tiene perfectamente claro cuál será la respuesta del muchacho antes de siquiera escucharla salir de sus labios. si bien, durante la mayoría de sus encuentros siempre acaba borracho y pidiendo un taxi para volver a casa, ha notado cómo el contrario lo observa, cómo se mueve a su alrededor y también sabe que aquella novia que dice tener no existe en absoluto, habiendo incoherencias en sus anécdotas que cualquiera podría darse cuenta de tal engaño. una mueca se forma en sus labios cuando las palabras ajenas golpean sus oídos, como si hubiese tenido la esperanza de que el otro se negara, de que le confirmara que el asunto con su hermano menor y su ex mejor amigo lo tiene paranoico y que el más joven realmente no gusta de él. su mirada choca contra la del contrario, su corazón está tan agitado ante la sola idea de lo que se encuentra por hacer que siente que acabará escupiéndolo por la boca. quiere pedirle perdón, pero ni siquiera es digno de pedirlo, su maldad no conociendo límite alguno. “ siempre lo has deseado, ¿no es así? — desde que puse un pie en este segundo piso. ” el disgusto es evidente en sus palabras, así como también la mueca que se encuentra reflejada de forma permanente en sus labios. sacude la cabeza, haciendo a un lado al contrario, empujándolo para así hacer ademán de levantarse de la cama, queriendo salir de aquel lugar lo antes posible. no le importa que la fiebre pudiese empeorar, tampoco le importa que afuera esté lloviendo a cántaros, realmente necesita irse de allí antes de que acabe perdiendo la última pizca de cordura. “ ¿cómo siquiera has podido pensar que, alguien como yo, sería capaz de besarte? ” escupe casi con odio, un odio que no va en absoluto dirigido hacia el otro, sino que a sí mismo. el muchacho ha logrado meterse bajo su piel, gustándole de una forma que no entiende y detesta. la idea le hace tener escalofríos, pues se está convirtiendo en algo que siempre juró destruir, quiere culpar a jiwon y a minhyun, sin embargo, sabe que este asunto viene picándole desde hace muchísimo más tiempo atrás. se pone los zapatos, cogiendo su chaqueta con rapidez y teniendo que apoyarse contra la pared al casi perder el equilibrio, pues no se encuentra con todas sus fuerzas. “ estás enfermo. me das tanto asco como mi hermano — busca ayuda. ” como si aquello pudiera solucionarse con medicamentos y terapias, finge ser ignorante porque así es más fácil. es más fácil odiarse y odiar a los demás, fingiendo que él no se siente de la misma manera. le dedica una última mirada al muchacho, el dolor de sus ojos le desgarra el corazón, pero prefiere que sea de esa manera. estar a su lado requiere estar jodido al mismo nivel que el suyo y duda que exista un humano capaz de vivir con toda la mierda que trae encima. abandona el lugar rápido, deteniéndose únicamente cuando la lluvia lo golpea con fuerza y el bajón de fiebre finalmente le cae encima, casi desvaneciéndose en el primer taxi que se detuvo por él.
en su corta biografía, no existía ni un capítulo en el que no se creyera aferrado a la mala suerte, a las mismas circunstancias de siempre que se interponían en su camino para llenarlo de obstáculos, para hacerlo infeliz aún cuando trataba de levantarse. también era consciente de que no se encontraba lo suficientemente capacitado como para hacerse cargo del local que su padre le había entregado tras su partida, y no había hecho más que precisar ayuda para su mantenimiento desde entonces. sin embargo, existían noches en las que simplemente le sobrepasaban, y tal fue el caso de una repentina pelea entre dos sujetos que culminó de la peor forma posible. la única fortuna del momento resultó la rápida llegada de la policía, pero ya era demasiado tarde para sí. quizá era cierto que no debía haberlos tratado de separar, menos cuando su nivel de fuerza física se encontraba tan alejado del de semejantes personas. así que, tan pronto como descubrieron el corte en las inmediaciones del cráneo que ensangrentaba sus facciones, culminó en una visita al hospital más cercano. también, claro, en el que se harían cargo de las dos personas afectadas por el conflicto. le dolía la cabeza y sólo podía pensar en qué demonios iba a hacer con el examen que debía rendir el próximo día. un desastre. tal vez se encontraba tan ensimismado, que mientras se encontraba en aquella sala esperando al doctor que lo atendería, ni si quiera pudo observarlo. e habían dicho que evitase el contacto con la herida, pero no pudo evitar que uno de sus dígitos se alzase hasta las cercanías de la misma, tratando de limpiar el rastro de sangre que impedía su visión. sólo quería que se acabase rápido, que pudiera salir de ese hospital para continuar con la monotonía de su vida como siempre había hecho. no había nadie que fuera a recogerlo, que guiase el camino hasta su hogar, pero no podía importarle menos. ❛ doctor… ❜ quería decirle que no necesitaba tanta atención, que podría marchar a casa sin más, pero tan pronto como los iris se posaron en las facciones de quien debía atenderlo, las palabras murieron en su garganta. estaba seguro de que la expresión tampoco era capaz de ocultar sus sentimientos, pero realmente no podía creer por qué, por qué siempre debía encontrarse con él. ¿hasta cuándo debía sufrir las burlas del destino? ¿hasta cuándo sería una marioneta?