Hace casi dos años lancé esta canción. Le tengo un cariño especial, porque la escribí en un momento de mi vida en donde tenía más preguntas que respuestas, pero más me apremiaba responderme por qué me sentía como me sentía en ese momento.
Algo que me gusta es que escribirla fue rápido, porque lo hacía mientras trataba de ordenar mis sentimientos, emociones y sensaciones, entonces en el camino ordené la ensalada mental que tenía y en simples líneas salió lo que es la canción. No rebusqué palabras ni traté de armar frases bonitas; simplemente escribí lo que iba fluyendo (odio esa palabra).
Se llama 3:35 debido a que cuando escribía la última palabra, le daba el último sorbo a la cerveza desvanecida que me quedaba, el reloj marcaba las 3:35 de la madrugada. Después de eso me fui a dormir y al otro día desperté con un poquito de dolor de cabeza.
Como dato, nunca descubrí por qué me sentía mal. Son etapas, supongo.













