Detrás de este nuevo objetivo se esconde una concepción diferente de la misión y objetivo de nuestra enseñanza en general. Nos conformamos en este lugar con pocas insinuaciones, reservándonos la exposición detallada para más adelante. Si de acuerdo con la opinión actual la más elevada misión de toda enseñanza escolar consiste en “acercar” el tema al niño de tal suerte que se le convierta en saber formativo, que la materia sea realmente asimilada por el alumno, logrando vida y función, que se revivan las fuerzas inmanentes del material formativo (y éste es, según la visión actual, el objetivo más profundo de una enseñanza eficientemente formativa), entonces nosotros los maestros tenemos que hacer todo lo imaginable para establecer la relación original entre el niño y la materia, acercar nuevamente el contenido de los manuales a la “esfera. subjetiva” del niño, para que e alumno se interese en él, pregunte por él, “porque el tema le hace preguntas y el tema plantea problemas, porque tiene una respuesta para el niño”.