Ha pasado tiempo desde la última vez que pude oler tu cabello, no sé como explicar lo que siento ni mucho menos sé cuales son las palabras adecuadas.
Recuerdo lo que sentí contigo, cosas que pocas veces en la vida se siente, y eso es lo peor de la historia, todo fue mi culpa. Una historia tan hermosa que si se la contara a la luna con mi corazón roto, mi alma decaída, mis ojos tristes y mi sonrisa mentirosa lloraríamos tanto juntos hasta la salida del sol.
Jamás podré borrar de mi mente aquella mirada con esos hermosos ojos cafés, tierna y acogedora, a pesar de mi pasado, a pesar de haber hecho tanto daño, siempre me miraste como si hubiera sido lo mejor que te había pasado en la vida. Me generabas una paz cósmica, pudiste apaciguar todos los demonios que me atormentaban, siempre pudiste pasearte por mi infierno sin una sola quemadura, controlabas el monstruo que había dentro de mí y nunca supiste una sola palabra de eso, lo hacías sin si quiera darte cuenta. Fue en tan poco tiempo y tan intenso que ni el tiempo que ha pasado a podido sanar la herida que dejo tu partida. ¿Partida? Me toca vivir con tu recuerdo atormentándome todos los días, porque sí, te veo todos los días, odio, detesto, me jode reprimir mis sentimientos cada vez que te veo, actuar como si nunca nos hubiéramos conocido, como si no hubiéramos pasado por nada, todo lo que vivimos, todo lo que nos quisimos, se perdió. ¿Ahora que se supone que debo hacer? Sigo estando igual de roto, hasta más, no hay nada ni nadie que a podido unirme, no hay nadie como tú. Odio está situación, todo lo que había construido, las barreras, precauciones, las enseñanzas y crudas realidades que me costaron aprender y ponerlas en prácticas, todo eso que me costo sudor y lágrimas tan solo fue más que una armadura de palos y paja que quedo en la cesta de basura, quedé desnudo y desprotegido delante de ti, pudiste hacer conmigo lo que quisieses y al final decidiste quererme.
Te lo he dicho una y mil veces, perdón, perdóname por haber dañado algo tan hermoso que al final nos salvaría a los dos, porque cariño, yo también estuve observándote, yo necesitaba de ti como tú necesitabas de mí, estábamos rotos y solo cuando estábamos juntos teníamos el poder de unirnos por completo. Leí estás palabras hace poco y aunque sé que no leerás esto igual te las diré para que haya paz en mi alma: “Pudo haber pasado tiempo pero aún así te recuerdo. Pueden llegar mil personas, pero lo que sentí por ti fue único. Aunque no haya podido funcionar, lo que viví contigo nunca se borrará. Me enseñaste muchas cosas, reí contigo, lloré contigo, te quise como jamás imaginé querer a alguien. solo quiero que sepas algo, si alguna vez ves esto, si alguna vez te acuerdas de mí quiero que sepas que te quiero. Que te vaya muy bien, te mereces ser feliz. Gracias por todo”. Todavía te espero y te necesito.