Charla con la soledad.
—¿CĂłmo estás?—me preguntĂł la soledad.Â
—Mal... me caigo a pedazos—contestĂ©.Â
Se quedó pensativa y me volvió a ver—. Éso no es cierto —refutó—. No te caes a pedazos... solo te sientes-
—Mal—la interrumpĂ.Â
FrunciĂł la nariz y la frente al ver que no la comprendĂa, y desapareciĂł de mi vista.Â
DespuĂ©s, varios dĂas más tarde, apareciĂł de nuevo.Â
—¿Cómo estás?
A lo que yo sin pensar, respondĂ—: Bien.
—¡¿CĂłmo que bien? Hace dĂas te caĂas a pedazos.
—Pero hoy... hoy estoy bien, poco a poco me voy sintiendo más animada —iba a detenerme, pero ella no tenĂa intensiĂłn de hablar—, pues la tristeza no dura para siempre y... por lo que sufro hoy, mañana... reirĂ©.Â
—Éso no tiene que ver—contestó—. Igual te sientes mal, por eso estoy aquĂ.Â
NeguĂ© con la cabeza y le sonreĂ—. Poco a poco estoy mejor. Con Ă©sa herida en el corazĂłn, pero con la fĂ© más grande... porque sĂ© que esto estará mejor.Â










