Guadalupop, 2016. Ilustración digital por el Eglón

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Guadalupop, 2016. Ilustración digital por el Eglón

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No es que mueran de amor...
Por Eglón Mendoza
Serie (Im)personal, 2016
No es que muera de amor, muero por tu culpa, por tus celos, con tus manos asesinas, con toda esa violencia introyectada en tu mirada culera. Muero frente a ti, que me clavas agujas, que me mutilas, que me destazas, que me quemas y te burlas.
Muero por mi, por ser una perra, por las razones que quieras, por las excusas que nunca despiertan, por los motivos que a nadie alientan. Muero a consecuencia de tu puño, de tu maldito puño repetido. Muero y prefieres no darte cuenta.
Me muero en el cuarto sola, mientras me desangro por unos cuantos piquetitos, mientras al oficial se le hace que es mentira, que lo nuestro es vivir el amor a madrazos, desollarnos porque nos queremos, que me mates porque me lo gané, que me asesines por ser mujer.
Muero en el sitio de las resistencias domesticas, junto al nido del amor, en la calle en presencia de todas las otras miradas, a las afueras de la capital en movimiento, detrás de un terreno baldío, clandestino, debajo de un puente excesivamente transitado, enfrente de la plaza mayor.
Me muero, lo sabemos, lo ignoramos, pero solo yo muero, sin que nada realmente cambie, sin un castigo para el militar iracundo, esquivo y confundido en una esquina, lanzando disparos a la que “no es de verdad mujer”, a la rareza que tampoco les importa nada, pero que a fin de cuentas sigue representando para ustedes un no morir por importante, sino un morirme por ser la puta.
Nos morimos, perras, morimos en la calle, en la sala de un hospital por sangrado intencional, en la cárcel por defendernos de un asesino brutal, en la recepción de un hotel que trafica con nuestro mal.
No es que muera de amor, me muero por culpa de tu honor, de esa hambre de comer por gula, de beber sangre de vírgenes mal vestidas, de tu ausencia a la hora de confesar que no, no es que me mates por amor, me asesinas por puro rencor, por no soportarme ni en la salud, ni en la enfermedad, por aborrecerme hasta que me pinto y me conviertes en tu propiedad, por ser el símbolo de una desobediencia de viejas, por haber heredado de las brujas algo más que una escoba, por ser la personificación de las llamadas abyectas. Nos morimos, perras, pero de las alcantarillas nos vamos sacando, nos vamos formando para darle unos cuantos piquetitos al maridito.
AL PIE DEL SANTO MORENO O AL FILO DE TU NEGRITO RENCUENTRO
Por Eglón Mendoza
Serie “Poetry Slam”, 2016
En el vórtice de tus negras vibraciones me hinco y me hundo en los pliegues de tus ricos sudores intestinales, me sirvo del néctar de tus discretos rumores y a la sinhueso no hay quien le suspenda de tus placidos sabores.
Antojo han de tener, ustedes que por ahí me ven, hurgando debajo de tus humores cerquita de tus mas gruesos temores. Podrían hasta decir de mí, que astuto en medio de tus entrañas me volví, lanzando conjuros salados con la punta de la sinhueso, que pegada a tu encuentro le halla el modo de lamerte esto.
Momento inesperado, nomás por aquello de entregarnos al pasmo de tenernos tan conectados a través de éste nuevo culo santo. Es más, voy a dejar que la espuma fluya hasta llegar a decir que es pura ricura tenerte así de pronunciado, abriendo entre espasmos y fisuras un huequito a mi locura.
Una disculpa a los malos aventureros, mejor no se contraigan del cerebelo y suéltense un poco del dichoso recelo, si lo piensan demasiado seguro algo se les atora y para probar hay que dejarse llevar, no hay que ser ojetes, es pura mentira lo que dicen los curas, ya lo dijo Spinoza, nadie sabe hasta ahora lo que un cuerpo puede, o lo que quiere. Yo nomás les digo, habrá que liberar las prominencias, para agarrarle la maña.
Y tú, sereno moreno, que aunque haya otros, como Moreno, a los que les guste tapar el Solecito Negro con un dedo, la verdad del antojo siempre se nos sale con puro gozo, con más prisa incluso, que una pinche patrulla que no encuentra la rueda, de su infame fortuna.
Y no temas al desconcierto, aquí no somos los del Palacio del Centro. Yo apunto, pero con dirección a otro centro, ahí, entre las columnas de tu sugestiva imagen, tumbada en medio de éste divino y nuevo germen.
Y mientras le sigo acariciando al moreno, usted vaya acomodándose el revuelo que aquí tengo lengua para más de un ojete.
Y no se me asuste, que todavía no hablamos de lo que sigue, es muy probable que sea algo que le guste.
Le adelanto que por astuto lo aprendí, ya se lo dije, después de tanto caminar por el terreno quemado, y lo reconozco, tengo mucho de ambicioso, pero no dude que si no le asombra mi aliento encontraremos mejor asiento, que al fin y al cabo no todo es por medio de puras abreviaturas, llevamos calma para esto de las frituras.
Mientras estiras la piel del entramado, nos hacemos un caparazón, me aprietas la cholla con cada contracción al ritmo del vaivén de tus espasmos desarmados, de un montón circulitos socavados.
These Boots!
Por Eglón Mendoza
Mientras escuchamos a Nancy Sinatra, pienso que una de las mejores cosas que he decidido es usar botas, y no cualquier bota, estoy hablando de unas botas vaqueras. Disfruto el sonido de los tacones, la forma que tienen, sus colores, sus diseños, sus aspecto excéntrico, su olor.
These boots are made for walking, y justo eso me he dedicado ha hacer con ellas. Juntas nos hemos dedicado a recorrer las calles, provocando las miradas extrañas de la ciudad, que por muy turística que sea, concurrida y con demás fanatismos, a sus habitantes les sigue tomando por sorpresa lo ajeno a la cotidianidad urbana. Acabo de descubrir que me gusta caminar con ellas, como si de una marcha o danza se tratara, sobre el metal, la piedra y la madera, sobre todo esta última, porque inmediatamente hay una especie de conexión entre la memoria y el cuerpo mismo, y fácilmente una se puede dejar llevar por la tentación de hacerle al zapateado, aunque se trate de una ocurrencia pueril o torpe, no importa, el chiste es zapatear.
Recuerdo que cuando era pequeña, solía bailar con un grupo de compañeras en la primaria. Una vez fuimos a participar en un concurso entre escuelas de la misma zona. Es una lástima que no tenga un fiel recuerdo de aquel día, porque me gustaría regresar de esa forma a aquellos días. No sé por qué, sentimentalismo infantil supongo. Pero lo que sí podría decir que mantengo en la mente, con la misma frescura que hay en la punta de un cerro, es lo mucho que me gustaba entrarle al zapateado. Entonces eran botines lo que usaba, pero otra vez, el sonido al bailar, su forma graciosa y el color negro, me fascinaban y me ataban a ellas. Hubiera preferido no habérmelas quitado nunca.
Sabes qué me produjo tu comentario en cuanto abriste la puerta – Estaba sentada, viendo la televisión y entonces escuché tacones... Supiste por alguna extraña razón, que ese sonido igual de extraño por tu calle, era el anuncio de mi llegada. No sé, me gusto tu comentario, hasta me pareció provocativo. Te respondí haciendo un poco de ruido sobre el mosaico. Y en el transcurso de la charla fue inevitable no hablar de mis botas vaqueras, que por supuesto no iba a perder la oportunidad de mostrarte. Creo que fue así como terminamos escuchando a Nancy. Dejando en claro que ésta versión original, no tenia mucho que ver con el cover de Jessica. En cuanto vi a Nancy con esa coreografía, que según tú es tan 60´s, se borraron de mis botas vaqueras, comencé a desear unas nuevas, un poco distintas. Unas botas negras, largas, de tacón de aguja, de femme fatal, de gatita nocturna.
En fin, ya sabes que a veces esto pasa. Una es victima de los 90´s, que tienen lo suyo, y que es cuestión de perspectivas, como todo. Por ejemplo, algunas se quedarán con Jessica, otras con Sinatra, yo ahora me quedo con Nancy. Aunque me guste más el country para bailar con las botas, aunque si me llegas a poner un buen son, un huapango, o de perdida un danzón, agárrate, voy a querer zapatear.
– Es más, punte la del Querreque. Y mis vaqueras están hechas y puestas para eso, para hacer ruido, ya sea por “feas” o por musicales.
Don Nadie
Por Eglón Mendoza
De la serie Personal (2016)
Al igual que Lemebel, soy un infiltrado. Un desterrado, un apestado, un rechazado, un equivocado. Soy un Don Nadie.
Ignorante de toda la música posible y existente en las entrañas de los pueblos, donde aún no he pisado siquiera su tiempo, ni en sueños.
No soy lo que dice ese diploma. No soy lo que está escrito en un recuadro. No soy el del título profesional. No soy ni siquiera el maestro recién egresado.
Soy un desconocido. Una sombra. Un ajeno a ustedes. No existo en el registro de sus memorias. No soy el tiempo que comparten, ni el post que repiten.
Tengo la identidad de una hoja en blanco, incapaz destruirse rápidamente. Acumulando piel, polvo, calma.
Soy un Don Nadie. Un negado incluso al fracaso. Un no actor. Un nunca escritor. Un no artista. Una mentira universitaria. Un no ser. Un no tener que ofrecer. Un no saber ya qué hacer. Un no profesionista. Un no oficialista.
Soy una ficción. Un personaje reciclado, repetido, abotargado, irreverente, contumaz.
Un error reiterativo, bien podría ser un acierto lo más cercano a lo justo, un tino para vivir del cansancio. Y no morir en el intento.
Una muletilla incomoda, ofensiva, abusiva, repulsiva.
Soy un Don Nadie y así está mejor.

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María (trans) bonita, María del Alma
De la serie “Las tres Marías”
(2016)
Ilustración: Eglón Mendoza
Tener y Disponer O Número trece
Por Eglón Mendoza
Respiro tus mañas conforme avanza el día y me convencen tus labios, la piel fresca y tersa que tienes, me voy contigo a dónde quieras.
Nos dan las tres de la mañana hablando, contando, invadiendo. Me dejo atrapar de espaldas, enfrento tus caricias como si se tratara de un viento amable, pero respondo agresivo a tu encuentro, me dejo llevar por el impulso, deduzco que es algo que te gustaría mirar.
De pronto me sorprende el reflejo, me miro, nos miro, entregados al ritual del cuerpo armado con un montón de granadas de sudor, de los espasmos que guarda la carne, ocultos bajo la piel como si se tratara de un campo minado. ¡Dispara el cañón!
Haz lo que te plazca pero dispara, no dejes reservas para después, que en la línea de fuego nuevo, frágil, no hay tiempo para ser sutil.
¿Cómo saber si eres la muerte del Sol? No he tenido ocasión de tomarte de frente, con tu pecho en mi pecho mientras escucho que estás vivo...
Quiero probarte, como cuando se desea algo dulce y la lengua se encuentra con algo más que un simple caramelo.
¡Explota junto con todo lo demás! Retomando el ritual te cuento el secreto mejor guardado, o mejor dicho reguardado para una ocasión como esta. Toma, sírvete de mí, haz de cuenta que vale la pena, que ahora que has cubierto la tarifa es justo consumirte con cada embestida.
Vístete con la piel de las animas perlas, descubre el canto del pozo, entra en el trance del baile en esta cama y expulsa todas las armas. Trece horas.
Las Nuevas Aventuras de Grinderele
Por Eglón Mendoza
Grinderele: Resuelto el pedo chavas, ya no hay dolor, ya no hay angustia, ya no hago refresh, ya no consumo datos del celular de la Yair, ya nada. Lección aprendida: más rápido cae una adolorida que una mal parida.
Y atención chavas, cuando el culo se hace adicción, hay pedos. Y no de los que se imaginan, sino pedos pedos. De esos que se atoran peor que una gordita santa en el metro Candelaria.
Respiro y les digo – ¡Ni uno más, ni un cabello más! Está bien que una tenga sus vicios, que se le revele una al sano criterio, que el “culocentrismo” nos aturda las bolas. Pero de eso, a tener que aceptar una tomada de pelo como si se tratara de un buen y decente drama, no chavas. En esos casos lo mejor es un buen tango arrabalero, una sacudida en el cogote y un buen brindis pal desempance. Y ya después se verá.
Hasta podría agregar que si un culo vuelve es que así tenía que ser, y si no, pues significa que ese culo ahorita ya se cerro… Pero espérate a que tengan hambre, espérate. ¡Van a conocer a las Diosas del Olimpo en tierra de nadie!
Autorretrato No. 1 – A la Deriva (Don Nadie)
(2016)
Foto: Mariel Mendoza
Edición: Eglón Mendoza
Selfie por siempre, Selfie por mi, Selfie por todos mi amigos (Vol. I)
¡Pero qué sol más radiante!
(Selfie)
Hoy no pienso hacer nada.
(Selfie)
Me voy a cambiar de casa.
(Selfie)
Estoy muy orgulloso de mi, me amo.
(Selfie)
Creo que tengo que hacer ejercicio.
(Selfie)
¡Pero que hermoso vestido!
(Selfie)
Necesito encontrar un trabajo.
(Selfie)
Ya me gradué, soy universitario de más.
(Selfie)
Estoy harta de trabajar.
(Selfie)
Me siento orgullosa de mi familia, los amo.
(Selfie)
Ya no quisiera vivir, sin él nada es igual.
(Selfie)
Quiero a mi perro por siempre, de por vida, hasta el infinito y ya.
(Selfie)
El gimnasio está dando resultados, soy un mamado mamador.
(Selfie)
Ese vestido está increíble para la boda.
(Selfie)
Mi computadora está enferma, no quiere funcionar.
(Selfie)
El espejo me dice que hoy estoy más guapa que nunca antes más.
(Selfie)
Me urge encontrar un buen hombre que me sepa consolar.
(Selfie)
Odio a las mujeres porque son infieles y yo soy un buen amante para conquistar.
(Selfie)
Mi creadora cumple años y le regalo lo mejor del mundo mundial.
(Selfie)
Mi amiga Carmela, es una prostituta.
(Selfie)
Me parece que fumar es divertido y me hace ver intelectual.

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Posteo, Luego Existo
Por Eglón Mendoza
Mírame, aquí estoy. Soy, existo, me materializo. Un llamado a la presencia a través del post, con un “me gusta”, con un “me enamora.”
Ándale, no seas evasiva, atiéndeme que me consumen el ocio y la vanidad.
¿No te das cuenta que tengo mucho tiempo?
No hago otra cosa que publicar. Estoy, soy, existo, vivo.
Un click y estoy a tu lado. Un refresh y estaré como nueva. Un perfil nuevo y seré divina. Una nueva sugerencia y mi eternidad será tuya.
Conectado, conectada, conectados, conectades, conectadis, conectudus, conectidis, conectedes.
Estamos viviendo, recuperándonos a la velocidad de un nuevo post. El timeline se nos acumula de nostalgias ajenas, de rabias vulnerables, de pendejadas suculentas.
(Serie Random y Porquerías)
2016
¡Fuera Draco!
¡Qué se vaya Graco! ¡Qué se vaya!
Gritan en Guerrero por las calles. Les escupen a las “autoridades” su ineficiencia, pero además su falta de todo, de sentido común, de ganas, de actitud, de pueblo. Y ellos ni se inmutan. Ni lo harán. La calle es un espacio en vísperas de sentirse recuperado, al menos en algunos lugares y momentos, pero la marcha es una estrategia que aún sigue causando sus bajas energéticas y emocionales.
Yo siempre voy a preferir la consigna – ¡Qué se muera Graco! Pero el tema de la violencia física, colateral o verbal, es un asunto de cuidado que exaspera.
Tanta Mamada
Por Eglón Mendoza
Regurgitando las disculpas ya sin dificultad, al fin y al cabo que los días siempre están de más. ¿Para qué me ocupo, si tú no puedes ni escuchar?
Princesa de toda mi república, desde la punta del cerebelo hasta la uña de mi dedo popochito, todo lo posees, hasta lo que no toca la luz (igual que Arjona)...
¡Pinches horas muertas! No tengo ni para el metro pero mira, pegado de frente, escribiéndote, a ver sí es que te llegan.
Dicen que hoy en día ya no es con palomas y ni se te ocurran envíos por Correos de México, porque te arriesgas a que te los roben o que nunca lleguen.
Hoy usamos el oportuno posteo, que es como un chingo de “postis” en el bocho, nomás que me ahorro el dinero que no tengo y a ti el tiempo de limpiar tanta mamada.
(Serie Random y Porquerías)
2016
Muletilla (Lección #20)
Por Eglón Mendoza
Un olvido abrupto como si estuviera abandonando los colores, mis sudores y tus dolores.
Mierda existencial convertida en una oferta de temporada de patos, una ganga imprudencial.
Trivial, fugaz, vulgar, voraz, terrorista, suspicaz, volátil, audaz.
Pequeño adulterado. Perico desmedido. Un plomazo vivaz. Comediante pertinaz.
Una falsificación para conmemorar. Una lección para siempre recordar.
(Mendoza, 2016, Random y Porquería)
KEEP CALM! ¡Y JODETE ESA IDEA DE FAMILIA!
Por Eglón Mendoza
Diría Albero – ¿Pero qué necesidad, para qué tanto problema?
No lo entiendo, y supongo que porque no soy lo que otrxs llaman activista, pero lo cierto es que una de las principales características del Estado que deben prevalecer es su laicidad. Después de tantos años de colusión entre él mismo y la Iglesia, volver a tener que atender sus demandas e influencias, sería uno de los mayores fracasos para esta sociedad ya de por sí destruida.
Aunque por otro lado, no se puede negar la relación inherente entre ambos, al ser ésta segunda una fuente real del Derecho.
La acosa aquí tiene que ver con una supuesta lucha encarnizada entre “los derechos naturales de los normales” y la defensa de “los derechos de lxs subnormales”, de lxs que por décadas y décadas, se les ha negado su existencia, su identidad (incluido el lenguaje), y su categoría misma.
Fue así como las llamadas disidencias/rebeldes/infiltradxs/terroristas/destructores sexuales han tenido que surgir, casi de una suerte natural, para recordarnos que muchas veces resulta una patada en el culo tener que pedirle a “los naturales, a los normales” que nos dejen – por favor – ser medidxs con la misma vara, pertenecer al mismo club, ser tomados en serio (por lo menos jurídicamente); suplicarles que – por piedad – se tomen en cuenta y atiendan los tratados internacionales.
Llega un momento en dónde me parece bastante tener que sobrevivirle a una política de la simulación y verificación, como para insistir en quedar sumergido en la misma porquería.
Si no les parece a los beatos súper normales que sus instituciones se llamen igual que las de lxs apestadxs, sidosxs, bolleras, putas, maricas, machorras; ¿cuál es el pedo? En serio, ¿cuál es? ¿Cuándo se le ha pedido permiso a esta sociedad para decidir sobre quién entra en nuestra cama? Yo no lo hago, ya no.
Y en mi casa entra quién yo quiero. Punto.
No me interesa ser normal (lo que sea qué eso signifique), no quiero, ni puedo. Cuando lo intente me di cuenta (todavía lo percibo) que es una putada. Que se ahoguen solos quienes se quieran ahogar solos. Ya lo decía la buena Carmen – “Ya quisiera yo que nadie se casará, pero todo mundo tiene derecho a joderse la vida.”
¿Cuál es esa insistencia en rectificar la supremacía de una de las instituciones más fallidas del mundo social? La llamada familia se ha encargado de producir a los mayores hijos de su perra sociedad. Nos ha dado a un presidente formidable para ser un reverendo pendejo, pero también nos ha dejado millones de obrerxs en la calle.
¡Y claro, también unas maravillas suculentas, cómo en toda lógica!
¿Quieren una “familia diversa”, “rara”, “subnormal”, “antinatural”? ¿Casarse? ¡Háganlo! No le pregunten a papi Estado y a mami Sociedad si está bien hacerlo. ¿Es un derecho? Si. Pero cuando haya que darse los madrazos, hay que darlos. Porque no se puede seguir sometidx a la normatividad capitalista (incluido su aspecto patriarcal), quejarse y no defenderse.
¿Cómo? Ladrando, contradiciendo, destruyendo, reconstruyendo, gritando, denunciando, hablando, escribiendo, bailando, actuando, leyendo. ¡Cómo sea! Pero haciéndonos de armas propias. Porque esos culeros saben organizarse, y si se lo proponen pueden matarnos (de formas muy variadas). Una marcha no cambia nada, o casi nada, pero desde el púlpito se han ordenado masacres y asesinatos premeditados. Y sí aún no lo sabemos, hay que decirlo con sus palabras: vivimos en un Estado terrorista, donde prevalecen los grupos privados y paramilitares, que cuentan con la aquiescencia de aquel para desaparecer a cualquiera que contradiga al régimen.
Al igual que las ratas cuando se desbordan de las alcantarillas, será inevitable renunciar a la política correcta y responder con la misma intensidad violenta de su discurso.

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¿Me vas a dejar en visto? ¡Cámara, no hay pelos, ni pedos!
Por Eglón Mendoza
Déjame en visto, no importa. Enviaré palomas, pero no con mensajes, para eso están los post, que a su vez sustituyeron a los “postis” en el bocho. La palomas van cargadas de mierda, te mando caca de paloma directo al bocho y a tu cara.
Déjame en visto, no hay bronca. Algún día querrás respuestas y no hallarás ni mergas. Vas a sentir que te ahogas con las uñas que te muerdes de tanto querer ver el “check blue.” Se te van a subir los nervios hasta la punta de tu nariz grasosa. Y ya no habrá ni tiempo aire acumulado, ni datos para gastar porque ricachona, ni nada de nada.
Déjame en visto, no voy a insistirte. Ya voy en el mensaje número 100 y comienzo a sentirme un niñato, de esos que apenas se andan dando de topes.
¡Sudo la gorda gota!
Pero qué le voy hacer, si pendejo siempre he sido, obsesivo y renegado del buen sentido del humor.
Sobretodo para hacerle frente a estas chingaderas del siglo digital hijo de su perra suerte.
Déjame en visto, ya no hay pedo. Ni te reprocho, ni me estés jodiendo. Qué entre el recuerdo y la rabia todavía ando nadando en la desidia. Porque al fin al cabo soy nacionalista, y a mi eso de la indignación después del inbox número 500 ya parece pura vanidad chambona.
(De la serie Random “Pinches Mamadas”)
Desayuno Excesivo (o) Mirándote sin Mirar
Eres tan putita que me aterrorizas. Me empujas contra la pared, embarrándome con todos los discursos buena onda que traigo incrustados en el lomo, con toda esa chamba de amante liberal que creía haber cumplido.
Eres tan joven que me confundo fácilmente. Me seduce lo terso de tu piel, el brillo de tus ojos que me recuerdan el valor que tiene una sorpresa consumada. Pero lo que más me atrapa es tu sonrisa sandunguera, tus gemidos contraídos, tu entrega camera sin reservas y desenfrenada.
Eres el accidente de mi vulnerabilidad. Una suculenta, fresca y nueva criatura de mi entramado, de mi insistencia en sobrevivirle al jodido tiempo. Caminas, y pienso que sabes más de lo que aparentas, no te revolcarías de esa manera si no. Y yo, la verdad es que no hago otra cosa más que disfrutar, disfrutarte.
Eglón Mendoza
Los otros Necios (en la otra nave), México, 2016