Crecer es caer en cuenta que la relatividad del tiempo es una patada en los huevos.
Con cada año de vida que pasa, tienes mas libertades, las cuales son directamente proporcionales a las obligaciones que vas adquiriendo. Si bien, pasaste de ir 5-6 horas a clases en los niveles básicos de escuela, a estar prácticamente todo el día en la universidad, sientes ese refrescante pero sintético alivio y sensación de “libertad” cuando te gradúas y consigues o continuas con tu primer empleo. Ya solo debes atender 8-9 horas laborales (con una de comida) de Lunes a Viernes. Nuevamente, como en aquellos dulces años de tu infancia, tus tardes y fines de semana son tuyos y solo tuyos... ¿cierto?
Tal vez así es durante un tiempo, y eso, mas-o-menos, porque aceptemoslo, en el estereotipo de familia mexicana, nadie se independiza apenas se gradúa de la universidad, y mientras vivas bajo el mismo techo que tus padres, debes seguir sus reglas del juego. A que hora llegar, cuando salir, con quien vas, en que ayudar o apoyar en el hogar, etc. Pasan algunos años todavía (en mi caso, 4) hasta que algo o alguien te empuja a salir de casa de tus padres, abandonar el nido, y surcar los cielos en busca de tu propio espacio y ahora si, tu total “libertad”... ¿cierto?
Lo que nadie te dice —porque a nadie le gusta hacer propaganda negativa— es que independizarte consume muchísima mas energía, tiempo y recursos de los que pensabas cuando imaginabas como iba a ser el sueño de vivir solo. Los primeros meses, cuando estas completamente perdido, pasas mas tiempo en las actividades básicas del hogar, que no te queda tiempo alguno para ninguna otra actividad. Prefieres quedarte a descansar un viernes por la noche, que salir de fiesta con amigos. Y si sales de fiesta, es porque hubo algo que no hiciste. ¿Rellenaste la alacena? ¿Aseo del hogar? ¿Lavandería?. Aprendes a “organizarte” y campechaneas actividades. Quizá puedas volver a usar esa playera. Quizá el refri aguante una semana mas vacío. Quizá la capa de polvo de los muebles no es tan gruesa. Cuando por fin canlendarizas tus tareas, y organizas a la perfección tu “tiempo libre”, ahora si puedes dedicarte a hacer eso que te gusta o por fin salir de fiesta entre semana... ¿cierto?
Llámenlo crisis de los 30, o llámenlo mala organización, o llámenlo como quieran, pero ni despertándome diario a las 5:00am para hacer ejercicio (cuando no amanece lloviendo, o tengo demasiada flojera), trabajar 8 horas continuas de Lunes a Jueves (porque gracias a Dios, tengo “Short Fridays”), organizando la despensa para ir al supermercado una vez a la semana, hacer limpieza general del departamento cada 15 días y visitar a mis padres todos los domingos, siento que no tengo el suficiente tiempo para hacer cualquier otra cosa. Salir de fiesta en viernes significa dedicarle todo el sábado a la recuperación física y mental que provoca el desgaste de beber y bailar a los 30. Intentar desvelarme viendo películas o series, significa que al día siguiente me despertaré tarde y atrasará toda mi rutina. Leer o jugar videojuegos después de trabajar, me hace sentir culpable porque seguramente hay algún pendiente por ahí que estoy pasando por alto. Y así, 24/7, los 365 días del año, exceptuando los días festivos y vacaciones, que también debes planificar con semanas o meses de anticipación para que nada se caiga, ni nada se incendie, por salirse de la rutina (lo siento por todas aquellas plantitas que he matado por brincarme un día de riego). Pero no será así para siempre. Cuando logré juntar la edad de retiro, porfi podré disfrutar de mi tiempo y dedicárselo a lo que en verdad me gusta... ¿cierto?
VERGA, ¡¿hasta los sesenta y pico?! y eso, ¡vemos! porque la jubilación ya no es un concepto que exista para nadie que haya empezado a trabajar después del 97. Ya valió madres... ¿cierto?
La verdad es que uno pierde mucho el tiempo preocupándose por el tiempo. Redundante estupidez. Nunca he sido alguien que se arrepienta de sus decisiones, y nunca he sido alguien que no sepa disfrutar el momento. Si bien, soy un paranoico y enfermizo de la organización y la puntualidad, ha habido siempre personas, ahí conmigo, que me han enseñado ha dejar ir, soltar las riendas, y “que sea lo que Dios quiera”. No está mal de vez en cuando ir por unas margaritas en Jueves. No pasa nada si mañana no salgo a correr en la mañana. No se va a acabar el mundo si no metemos a lavar la ropa esta semana, y paso todo el día en pijama. No está mal perder el tiempo de una junta laboral en la que no tienes nada que aportar, por dedicarte a escribir una entrada en Tumblr... ¿CIERTO?
Lo mas frustrante de todo esto, es que cuando no tienes nada que hacer, o mas bien, no quieres hacer lo que tienes que hacer, sientes que los segundos pasan arrastrándose y le toma une eternidad al reloj avanzar. Volteas a ver las manecillas y las muy putas voltean a verte, como burlándose de ti, esperando a que te rindas y aceptes que vas a envejecer escuchando a tu cabello crecer, sentado ahí, esperando a que el tiempo pase a su ritmo, y no al tuyo. Y en cambio, cuando mejor la estas pasando, ya sea porque todo salió y se ejecutó conforme a un plan, o porque las cosas simplemente se fueron dando, cuando de verdad estas disfrutando el momento, cuando sientes que puedes medir las horas con risas y volteas a ver el escenario, las personas que te rodean, la situación en general, sonríes, te hinchas de alegría y gozo, sientes que el mundo podría explotar en ese instante y no importa porque estas verdaderamente feliz, y quisieras que el reloj se congelara para siempre, es cuando mas rápido pasa el tiempo...