Es mucho más sencillo recordar lo bueno, recordar cuando el gusto por el horror comenzó, en las madrugadas oyendo "La mano peluda" en la radio, o el escuchar música para dormir, cuando ella me cantaba "La muñeca fea" hasta que me cansaba, tantas veces como yo quisiera.
Cuando volví a ver a mi abuela este pasado octubre, lo primero que me preguntó fue '¿Eres bruja?' y yo le dije inmediatamente y sonriendo '¡Si!' porque con ella sabía que podría decirlo sin pena. Los que saben, saben por qué la gente nos decían así.
Y ella fue mi único ejemplo de que bruja no era una mala palabra o insulto, la bruja que siempre conocí, vivió siempre bajo sus propias reglas, a su antojo y nada doblegaba su voluntad, ella decía lo que quería y eso se hacía. Es de admirar a alguien que trabajo y trabajo, no solo por que le gustaba, sino por qué tenía metas y las cumplió, hasta la fecha cuento pocas mujeres que se hayan hecho desde cero una vida, una casa y sus gustos como ella, incluso hoy se ve poco.
El mundo nunca sabe que hacer con mujeres como ella y siempre les queda debiendo, por ser demasiado fuerte, independiente y confiada, con sus metas claras para su tiempo, creo que ella nació demasiado pronto, a ella casi no le gustaban la música y las películas de su tiempo, amaba los carros, las películas de accion, la UFC y el post punk, tenía una extravagancia difícil de explicar, pero es precisamente eso lo que nos hacia seguros de ser raros con ella.
Así como las brujas, las mujeres fuertes asusta. A los débiles y con eso aprendí que hay que vivir con más ganas. Oyendo el "Son de la negra", espero.
Tuvo cuantos novios se le antojo.
Nunca pidió, ni rogó, solo llegó y tomó. Como debe ser.