“Pero cada día el SEÑOR derrama de su amor inagotable sobre mí, y todas las noches entono sus cánticos y oro a DIOS quien me da vida” Salmo 42:8
Una pregunta que me hago es: ¿como estoy respondiendo al amor inagotable que ABBA derrama cada día sobre mí?
Por diferentes motivos, ha habido momentos en mi vida en los cuales he pensado que no vale la pena seguir luchando, veo como los años pasan y todo aquello que alguna vez soñé y por lo que incluso oré simplemente no llegan, y han quedado arrinconados en mi memoria con la esperanza de que quizá algún día pueda vivirlos.
He crecido y me he dado cuenta a medida que pasan los años que la vida es más áspera de lo que hubiese podido imaginar, es muy difícil luchar, me quedo sin fuerzas, y el ánimo y la esperanza ya me abandonaron, me siento amarrada y no veo salidas posibles.
Oro a DIOS y Él me responde diciendo que cada día derrama de su amor inagotable sobre mi, y es aquí donde me doy cuenta de todo... Le he respondido de la manera equivocada.
He orado por sueños que son míos y que no vienen de su corazón, en su amor inagotable el no permitiría que caminara en sueños que me llevan a la perdición, a una vida sin Él.
He decidido vivir una vida que aparentemente le pertenece y hace su voluntad pero que a la verdad esta apartada de Él, le he honrado con mis labios pero mi corazón ha estado lejos de Él.
He luchado una y otra vez en mis fuerzas, y no he entendido que, su gracia es suficiente y su poder se perfecciona en mi debilidad.
Lo he visto a Él por muchos años como una salida, un soluciónador de problemas e incluso un superheroe. y porque no, como un hacedor de milagros y no le he visto como quien es Él en esencia. ÉL no solo es mi Dios sino que también es mi ABBA.
Hoy he entendido que Dios NO quiere que conozca solo su lado milagroso, su faceta como proveedor o sanador, tampoco quiere que viva de manera religiosa, honrandolo de labios, viviendo una vida aparentemente piadosa con un corazón lejos del Suyo, y mucho menos quiere que viva mi vida conformándome con las migajas que caen de Su mesa.
Hoy he entendido que Dios quiere que le conozca como quien es Él, el único Dios verdadero, ese Dios que derrama de su amor inagotable sobre mi y que me corona de favores y misericordias nuevas todos los días, que desea que llegue a alcanzar la plenitud en Cristo. Él quiere que me siente en su mesa y me acerque con confianza, que llegue hasta Su trono de gracia y me vea como Él me ve, como su hija y que lo vea como quien Él es, mi Padre.
Hoy entendí que Dios es mi Papá y yo soy su Hija, que son sus sueños los que debo soñar, sus palabras las que debo hablar, sus obras las que debo hacer y su Reino el que debo establecer, esto es propósito y es vida.