Quedarme en tus labios me place. Deja que te muerda la boca con ternura contemplativa, y que mis dedos rocen tus mejillas como una brisa que guía gaviotas. Entonces besaré tu mano y escalaré hasta tu cuello porque tu perfume guía mi amor, el cual se embriaga de tu existencia cuando suspiro cerca de tu oreja como quien ama el olor de un libro nuevo.
—Noctámbulo Del Arte.












