Ojalá, amor mío, me recuerdes de vez en cuando. No tanto. No mucho. Lo suficiente. Me conformo con ser un vago recuerdo que se te atraviesa a mitad de una gran tormenta y piensas “así calaba, así dolía”. Un día me dijiste <no te conformes, comete el mundo>, como decirte que fue él quien me fue consumiendo poco a poco, minuto a minuto, a mí. Y que lo último que me arrancará será a ti. Y ése será su golpe de victoria.
Benjamín Griss













