—Apenas tienes diecisiete años— dicen—no es posible que alguien se quede por siempre, no te aferres, no te claves, no te enamores de más.
Pero solo lo dicen, no tienen idea de lo que es usar mis zapatos, de lo que es mirarte cada día de mi vida y pensar "Joder, ojalá seas tú". Porque vamos, ellos tienes razón al decir que nada es para siempre, pero ¿qué tiene de malo desear que seás tú? ¿qué tiene de malo soñar depierta un rato mientras te tomo de la mano?. Al final, si no te quedas, si lo arruinamos todo y no queda más. Sabré que habrá valido la pena, porque ya me hacía contigo por el resto de esta vida.
Así que no tengas miedo, que existen trillones de posibilidades y en una de ellas el amor de mi vida, eres tú.