Combinación ballesta - arcabuz ( slurbow )
Las armas de fuego intoducidas en Europa en el siglo XV y usadas supuestamente por primera vez en las Guerras Husitas (1419-1434) tardaron un tiempo en estandarizarse y en usarse de forma masiva. Hubo un periodo en el que convivieron las antiguas ballestas y arcos con las nuevas armas de fuego, aún en “pañales”.
La “slurbow” (ballesta con cañón, aunque no hay una traducción literal ni figurada al español) era un arma aparecida durante el siglo XVI, y que combinaba ambas tecnologías como el manejo de las tempranas armas de pólvora con la probada eficiencia y fiabilidad de los arcos de tensíon, disparaba saetas impulsadas por un arco en tensión (la mayoría de ejemplos carecen ya de la cuerda en sí), el cañón podía ser de metal o de madera.
Esto presenta sus pros y sus contras, no hay pólvora ni cuerda de ignición que puedan mojarse o humedecerse, pudiendo disparar bajo la lluvia (algo difícil con los primeros arcabuces), dispara una saeta (flecha) que es más fácil de indexar con la cuerda al encontrare rodeada por las paredes del cañón, en contra, la energía que producirá no es comparable a la que se puede conseguir con un propelente como la pólvora. Utiliza miras de hierro similares a las de un arma de fuego, aunque la precisión con la que se podrían disparar estas armas es dudable debido a que las saetas usadas carecían de plumas para su estabilización durante el vuelo, por lo que eran un trozo largo de madera que perdería la estabilidad poco después de salir del cañón.
El fracaso de estas armas parece ser evidente, ya que desaparecen del mapa después de la invención de sistemas más fiables de ignición y la generalización de mosquetes en los ejércitos europeos. Sin embargo, estas armas tendrían una inesperada reaparición en el continente en el siglo XIX, cuando después de 1800 empezamos a ver este tipo de armas convertidas en pistolas y con cañones acanalados (rifling), pero pensadas para el tiro de práctica en interiores, de modo que se podían usar para practicar la empuñadura y manejo de pistolas sin el ruido, conmoción y humo que provocaba la pólvora negra. Para su desgracia, estas volverían a caer en el olvido después de la aparición de los sistemas Flobert y que estaban pensadas para el mismo cometido.