Reflexiona una de nuestras lectoras:
Quiero pensar en qué sigue o hacia donde podría moverse la discusión en torno a Texcoco y a qué hacer en estos terrenos. Creo que hay de dos: o la película no ha terminado y el proyecto del aeropuerto vuelve (ya sea con el gobierno entrante o con otro) o no hay aeropuerto y entonces se abre la posibilidad de hacer otra cosa ahí. Además de la cuestión del aeropuerto en sí, parte de la razón por la que Texcoco es un sitio tan disputado es porque muchos han visto ahí la posibilidad de empezar a resolver de manera más sustentable el problema de la falta de agua en la ciudad de México, que acaba de pasar varios días sin abasto en una obra del Cutzamala que no funcionó, por cierto.
Una forma de empezar, creo yo, es haciendo una crítica de la manera como la discusión se ha planteado hasta ahora: aeropuerto o lago; infraestructura artificial versus naturaleza “intacta”. A mi entender, esta dicotomía natural/artificial –sostenida sobre todo por #YoPrefieroElLago– es profundamente falsa, aunque políticamente mucho más conveniente sin duda. Habría que señalar de entrada que todo el sistema de lagos de la Cuenca, desde los mexicas por lo menos, se ha producido a través de una constante interacción entre procesos naturales e infraestructuras humanas: el dique de Nezahualcóyotl, el otro dique que separaba el agua dulce de Chapultepec del agua salada de Texcoco, la chinampización de los lagos del sur (Chalco y Xochimilco), la desviación del río Cuautitlán para producir el lago Zumpango, etc. Tras siglos de desagüe, no hay lago en Texcoco, lo que hay son obras y proyectos de infraestructura que buscan recuperar mantos acuíferos y regenerar ecosistemas. La famosa laguna Nabor Carrillo es eso: es una obra que se construyó con el objetivo –exitoso, por cierto– de captar y regular agua, de regenerar un ecosistema y de disminuir las temperaturas y las famosas polvaredas que solían atacar a las comunidades alrededor. La Nabor Carrillo pertenecía y ha sido incluida dentro de muchos proyectos más amplios, como el del Parque Ecológico Texcoco, que precede al NAICM.
Entonces, aunque no se haya planteado así hasta ahora, la disputa de aeropuerto y lago es en realidad una disputa entre dos infraestructuras, detrás de las cuales posiblemente haya dos paradigmas diferentes sobre cómo pensar y planear proyectos de desarrollo urbano. El aeropuerto implica evidentemente una infraestructura aeronáutica, pero también vial, comercial, de transporte, etc. Creo que en este caso es muy claro que el paradigma detrás del proyecto es el de la modernización: construir una obra que atraiga inversión, que movilice capitales, que genere producción y comercio en una zona donde no lo había, que pueda hacer crecer la economía, etc., todo lo que hizo que los mercados reaccionaran y el peso cayera como cayó ese domingo.
Del otro lado, el lago, es donde yo pienso que faltó claridad porque nunca se planteó como infraestructura hidráulica sino como un regreso “idílico” y medio nostálgico a un lago que no existe. Sin embargo, creo que para efectos de esta charla podemos decir que se intuye que detrás de los grupos activistas, colectivos y comunidades críticos del NAICM, el paradigma es algo así como el de la sustentabilidad: sustentabilidad ambiental, ecológica y social o comunitaria, todo lo cual siempre han sido puntos ciegos del paradigma modernizador, cosas que en general no han sabido o no les ha interesado resolver.
Pero que estas dos infraestructuras respondan a dos paradigmas diferentes no quiere decir necesariamente que no sean negociables. El Grupo Aeroportuario y el gobierno actual fueron incapaces de llevar a cabo una buena negociación con los distintos actores relacionados de una u otra manera con Texcoco. Por otra parte, se desestimó el trabaja que durante una década desarrolló el grupo de trabajo detrás del proyecto México Ciudad Futura. De entrada, esta propuesta parecía mucho más capaz de llevar a cabo esas negociaciones (o parte de ellas) ya que proponía un proyecto con aeropuerto pero también obras de infraestructura hidráulica y urbanas para las comunidades de la zona. Fueron finalistas pero Alberto Kalach dice que cuando llegaron a las presentaciones ni se les tomó en cuenta (y casualmente ganó el yerno de Slim). Si el aeropuerto en Texcoco se retomara, no estaría mal que se revisara y replanteara desde aquí o por lo menos que ellos volvieran a formar parte de la discusión.
Con o sin aeropuerto, creo que es urgente para los que nos interesa esta cuestión de lo urbano que llevemos la discusión más lejos de lo que llegó con #YoPrefieroElLago. ¿Si partimos de que “el lago” no es un lago “natural” como decía, entonces qué tipo de infraestructura hidráulica estamos pensando o es posible y necesaria para Texcoco? ¿Estamos hablando de una infraestructura que simplemente atienda la recuperación ecológica de la zona? ¿Estamos hablando de esto junto con infraestructura urbana y social –ciclovías, centros culturales, canchas, etc.– que beneficie a las comunidades alrededor (como el Parque Ecológico)? ¿O estamos hablando más bien de sistemas de captación de agua pluvial, de pozos de inyección, de plantas de tratamiento, es decir, de obras que puedan empezar a resolver el desabasto de agua en la ciudad? ¿De todo junto? Hacia futuro, creo que esto es algo que urge discutir y aclarar, en particular de cara a una ciudad donde no deja de llover y que sin embargo no tiene agua. Texcoco es todavía un área de oportunidad.