robo a ala armada. ante comentario ingenioso ajeno, una risita queda atrapada en su garganta, casi imperceptible. talula aprieta los labios para contenerse mientras cierra la bolsa de basura para evitar otro ataque repentino, mirando de reojo a la mujer que se mantenía a una distancia prudencial. inteligente, debe admitir. “ son como las hienas del mar... nada de fiar y carroñeras. tonta yo por olvidarle ” quizás porque evitaba la playa con regularidad, no se había encontrado con esas aves en varios meses, o incluso un año, tanto para despistarse de tal manera. en cualquier caso, sus cejas se alzan ligeramente ante crítica que recibe a sus modos de lidiar con ladronzuelo. “ perseguida por lo que se dice gaviotas... justo eso, no ” musita de a poco, memorias de persecución involucraban otros animales. “ suena a que el método es más bien mantenerte lejos y rezar no te noten ¿o...? — pero yo no elegí esta batalla, me eligió a mí. asalto sorpresa ” mala suerte, podría decirse.