no le gustaría ver un poco más allá.
de todas formas, el deseo culmina en cuanto las siguientes palabras del contrario comienzan, así como la sonrisa que migra a algún lugar lejos de sus labios. en cambio, algo más parecido a una mueca que otra cosa, es lo que él muestra en su rostro. “¿eres del tipo solitario, entonces? para saber si me salvarías de ser yo la presa.” cuestiona en lo que sus manos atajan el mango de plástico.
emmett lo era, aunque no por gusto propio.
“pégale fuertde en la cabeza si lo vez por ahí. no vayas a terminar con mal de rabia después.” se lo encomienda por que quizá está seguro, piensa al darle una palmada en el hombro, de que él mismo no sería capaz de hacerlo.

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en sus labios continúa aquella divertida sonrisa con la que ha sentenciado en primer instancia. cuando él vuelve a hablar, revolea orbes dando a entender cansancio por dicho entrenamiento: ' bueno, qué te digo — ésta criatura tampoco es como si me diera mucho descanso ' lo cual parece mentira porque a quien señala es a su gata que ahora yace plácidamente dormida sobre su regazo. al menos tendrá así algunos minutos de paz. ' soy una víctima constante de sus locuras ' como siempre, busca recurrir al humor para hacer más llevadero el día. ' ¿tú pudiste conseguir prendas decentes en esas tiendas? '
“hey, mírale el lado bueno. mientras más te capacites, más pronto podrás dejar atrás esa gorra. dime que tienes una de certified milf para cuando eso pase.” como casi nunca, la mirada de emmett no vacila en cuanto encuentra a la minina en el regazo ajeno. la compañía, aunque no lo diga, le da un poco de envidia. siempre había sido más de gatos que de perros. “con sus locuras y todo, apuesto a que no te aburres seguido.” o, tal vez, no se siente tan sola como podría estarlo en una situación así (eso espera).
sus manos buscan la cremallera de su chaqueta, para bajarla con torpeza y revelar su propia joya escondida. si ella no estuviese usando una prenda del mismo calibre, jamás la habría revelado en primer lugar. “no sé—tú dime.” musita con gracia, “¿qué tal? a este punto dudo que hubiese algo medianamente en esos anaqueles.”
"¿Conoces cuáles son esas leyendas? Le pregunté a algunos lugareños pero lo idiotas no quisieron entrar en detalles. Y lo que hay en el internet, mmmmm, no sé, no me lo compro, podrían haber sido fabricados por un niño de doce en Texas." Y no es que fuese un gran creyente de lo sobrenatural, pero tantas supersticiones no paraban de remover las (originalmente) mansas aguas de su curiosidad. "Entendería que la noche sea un peligro, ¿pero la compañía? ¿Qué tiene que ver entrar o salir solo? También estaba en las reglas." ¿O quizá estaba buscándole la quinta pata al gato? Mientras se va sacudiendo las manos, da una media vuelta para mirar al otro. "Por cierto, qué sorpresa verte aquí. Pensé que te rendirías. ¿Algo te hizo cambiar de parecer?"
“no creas que yo sé mucho más que cualquier persona que publica en reddit sobre estos temas.” aún cuando tanto le había rogado a cole que le contara más a fondo, los relatos siempre llegaban a las mismas conclusiones: figura desconocida en la copa de los árboles, innombrable, a la que se debe ignorar hasta llegar a casa. si no es eso, son fantasmas, y si no son fantasmas ni monstruos, han de ser una tercera cosa oculta de la cual no está seguro si quiere saber más al respecto.
lo que sí sabe, sin embargo, es que no quiere pasar la noche en este sitio. “es más fácil para el monstruo del bosque comerse a un solo humano que a un grupo, ¿no es obvio?” ante su propio chiste sin gracia, ríe, quizá en parte para darle a entender que no debe pensarlo tanto. mira si no le había echado mente él en un pasado.
hay una pausa al escuchar su pregunta, seguida de la sombra de una sonrisa: “si me quedaba, mi hermano me habría llamado un idiota—no podría dejar que lo hiciera.”
‘ ay, no, este no va a bostón — es el de la otra estación, está por allá ’ apuntó en dirección hacia donde recordaba que podía estar el pueblo, ¿o era al otro lado? golpeó con su dedo el mentón, le salió pésimo el chiste. la simple confusión lo hizo reír por lo bajo, era un imbécil. apenas la negativa cruzó sus oídos, asintió y dobló su mano lo suficiente para acomodarla a ciegas de vuelta a su costado en la mochila. no obstante, como bien le enseñó su madre: el perezoso trabaja dos veces. acomodó la mochila hacia adelante y dejó la botella al costado. ‘ no — que recuerde ’ dudó un poco, estaba tan cansado que no recordaba que estaba viviendo dormitando y qué realmente pasaba a su alrededor. ‘ no ’ aseguró, incluso cuando aún no estaba del todo seguro. ‘ ¿estás seguro que estás bien? ¿te hiciste daño o necesitas un poco de azúcar? ’ lo miró de arriba a abajo, era más fácil preocuparse de los demás que enfocarse en sus propios problemas. y lo recordaba, ciertamente, diferente.
la risilla que se le escapa de los labios, si bien algo premeditada, es la más genuina que se ha permitido desde el día de la catástrofe. ¿está bien? estar con vida, sobreviviendo, no necesariamente es sinónimo de estar bien—emmett lo sabe más que nadie y aún así, asiente con una ligereza que contrasta con cuán pesado se siente el pecho, su respiración, sus pasos. “más hacia el sur,” por fin musita. y cuánto le ha costado, a pesar de que lo disimule al medio patear un montoncito de hojas que yacen frente a sus pies.
“estoy intentando no pensar en azúcar, de hecho” on cigarrillos. o en la voz de su hermano claude al final de la calle. “tengo un chocolatito guardado y quiero que me dure bastante. ¿eres foráneo? no pareces muy asustado con el bosque.” se pregunta entonces si a él mismo sí se le verán las ansias pintadas de algún modo.
"De que puedo, puedo," respondió, entrando al lugar sin muchos dramas. No era mentira, pero tampoco una verdad absoluta: Podía correr, pero sería increíblemente doloroso. "Quizás hasta sea más rápida que tú— no te ofendas, pero luces como que correrías en cámara lenta."
Lo miró de arriba a abajo antes de meterse a una de las pesebreras. Esa puerta no cedió, pero lucía como que estuviera a punto. A Chilli no le importó.
"No me mientas, ¿fuiste tú? Me estás jodiendo." Lo señaló desde dentro, volviéndose solo después de un segundo con un gesto de frustración. Si era él... lo mataría. No de verdad, por supuesto.
No alcanzó a asomarse desde dentro de la pesebrera. Un sonido gutural inundó el silencio del establo, seguido del trajín del heno que cubría el suelo.
Jeonghui se quedó en su lugar.
“poder y deber son dos cosas muy distintas,” ¿la dejaría hacerlo aún recordando la última vez que se encontraron? bueno. quizá intentaría persuadirla, si es que aquello sirviera de algo—aquella mujer tenía tanta cara de terca, que supuso él que calladito se veía más bonito.
y de paso lo llamó lento. o lo insinuó. ni de su orgullo quedaba, ni menos, recuerdos de sus años de preparatoria en la pista.
“que no, mujer. ¿cómo iba a ser yo si también estaba afuera?” tampoco le gustaría tener a alguien más tonteando o bromeado a sus alrededores, ¿por qué jugar con los nervios de los demás cuando— “¿qué mierda hizo ese sonido?”
sin pensarlo mucho, halló refugio detrás de ella, su mirada desviándose hacia la zona en donde el heno se veía aún más revuelto. “es un animal al menos, ¿no? dime que sí...”
la mirada se ve gacha al recibir la acusación como si realmente fuera el culpable de un mal semejante. no sabe si emmett lo vería o no, pero el fantasma de una sonrisa emerge entremedias. entre tanto gris, está encontrando confort en quienes aún conservan la luz del humor. él, por su lado, ojalá pudiera decir lo mismo. ‘ será que hay algo más barajando para que no lo resolvamos tan fácilmente ’ entra en el juego y ojalá lo fuera, la realidad está siendo cruda y cruel.
el cigarrillo le devuelve la atención a su vecino, los iris brillan como diciendo menos mal. ‘ muchas gracias ’ lo sostiene y lleva a pétalos, después de prenderlo con el encendedor que sí conserva, rebusca su parte del trato. ‘ ¿te sirve? ’ saca una barrita de cereal y se la tiende. ‘ no sabe a absolutamente nada ’
“por poco y se te sale un ‘dios obra de maneras misteriosas’.” responde tras observarle de reojo. que sus propias palabras no hayan pasado desapercibidas, emmett lo termina agradeciendo con un leve asentir que quizá queda colgando en el gélido aire de invierno. por un momento se pregunta si es que el hombre profesará alguna fé y, acto seguido, si su comentario habrá sido ofensivo de algún modo. “¿eres creyente, yonggun?”
no tiene preparada algún tipo de excusa, si ese es el caso.
su mirada no tarda en contornearse sobre la barrita y, aunque su descripción resulte decepcionante, supone que no está ni cerca de poder ser exigente (¡cuán descarado si así lo fuera!) “oye—cero maltrato a la pobre.” advierte al recibirla, cuando padre protector a su pequeña. “quién sabe si este...” pausa para leer el envoltorio, “mix de cereales varios y miel me salvará de la inanición en un par de días. ¿crees que greenville esté mejor que nosotros?”

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# POZO , zona de descanso — ahogando un bostezo, el rubio se acerca a abandonada estructura. se asoma un poco por el borde sin mucho cuidado, consiguiendo ver nada salvo oscuridad al fondo. meh. “ ¿no debería salir un cuervo volando de ahí abajo chillando croo, croo? para el efecto dramático. o que samara aparezca como frutilla del postre ” suelta en voz alta al oír pasos de alguien cerca sin importar de quién se tratase, está aburrido del silencio. “ total vendría siendo como una medio prima de los chiflados que dejamos atrás. ”
“para mí tenían más pinta de haber salido del amanecer de los muertos pero...” eso era debatible, supone en lo que media sonrisa aparece tras sus labios sellados. del pequeño trozo de chocolate que se ha llevado a la boca, no queda ni rastro. “¿qué tan profundo crees que sea? si es que alguien sobreviviera la caída desde aquí, no sería ni tan mal refugio.” bah, si no estará diciendo tonterías. emmett le echaría la culpa al azúcar de la golosina, si no supiera bien que tantas risitas no son más que una manera de evadir el hueco que siente en el pecho. si tan solo su hermano estuviera aquí... “¿no pasarías la noche ahí abajo?”
CAPÍTULO VI: EMMETT'S OUTFIT.
⚲ ― pozos de agua.
su espalda descansa contra una de las maderas que hacía sus últimos esfuerzos en sostener el techo de aquel viejo aljibe. mente distraída y piernas en descanso, gasta segundos lanzando una tras otra piedra al interior — dándose suficiente tiempo entre cada una para escuchar con atención, incluso si el silencio lo recibe como burla. ' ni agua, ni eco. gran anfitrión ' murmura, tamborileando los dedos sobre la piedra agrietada mientras se inclina para observar mejor el vacío. el viento apenas mueve las hojas a su alrededor, pero el aire está cargado. cuando nota a alguien más, decide debatir sinsentidos. ' qué te parece peor, ¿tener que caminar kilómetros por un poco de agua o lo que sea que estemos haciendo? '.
“¿cuánto tiempo más crees que va a caer?” no es una pregunta complicada, pero ésta revela que tal vez ha estado haciéndole compañía más tiempo del que le gustaría admitir. había pensado en quizás desviarse, pero en la mente de un ansioso, la compañía de un rostro conocido parecía mejor opción que quedar a merced del bosque. tanto había escuchado de éste lugar, que sus ganas de pasar tiempo a solas descendían tras cada crujir de las ramas a lo alto de los árboles.
parece meditar mucho la respuesta, aunque si es sincero consigo mismo, en su mente sólo se repite una y otra vez la desesperanzada voz de su hermano. “lo peor es haber perdido una casa en perfecto estado. ¿quién va a volver a tener acceso a una vivienda digna en esta economía?” si emmett recurre al humor, porque nunca le ha gustado hacerle frente a la realidad. en cambio, pisa la hojarasca con toda la intención de hacerla tronar. “pero—caminar por agua, si quieres una respuesta en concreto. cuando por fin puedes beber, resulta que no es suficiente.”
( u. ) — claro, cerca de la cabaña. volviendo el rostro hacia sus espaldas pretendió regresar en sus pasos, ceño ligeramente fruncido al no recordar qué dirección le había llevado hasta esa pequeño claro. ligero, el crujir de la hojarasca la obligó a girarse hacia la fuente del sonido, confundiéndola con algo más ― la alucinación de un zumbido la dejó petrificada por un segundo. arma improvisada ―una sombrilla robada del supermercado― se abrió entonces en contra de aquello, pasando un instante antes de mirarle. ' ¡agh! ― poco más y me matas de un susto. '
“EY—” quién sabe qué sería de él si sus reflejos de cobarde no lo hubiesen hecho cubrirse el rostro. después del susto, irónicamente, lo que encuentran los labios de emmett es una risa accidental. no le cuesta echarle la culpa a sus nervios. “¡casi me sacas un ojo! un tuerto y una muerta...” suelta tras un profundo suspiro, “suena casi como el inicio de un chiste muy, muy malo.”
no la culpa por su reacción, sin embargo. estando en su posición, él habría hecho lo mismo. “ya que no te moriste y yo no perdí un ojo—¿todo en orden? es bueno verte aquí.” le alegra que haya logrado salir del vecindario, es lo que realmente quiere decir.
qué fortuna haber recuperado las gafas, pues los iris se clavan de lleno en un diente de león esponjoso. hasta hace el esfuerzo de agacharse un poco con tal de tomarlo y se lo muestra a contraparte ' mira, se supone que tienes que pedir un deseo y— ' antes de culminar, el viento vuela las semillitas y lo deja con el tallo vacío. ' da igual ' suspira rendido y lo tira al suelo. ' como que de repente necesito un cigarrillo ' o dos.
“pude haber resuelto lo del pueblo con ese deseo y lo estropeaste...” a pesar de su semblante ligeramente melancólico, la sonrisa que tironea de sus comisuras termina delatando que no ha hablado en serio. pero piensa, sin embargo, que ojalá pudiesen reacomodar sus vida a cómo eran antes con una acción tan pequeña cómo pedir un deseo al viento (cuántas vidas no se habrían arreglado ya de ser así). “te cambio uno por alguna golosina. ¿no tendrás un twinkie escondido por ahí?” nada pierde con preguntar. aún si no hay nada para él, emmett no parece tener intenciones de quedarse con el cigarro que ahora le extiende al contrario.

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CABAÑA. "¿Te imaginas que caigo y descubro una habitación secreta? Aunque, con mi suerte, seguro que es un pozo lleno de serpientes." Se acerca a una vieja mesa cubierta de polvo y comienza a inspeccionar los cajones, levantando pequeños objetos sin mucha ceremonia, también dejando caer otros. "A todas estas— ¿Me recuerdas por qué se supone no deberíamos cruzar el bosque de noche?"
“si te deja más tranquilo, se supone que las serpientes en maine no son venenosas.” ¿lo googleó antes de mudarse? tal vez sí, tal vez no. emmett no encuentra relevante, de todas formas, preocuparse por algo así en el momento. en cambio, parece mucho más entretenido con hacer rechinar los tablones sobresalientes debajo de sus pies. “eh—hay muchas leyendas y supersticiones alrededor de los apalaches. ¿supongo que esa es una razón? mi mejor amigo creció escuchando de seres misteriosos que acechan este bosque en búsqueda de su próxima víctima.” a decir verdad, parte de ese mismo folclor y misticismo lo había atraído hasta safe haven, aún si ahora se sintiera acorralado por los susurros del bosque. “o tal vez porque es más fácil desorientarse por la noche—ya sabes. la falta de luz y todo eso.”
𝗩𝗜𝗔𝗦 𝗗𝗘𝗟 𝗧𝗥𝗘𝗡. — sus orbes se encontraban sobre esos rieles envejecidos, víctimas del paso del tiempo y del abandono, ¿habría pasado lo mismo con ellos de mantenerse entre las fronteras de safe haven? deteriorados y oxidados. un par de pasos desviaron su atención y desvió su mirada hacia ¿su reciente compañía? no sabía si estaba allí desde antes que llegara o acaba de arribar. ‘ ¿también estás esperando que pase el tren? ’ bromeó con una sonrisa en sus labios, tomó la botella de agua y le dio un corto sorbo. ‘ ¿quieres un poco? ’ ofreció, porque no tenía ni una pizca de egoísmo ni de instinto de supervivencia.
“sí, se me está haciendo tarde para regresar a boston.” bromea a secas, con su triste mirada marrón pegada a las botas en sus pies. quién sabe si no se alejaría más de aquella ciudad con el recorrido de hoy, si todo lo que alguna vez tuvo quedaría tan marchito como los rieles debajo de las rojizas hojarascas. como él, después de dejar atrás al único motivo por el cual (irónicamente) estaba allí y no entre el resto de cuerpos sin alma del vecindario. la pregunta, si bien le hace levantar el rostro por unos momentos, emmett la responde con un ligero negar. “estoy bien,” asegura, aunque sienta la vida caérsele a pedazos, “deberías guardarla para ti más tarde. ¿le ofreciste a alguien más?”