Hay algo mal aquĂ. Algo mal en mĂ.
Y crece. Crece, crece. Y duele. Todo duele.
Algo que se alimenta de mĂ, debajo de mi piel.
En el hueco de ese vacĂo que parece no tener
llenura. Y se aviva, de lágrimas, de sangre,
de cachitos de piel.
Sólo queda esperar a que el parásito se coma al huésped.











