Nunca será que "tuvo ella, que yo no", no fue su culpa, ni tampoco mía, ni de él. Yo no pude ser el amor de su vida, lo que ella si. No porque me faltara algo, di lo que pude y más, pero ni así hubiera sido suficiente, sus ojos no me mirarían como la miran a ella, pero quién entiende al amor. Así es, sin explicaciones, en el corazón no se manda, solo queda abrir las manos y soltar, dejar que el otro ame libremente a quien eligió porque hay caminos que nunca serán destino y solo queda recorrer el propio hasta llegar al que a nosotros nos toca...














