«My head is bloody, but unbowed.»
Nombre completo: Gale O’Hara
Fecha y lugar de nacimiento: 1 de noviembre de 1999, en Grecia.
Ocupación: Intento de estudiante de ingeniería de caminos, en la isla acepta cualquier trabajo que le ayude a subsistir.
Especie: Semidiós, su linaje proviene de Hades.
Habilidades: Geoquinesis, nigromancia, osteokinesis, umbraquinesis, hipnoquinesis.
Familia: Thalia O’Hara (madre), Cillian O’Hara (abuelo), Olga Hantzi (abuela), Ruby O’Hara (hermana), Hades (padre).
Historia: El corazón de Thalia O’Hara (1967) dejó de latir durante un minuto entero tras dar a luz la madrugada de Samhain, tras nueve meses de un embarazo mucho más duro de lo que habría anticipado en un primer momento. Los médicos hicieron todo lo posible para que eso quedara en tan solo una anécdota, otra más que añadir a la amplia colección que su pequeño milagro —como lo llamaría ella más adelante— le regaló. Como fruto de una relación pasajera, su padre no se encontraba en el hospital aquella noche, pero sus abuelos maternos sí.
Gracias a esto, su madre recibió el apoyo necesario para salir adelante, y aunque no lo recuerde, Gale pasaría los tres primeros años de su vida correteando por las calles de Esparta y hablando un griego muy roto (debido a su corta edad). Varias de sus primeras veces, irónicamente, se darían en esa ciudad con el paso de los años. La más relevante, la primera vez que montaría en avión.
Cuando un 27 de julio sonó el teléfono de su madre en medio del cumpleaños de uno de sus amigos de infantil, avisando de que la oferta para un puesto de trabajo mejor y más estable era suya si la quería, la primogénita de los O’Hara fue incapaz de negarse. Así pues, un par de días más tarde, toda su vida estaba en cajas y ellos dos alzaban el vuelo. Rathlin los recibiría eminente, poderosa y sibilina, pero ninguno era de los que se echa para atrás así como así.
Pasaría esos años formativos entre las amigas de su madre, niñeras, sus abuelos y la propia Thalia. Al ser una comunidad pequeña, el sentido de pertenencia vino rápido a los dos, así como una nueva familia dispuesta a ofrecer una mano cuando se necesitaba. Podría decirse que tiene más tías de las que es posible, más primos de los que le gustaría a veces y una amplia colección de chistes verdes, que pondrían su edad mental en unos ochenta años (según su abuela).
Las exigencias del trabajo de su madre, azafata de vuelo, eran suficientes como para que pasaran días sin verse. Y así, poco a poco, el chico fue creciendo entre gente que buscaba lo mejor para él, pero con la que no compartía del todo sangre. La primera vez que se quedó solo, tenía nueve años y una de sus niñeras acababa de ponerse mala. Superó las expectativas puestas en él con creces, ganándose poco a poco la confianza de los adultos a su alrededor para poder dejar de depender en ellos, y desde entonces, no volvió a necesitar supervisión.
La relación con su familia sanguínea es tal que podría considerarlos un gran núcleo, un lugar seguro en el que recogerse cuando las cosas se tornan oscuras. Pero la soledad, no obstante, también se convirtió en un gran aliado, permitiéndole recorrer la isla de punta a punta hasta conocérsela por completo. Sus cuevas, sus griegas, sus lagos, las leyendas marítimas… Todo eso le pertenece más de lo que las calles de Esparta, a las que suele acudir tres veces al año, alguna vez lo hicieron. Respira la brisa del mismo mar que le aterra, y su arena corre por sus venas.
Podría decirse que su personalidad es un gran abanico de cualidades que fue robando de las personas que le rodean, desde las partes buenas hasta las malas, pero la lealtad es marca de la casa. Cada llanto de su madre por un mal día en el trabajo, cada suspiro de su abuelo por el teléfono, era tomado como una grave ofensa de la que debía encargarse. Y quizá por eso, cuando en febrero de 2016 su madre decidió que buscaría un nuevo embarazo, lo primero que hizo fue hablarlo con su hijo.
Gale aceptó, no por ganas, ni por necesidad, sino porque sabía que era algo que podían permitirse. Que haría feliz a Thalia, y, cuando en diciembre del 2016 nació Ruby, el corazón del chico se ensanchó para hacerle hueco a quién pasaría a ser su ojito derecho. El vínculo entre los dos hermanos se formaría desde el principio, en especial cuando la niña mostró tener un defecto genético que hacía que estuviera medio ciega del ojo derecho. Tras varios años de médicos, de soluciones para refrenar la pérdida de visión y de una clara falta de figura materna constante, la pequeña familia de tres se convirtió en dos… con un pequeño bonus especial de tanto en tanto. El rencor que le guardó a su madre, reprimido al saber que no era culpa suya, consiguió que Gale comenzara a meterse en peleas clandestinas cada vez que necesitara desfogarse.
En una de esas mismas peleas comenzó todo, como una niebla que emborronaba los límites de su visión hasta mostrarle formas. El pitido de su oído, junto con las migrañas y el sangrado de nariz, vinieron acompañados de una cualidad que a día de hoy no comprende, y de la que rehuye todo lo que puede.
Curiosidades:
𖧧 Ruby es conocida como “Little Ruby” por el pueblo, es una niña risueña a pesar de que algunos la consideren extraña. Apasionada de la vegetación, de las polillas, de las hadas y los piratas, podría decirse que libra sus propias batallas e infla el pecho casi tanto como su hermano mayor. Estudiante de primaria, sabe que quiere ser veterinaria en cuánto crezca. Adora subirse a todo árbol que puede y darle rienda suelta a su imaginación, detesta llevar zapatos y lo más importante: los lacasitos y la pizza carbonara.
𖧧 Una de las cosas que más le gusta es la mitología griega, una saga en concreto. De hecho, llamó Percy al gato negro que va y viene de su casa, casi atraído al desorden que hay en su habitación (y que se niega a limpiar).
𖧧 Le da miedo el mar, se queda paralizado por completo.
𖧧 Estudia en el continente.
















