‘ ¿oh? ¡¿eh?! ¿¡por qué esta cosa se escondió de mí!? no la vi, ¡para nada! ‘ exclama, apuntando su con índice en dirección al banquito que el otro le señala. se acerca entonces, sosteniéndolo con sus manos para aproximarlo hasta la sección donde se encontraba el libro que quería recoger de la estantería. ahí se sube, pero lastimosamente, altura todavía le genera dificultades al momento de alcanzarlo. ‘ aigoo, que tampoco soy tan fuerte como para mover toda la repisa… ¿o sí? mmm, me estás dando mucho crédito y— aish, ¿por qué todavía no lo alcanzo? que molesto, no hay consideración con la gente bajita,’ y mientras recorre la mirada, parece dar con un bastón que se encuentra reposando cerca, quizás utilizado con el fin de aproximar los ejemplares demasiado altos a las personas. ‘ ohhh, ¡eso, eso! ¿podrías pasarme eso?’ le dice, apuntándolo.
“supongo que no tenía intenciones de que te subieras encima suyo” responde encogiéndose de hombros, como si aquello si quiera fuera posible. “más bien me imaginé a ti colgado y por ende, provocando que se caiga la repisa” explica la razón por la que hizo el comentario en primera instancia. “no es que te de crédito, más bien la repisa podría estar floja y con todo tu cuerpo echarla para abajo” explica con una débil sonrisa y sin intenciones de insultar al chico. “mhm... si claro” extiende el bastón señalado y se lo entrega al chico. “procura no arruinar el libro, vi algunes enojades por estar maltratando los libros”