Se puso ligeramente nervioso ante el silencio ajeno, aunque no lo sintiera como algo negativo. Era sólo que… incluso si el menor no decía nada, no quería mantener lo que pensaba en un secreto. Había aprendido la lección antes, quería hacerle saber lo que pensaba de él y de cómo le gustaba tenerle a su lado. Había pasado tantos años cuidando meticulosamente los límites, impidiendo que alguien entrara demasiado en su vida, que alguien se volviera esencial. Y sin embargo Seongho había derribado todas y cada una de esas barreras. Lo más desconcertante era que no parecía que lo hiciera a propósito. El otro sólo… era. Sólo existía, y aún así Jinwoo parecía caer en él con una facilidad peligrosa. No había espacio en su mente para dudas cuando estaba involucrado. Si él le pedía algo, su respuesta sería un sí inmediato. Así de fácil. Así de absoluto. En tan poco tiempo, se había convertido en una figura que le importaba más de lo que estaba listo para aceptar, una persona que deseaba mantener a su lado, incluso si el mundo se desordenaba a su alrededor. ¿Debería parar de pensar así? No creía poder hacerlo. Día y noche, incluso cuando Seongho no estaba cerca, se encontraba a sí mismo en casa, haciendo las cosas de su vida diaria mientras su mente buscaba excusas para volver a él. Como si, en secreto, algo en él quisiera insertar su compañía en cada rincón de su vida. Como si su mundo empezara a tener más sentido con él dentro. Escuchó las palabras ajenas y sintió cómo su cuerpo temblaba. ¿Cómo era posible que Seongho le causara tanto? ¿Cómo era posible que su voz, sus silencios, sus miradas, tuvieran ese efecto tan directo sobre él? Las palabras sólo aumentaron el rubor que ya decoraba sus mejillas, ese calor cálido y nervioso que se expandía desde el pecho hasta el rostro. "No tienes que saber todo ahora mismo." dijo en voz baja, mirándolo con una mezcla de ternura y timidez. "Tenemos tiempo para ir descubriéndolo, ¿no? Para aprender." porque incluso si el menor no podía expresarlo con palabras, Jinwoo prometía buscar todos los significados en sus acciones. Se esforzaría por entender cada gesto, cada roce, cada silencio. Y los tomaría todos. Cualquier forma de afecto que el otro quisiera darle, la recibiría sin queja. Debía admitir que había estado en debate, porque sí, se lo había preguntado. Se había cuestionado si lo de ellos era algo físico, nada más. Si esa cercanía repentina era una coincidencia, una distracción... pero no lo sentía así. Cada momento junto al otro se sentía distinto. No era sólo la chispa inmediata, era la calma que le dejaba después. Se repetía una y otra vez que era demasiado pronto, que tenía que tener cuidado, no sólo por él mismo, tampoco quería terminar ahuyentado al menor. Si las cosas seguían por ese camino, si seguían así, sabía que sus sentimientos iban a crecer, dejaría que se instalara en su mente, su corazón y su vida si Seongho lo deseaba, pero ¿sería así de fácil para él? Cuando Jinwoo tenía a sus hijos... ¿Tendría espacio para los tres? Besaba al masculino con pasión, pero esta vez, a diferencia de los anteriores, no era un beso que sólo había nacido del deseo urgente o la necesidad inmediata, había algo más también. Cuando se separó, una pequeña risa escapó de sus labios al escuchar lo que el otro decía. Asintió, sin poder borrar la sonrisa tonta que se le había quedado colgada del rostro, y respondió al pequeño beso que le robó con uno igual de breve "Sí, vamos por comida." dijo finalmente, y sin pensarlo mucho, tomó la mano del otro, aunque el agarre fue superficial, sin entrelazar los dedos, por si el otro quisiera soltarse, y comenzó a guiarlo por el camino hacia la sección de alimentos del festival. "¿Hiciste alguna actividad hoy?" preguntó con curiosidad. "Siento que te falta traer una corona de flores encima para verte completo." bromeó con ligereza.