Tanto les supliqué que no me dejaran,
que me llevaran con ustedes,
que no cerraran la puerta sin mí.
Pero el silencio fue más fuerte,
y la vida siguió
con una ausencia que pesa más que el tiempo.
Ozzy, tu nombre aún camina conmigo,
en cada recuerdo que duele
y en cada lugar donde ya no estás.
Tía Ana, tu voz vive en mi pecho,
aunque el mundo se volvió más frío
desde que partiste.
Hoy cargo un vacío que no se llena,
solo se aprende a sostener.
Los amo incluso en la distancia
donde el amor ya no tiene forma,
pero sigue siendo eterno.














