Busco entre
las palabras
cómo describir
lo que de ti
se quedó en mi,
y me doy
por vencido,
me quedo entonces
en silencio,
acurrucado
en tus gestos,
en algún recuerdo
que se hace dueño
de un tiempo
que se acerca
a tu cintura,
cierro los ojos,
y entiendo
que los colores
pueden aparecer
sin tener que abrirlos,
que inútiles
son los versos
sin el aliento
que los crea
en la distancia,
que tristes,
estas letras
que nacen
sin el tacto
de tu piel,
todo
es tan inútil
cuando se escribe
sin tus pasos,
sin despertar
en la certeza
de tu cuerpo.















