El manto del silencio
No culpo a quienes no alcanzan a percibir el calor del alma que son. Su mirada se ha habituado a la superficie de la materialidad, creyendo que allí reside la vida. Sin embargo, para ver y sentir el alma, es necesario que el ser esencial aflore, y ello sólo ocurre cuando se entra en contemplación mediante la práctica de la meditación. El apego al ritmo cotidiano otorga al cuerpo un dominio que…
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